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viernes, 13 de septiembre de 2024

HISTORIA DEL BANCO DE LA EDIFICADORA DE OLAVARRÍA

Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María



En el mes de agosto de 1910, se dio a publicidad el proyecto de constituir una sociedad que se denominaría La Edificadora de Olavarría S.A, con el objetivo social, según los estatutos, de destinar fondos a la edificación de casas, la construcción o toma por encargo de particulares o sociedades de cualquier trabajo de construcción, ampliación o refacción de propiedades. El instrumento legal autorizaba también a comprar y vender bienes raíces, emitir títulos de edificación, administrar propiedades de terceros y, por sobre todo, fomentar el ahorro en todas las clases sociales, emitiendo a ese objeto títulos de renta, con el propósito de solucionar el problema habitacional de los sectores de la población de medianos y bajos recursos.
Para interesar a los vecinos en la suscripción de las acciones de la sociedad, se constituyeron tres equipos con las siguientes personas: José Franzi y Timoteo Gainza; Armando Collinet y José Alba; y Juan Baldana y Maximiliano D. Córdoba.
El capital inicial de la sociedad sería de trescientos mil pesos moneda nacional, dividido en cinco series de sesenta mil pesos moneda nacional cada una, donde las dos primeras series serían de acciones preferidas.
Cuando ya se habían suscrito más de sesenta mil pesos del capital, se llamó a los accionistas a una Asamblea, que tendría lugar en la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Olavarría, el día 2 de octubre de 1910.
Ese día, a las 14 horas, el salón de la Sociedad Española estaba colmado. Se había suscripto ya la primera serie y parte de la segunda.


En la Asamblea presidida por el conocido vecino de la ciudad Pablo Fassina, se constituyó la Sociedad Anónima "La Edificadora de Olavarría".
El Estatuto Social fue aprobado en general y en particular todos sus puntos.
Como consecuencia del acto eleccionario para elegir a los directores, el resultado de la votación fue el siguiente:
Directores Titulares:
Pablo Fassina, José Alba, José Franzi, Maximiano D. Córdoba, Adolfo Errecart, Ignacio Guarrochena y Bernardino Ormazábal.

Directores suplentes:
Francisco Cajén, Claudio Presa y Francisco Cereseto.

Dos días después, a las 16 horas en la escribanía del Dr. Córdoba se reunieron los miembros electos, con el fin de proceder a distribuir los cargos del Directorio, que quedó constituido con los siguientes:

Presidente: Pablo Fassina
Vice Presidente: José Alba
Secretario: Maximiliano D. Córdoba
Tesorero: José Franzi
Vocales Titulares: Claudio Presa, Bernardino Ormazábal, Adolfo Errecart
Vocales Suplentes: Francisco Cajén, Francisco Cereseto
Síndico Titular: Pablo Laborde
Síndico Suplente: Antonio Renero

Solo restaban los arreglos legales y la aprobación del Poder Ejecutivo que le daría a la entidad el carácter de persona jurídica, condición que logró el 14 de diciembre de 1910.
El periódico El Popular, publicaría sobre el acontecimiento el 9 de octubre de 1910, como un signo evidente de progreso para Olavarría, lo siguiente:
"Lo que fuera ayer una feliz iniciativa es hoy una plausible realidad. Han quedado echadas las bases definitivas de la Sociedad Anónima La Edificadora que patrocinaran, con noble empeño factores decisivos".
El domingo 2 de octubre, a las 2 de la tarde, se efectuó la asamblea a la que habían sido convocados sus accionistas, concurrió a la misma un buen número de personas estando representado un capital suscripto superior a sesenta mil pesos.
La asamblea tuvo lugar en el local de la Sociedad Española y fue presidida por  Pablo Fassina.
Se entró a considerar la orden del día, que la constituían el estatuto y la elección definitiva del Directorio.
Puesto a discusión artículo por artículo del estatuto fue aprobado en general en todas sus partes, con pequeñas modificaciones.
Luego de ilustrar acerca del capital emitido y suscripto, y de detallar la constitución del Directorio, el artículo del periódico concluía:
"Se dispuso someter inmediatamente el estatuto a la aprobación del P. E. y solicitar la personería jurídica.
El vecindario sigue suscribiendo con entusiasmo, acciones de La Edificadora. Se lleva suscripto hasta ayer una suma aproximada a setenta y cinco mil pesos.”
La sociedad se instaló en un local que alquiló, ubicado en la calle Rivadavia 264 (antigua numeración) frente a la plaza central.
El personal estaba compuesto por el gerente Eduardo Perdriel, secundado por un auxiliar administrativo. La gestión de Perdriel se extendió por cuatro meses, siendo reemplazado por Ascensio Camelino.
                                            
Ascensio Camelino

El gerente Ascensio Camelino se desempeñó en el cargo por más de 30 años, ocupando también el de tesorero. A partir de 1922, el Banco amplió su dotación del personal y contó a partir de ese año con un gerente, un contador, un cajero y dos auxiliares administrativos.

PRESIDENTES DEL DIRECTORIO

Pablo Fassina desde 1910 hasta 1931
Juan Minvieele desde 1931 hasta 1936
Francisco Cajén desde 1936 hasta 1937
Guillermo G. Striebeck desde 1937 hasta 1951
Ascensio Camelino desde 1951 hasta 1960
Pablo Fassina (hijo) desde 1961 hasta 1971
Doctor Julio Oscar Fassina desde 1972 hasta 1980
Señor Oscar Juan Rigada desde 1980 hasta 1981
Ingeniero Mario Alberto Indavere desde 1981

GERENTES GENERALES

Eduardo Perdriel desde enero de 1911 por cuatro meses
Ascensio Camelino desde 1911 hasta 1951
Carlos Marino desde 1951 hasta 1959
Enrique L. Laplace desde 1960 hasta 1973
Omar Rafael Schiavone desde 1973


Omar Rafael Schiavone


La Transformación

La Edificadora S.A de Olavarría era ante todo una empresa dedicada exclusivamente a solucionar las necesidades habitacionales de los vecinos mediante una política de préstamos accesibles. Muy poco después de su fundación, los directivos entendieron que era necesario transformar a la empresa en un Banco. De esta forma, la sociedad obtendría los fondos suficientes para ampliar los créditos destinados a la construcción y destinarlos también a otras necesidades de los vecinos.
El 11 de julio de 1913, en sesión del Directorio, quedaba resuelta la transformación de la sociedad en una entidad bancaria y la creación de una sección de seguros contra incendio.
La reforma del estatuto estuvo a cargo del presidente del Directorio, Pablo Fassina, y de los directores Pausanías Michelini y Maximiano D. Córdoba; estatuto reformado que debería ser puesto a consideración de la asamblea de accionistas para su aprobación.
El domingo 10 de mayo de 1914, se celebraron dos asambleas. Una Asamblea Ordinaria donde se aprobó la Memoria y Balance de la Edificadora S.A de Olavarría, y se trataron la distribución de utilidades y el informe del síndico Ramón A. Rendón.
Concluida la sesión ordinaria, se inició la Asamblea Extraordinaria, donde el presidente del Directorio, Pablo Fassina, anunció que a los efectos de la constitución de la Asamblea se hallaban presentes 102 accionistas, conformando un capital de ciento treinta mil pesos, cifra que excedía las tres cuartas partes del capital exigido por la ley.
Acto seguido se expuso que era indispensable la creación de una entidad bancaria, para proporcionar de esa manera a la sociedad La Edificadora de la capacidad financiera suficiente para atender la demanda creciente de solicitudes de créditos para la edificación.
A continuación se trató la cuestión de la transformación de la sociedad en un Banco, donde se sometió a consideración de la asamblea los fundamentos de esta iniciativa. Del análisis de la situación se justificaba su creación por las potencialidades propias de Olavarría, donde ya funcionaban el Banco Provincia de Buenos Aires, el Banco la Nación Argentina y el Banco de Olavarría S.A.

El Banco Nación, en la esquina de las calles Rivadavia y Belgrano, hoy edificio ocupado por Coopenet, el Banco Provincia, en la calle Vicente López entre San Martín y Belgrano, hoy lugar del  Banco Comafi, y Banco Olavarría, en la esquina de San Martin y Vicente López, hoy un comercio.


Las reformas estatutarias fueron sancionadas por unanimidad.
Finalmente se concluyó que las dos instituciones bancarias de capitales locales debían hacer un frente común con el fin de fomentar el progreso de la comunidad. Así nacía el Banco de La Edificadora de Olavarría S.A.
El 29 de julio de 1914, por un decreto del Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires, con las firmas del gobernador Marcelino Ugarte y del Ministro de Gobierno, el Dr. Rodolfo Moreno (h), se autorizaba la creación del Banco de la Edificadora de Olavarría S.A.
A partir de enero de 1915, el banco comenzaría un paulatino y sostenido crecimiento en Olavarría.
El local alquilado donde funcionaba La Edificadora S.A y posteriormente el Banco Edificadora de Olavarría, no contaba con la infraestructura necesaria para la atención de una clientela que crecía junto con las prestaciones y servicios.
Por tal motivo, se consideró necesario el traslado a otro lugar más apropiado para un mejor funcionamiento de la entidad.
En septiembre de 1919, el banco adquirió en la suma de pesos treinta y seis mil una propiedad ubicada en la esquina de las calles Rivadavia y Dorrego, donde levantaría un edificio propio; inmueble que había sido ocupado anteriormente por el almacén de ramos generales El Tigre, de Robustiano Fernández Conto.
En ese mismo año se llamó a concurso de proyectos, estableciéndose un primer premio de seiscientos pesos y un segundo premio de trescientos pesos.
El proyecto elegido por el jurado se conoció en enero de 1920, y le correspondió al presentado por los arquitectos de Buenos Aires, José R. Hortal y Enrique H. Fabre, con el lema "CRESO". El segundo premio le correspondió al proyecto presentado por Carlos Anceli y Héctor Gamboa, con el lema de "JUSTICIA".
En junio de 1920 se llama a licitación para la adjudicación de la obra. La empresa constructora que obtuvo la licitación para la construcción del edificio fue la firma olavarriense Juan B. Rípoli y Cía., de reconocida trayectoria posterior en la ciudad.
El 5 de marzo de 1922, a las 17 horas, se inauguró la sede propia del Banco de La Edificadora S.A. 


                             

  Una formidable obra de un estilo arquitectónico academicista, el edificio consta de dos plantas con un gran hall de doble altura, al cual se accede a través de un vestíbulo. La entrada principal al Banco es por la esquina, donde dos columnas dóricas sobre pedestales por lado son la base de un frontón curvo que hace de cubierta antes de trasponer una gran puerta de hierro de dos hojas, que fue forjada por los olavarrienses Antonio y José Fittipaldi, quienes tenían una herrería en la calle Necochea entre Moreno y Lamadrid, con el nombre comercial de "La Artística".
  En el friso del frontón curvo la leyenda: BANCO DE LA EDIFICADORA DE OLAVARRÍA. En la parte superior del edificio, delante de una gran cúpula gallonada revestida de pizarras y coronada por un pararrayos, dos columnas adosadas son la base de un frontón elíptico formando un espacio para albergar en el interior de una figura circular un reloj, que fue colocado el 1 de junio de 1926.  
  Años después, se ampliaría el ala izquierda del edificio que da sobre la calle Dorrego. 
El día de la inauguración, el Banco estaba colmado de un público compuesto por vecinos de la ciudad y representantes de sectores comerciales, industriales, ganaderos y bancarios.
Hicieron uso de la palabra el Intendente Municipal del Partido de Olavarría, Ramón A. Rendón, y otras personalidades de la ciudad. El discurso del director Pablo Fassina fue el más aclamado.

Estas fueron sus palabras:

"En nombre del Directorio del Banco, me es grato dar a todos los presentes un cordial saludo de bienvenida, que aportáis a esta fiesta el concurso de vuestra presencia, que significa unánime aprobación a la obra realizada.
Esto representa en las actuales circunstancias un esfuerzo que hemos realizado serenamente a cuya conclusión nos ha guiado un solo concepto, que fue dar forma a una idea encaminada a favorecer y a acentuar el progreso de nuestra ciudad.
Nos hemos interesado por levantar esta institución local de crédito y progreso, con miras a extender su acción y llevarla a un alto límite. Y ésa que era toda nuestra aspiración, se ha convertido en realidad con la construcción de esta casa que ha sido levantada en un punto céntrico de la ciudad, dando tono y relieve a nuestra edificación y que constituye una demostración de nuestra capacidad o, mejor dicho, potencialidad económica. Sólo con la fe y entusiasmo que inspiran las obras de progreso, pudo concebirse y llevarse a cabo la realización de nuestra obra.
Nos hemos anticipado así, muchos años, sin esperar a las fuerzas que podrían habernos ayudado, pero no podíamos perder tiempo en la espera, porque el desenvolvimiento creciente de la institución no lo permitía. El Banco al levantar su edificio no ha hecho nada más que cumplir con su deber, respondiendo en forma amplia a las aspiraciones y a las esperanzas que en él depositaron sus fundadores.
Con la obra concluida hemos andado la parte más difícil del camino que nos habíamos trazado y si al plantar las estacas y dar a conocer los planos que mostraban las líneas grandiosas que habría de exhibir este edificio antes de iniciado, llegaba hasta nosotros la crítica porque se dudaba de la capacidad del Banco, ellas nos alentaron más bien para llevar adelante la obra que hoy es aplaudida por el pueblo de Olavarría, recompensa ésta que nos indemniza suficientemente de la labor realizada.
Corresponde y es cumplir con un acto de estricta justicia, exteriorizar en esta fiesta el criterio del Banco o mejor, su conformidad hacia los técnicos señores Hortal y Godoy y a la empresa constructora J. B. Rípoli y Cía., por la intervención inteligente que han tenido en el levantamiento de esta casa.
Ellos prestaron su mayor actividad y entusiasmo y consagraron sus mejores conocimientos y su arte, en la erección de este edificio y por eso alcanzó él, formas tan hermosas y tanta suntuosidad.
Con mi saludo respetuoso a las familias que han venido a ocupar un puesto en esta fiesta del progreso; con los votos y augurios de todos los presentes para que el Banco siga viviendo su vida próspera, doy por inaugurada esta nueva casa".

En la calle, una banda de música ejecutaba un variado repertorio para los invitados y público que se había acercado para presenciar el acontecimiento.

Sucursal Chillar

El año 1928 se iniciaba con mucha prosperidad para la institución bancaria. Un año donde los integrantes del directorio decidían instalar una sucursal en Chillar, localidad perteneciente al partido de Azul. El Banco cobraba así presencia fuera del partido de Olavarría.
La sucursal de Chillar se inauguró el 13 de mayo de 1928. El evento tuvo gran repercusión social y visos de fiesta popular.
A las 10:30 horas salió de la estación un tren especial que conducía a los miembros del Directorio, a las autoridades municipales de Olavarría, a empleados del Banco y a representantes de la prensa, el comercio, la industria y otros invitados.
La comitiva, integrada por ochenta personas, fue recibida en la estación de Chillar por numerosos vecinos que acompañaron hasta el edificio de la nueva sucursal situado en las calles San Martín y Cortázar. Se trataba de un local remodelado que ocupara anteriormente el ex-Banco Comercial de Azul.
Más tarde,  se realizó una comida en la confitería Roma del centro de la localidad para más de doscientos asistentes, entre los que se contaban el Intendente Municipal de Azul, Venancio Berdiñas, y el Intendente Municipal de Olavarría, Juan Erripa.
A los postres hizo uso de la palabra el presidente Pablo Fassina, manifestando la importancia que tenía para el Banco la instalación de la sucursal.
Posteriormente, a las 15 horas, el Banco comenzaba su operatoria bajo la dirección del gerente Poublan y el contador Galasso.
La nueva sucursal fue cumpliendo con las expectativas y con los años alcanzaría cierta relevancia. Esto hizo que los directivos decidieran construir un local propio, para dotar a la sucursal bancaria de mayores comodidades. La inauguración del nuevo edifico, ubicado en la calle San Martín 240, se realizó el 8 de agosto de 1959. Contaba con un gran salón de atención al público, sala de espera, despacho de gerencia, sala de directorio y dependencias auxiliares,  como así también casa de familia para funcionarios.
Años más tarde, el 20 de marzo de 1979, el edificio propio sería renovado totalmente para mejorar el funcionamiento y la atención a los clientes.
El edificio renovado constituyó un nuevo suceso para la localidad de Chillar. El acto contó con la presencia del Delegado de la Municipalidad en Chillar, Laureano Porrás, el comisario de Policía de la localidad, el gerente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Sucursal Chillar), el Intendente Municipal de Olavarría, Dr. Carlos Víctor Portarrieu, los integrantes del Directorio del Banco de La Edificadora, el director del Diario Tribuna de Olavarría, Dr. Juan G. Becker, el Director de L.U. 32 Radio Coronel Olavarría, el Tte. Cnel. (R.E.) José Avalos, y comerciantes e industriales de Chillar y Olavarría, como así también  numeroso público.

Fallecimiento de Pablo Fassina

                                            

El 31 de mayo de 1931 fallecía Pablo Fassina, socio fundador y primer Presidente del Directorio. Había nacido en Italia en 1858, pueblo de Lomello, provincia de Pavia. Se casó en Olavarría en 1890 con Mercedes Elichirigoyte, y tuvieron nueve hijos. Durante toda su vida tuvo una activa participación en la sociedad olavarriense. Fue socio fundador de la Sociedad Rural de Olavarría y su primer presidente, cargo que ejerció desde 1899 hasta 1931.
Se desempeñó como concejal y presidente del Consejo Escolar. Fue también un entusiasta colaborador y directivo de varias instituciones de Olavarría: la Escuela Normal, la Escuela de Agricultura, el Asilo San José, la Biblioteca Popular, el Club Social y el Tiro Federal, entre otras.
El gobierno de Italia, el 16 de julio de 1921, le había conferido el título honorífico de Caballero del Trabajo.
Sentidos actos y homenajes evocaron su memoria. Una calle y una plaza de Olavarría llevan su nombre. En el cementerio local un mausoleo se erige en su memoria.

Mausoleo de Pablo Fassina


Medalla conmemorativa del cincuentenario 



AÑO 1964 

ANVERSO: En el campo, vista del edificio del Banco de la Edificadora de Olavarría. En la parte inferior, en semicírculo, la leyenda: / 1914 -1964 /. Bordura acordonada. 

REVERSO: Liso, leyenda perimetral circular, separada al pie por estrella de seis puntas: / EL BANCO DE "LA EDIFICADORA DE OLAVARRÍA"/ En el centro, en 2 líneas horizontales, la leyenda: / EN SU / CINCUENTENARIO /. Debajo, faja para grabar. Borde liso.

Grabador: no figura.
Colección: A.H.S.M.

METAL                            MEDIDAS                          PESO
BRONCE DORADO           33 mm                           11,5 gr. 

Sucursal Sierras Bayas

La industria minera de Olavarría tiene en la zona de Sierras Bayas un extenso desarrollo. Desde muy temprano se radicaron allí numerosos establecimientos de canteras y caleras y la primera fábrica de cemento Portland de nuestro país.
Consciente de las posibilidades de esta zona serrana el Banco de La Edificadora de Olavarría S.A., inició trámites y obtuvo del Banco Central de la República Argentina la respectiva autorización para habilitar en Sierras Bayas una filial con la categoría de Delegación.
La apertura de la delegación se concretó el 15 de febrero de 1971, en un local cedido en alquiler por la Seccional de la Asociación Obrera Minera Argentina de Sierras Bayas.
Al acto inaugural concurrió numeroso público y autoridades locales, militares y eclesiásticas, y asistieron además representantes de la banca regional y los directivos del Banco.
El discurso inaugural estuvo a cargo del presidente, señor Pablo Fassina (hijo), cuyo mensaje fue la expresión de la filosofía del Banco: "Deseamos recibir el aporte de todos los habitantes de la zona, grandes y pequeños ahorristas, siendo estos últimos el principio y más tarde la base financiera del Banco”, decía Fassina en su discurso.
También hicieron uso de la palabra, destacando la importancia que tenía el evento para la localidad de Sierras Bayas, el ingeniero Ovidio Acosta, Enrique Bautista por la Compañía Argentina de Cemento Portland, Antonio Poli, en representación de A.O.M.A, y el Dr. Carlos Víctor Portarrieu,  en nombre del Directorio del Banco de la Edificadora de Olavarría.
La delegación tuvo un rápido crecimiento, esto hizo que los directivos del Banco decidieran expandir sus servicios en un edificio propio que se inauguró el 21 de febrero de 1975. El nuevo local, con todas las comodidades requeridas, estaba ubicado en la esquina de las calles Alfonso Aust y San Martín,
La ceremonia inaugural contó con la presencia del  Intendente Municipal, Dr. Raúl Omar Pastor, el presidente de Banco, Dr. Julio Oscar Fassina, el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Dr. Julio H. Alem, el jefe de la Guarnición Militar de Olavarría, Tte. Cnel. Mario Aguado Benítez, el Comisario de Policía, Adolfo Alejandro Franci, el legislador provincial, Antonio Colella, los directores del Banco, Oscar Juan Rigada, Dr. Dalton A. Jáuregui, Dr.  Víctor Portarrieu y Heriberto Cajén, los contadores Pedro Cura, Pablo Cura y Enzo W. Soccini, el Dr. Pablo H. Erramouspe, el Sr. Gerente General, Ornar Rafael Schiavone, el encargado de la Delegación Sierras Bayas, Manuel Monteiro, el cura párroco de Olavarría, José Tommasi, el secretario adjunto de A.0.M.A. Seccional Sierras Bayas, Roberto Bracamonte, el Ing. Enrique Ronchi, en representación de la Compañía Argentina de Cemento Portland, y la esposa e hija del fallecido Pablo Fassina (hijo).
El acto fue transmitido por LU 32 Radio Coronel Olavarría, y tuvo la bendición del cura párroco de Sierras Bayas, Enrique Pablo Violino.
El discurso del presidente del Directorio, Dr. Julio Oscar Fassina, exhortaba esa noche a la apertura de un nuevo capítulo que formaría parte de la historia común de hombres e instituciones.


Edificio donde funcionó la Sucursal Sierras Bayas


Sucursal Pueblo Nuevo

En Olavarría, con el trascurrir del tiempo fue creciendo la población al otro lado del arroyo Tapalqué que cruza la ciudad. A este crecimiento poblacional le siguió el establecimiento de explotaciones comerciales, industriales y de servicios. Conformando de este modo dos núcleos poblacionales que en la expresión lugareña se les denominó Pueblo Viejo y Pueblo Nuevo.
Este desarrollo en la margen izquierda del arroyo, hizo que el Banco decidiera crear una agencia en Pueblo Nuevo.
Fue el 19 de marzo de 1971 cuando el Banco de la Edificadora de Olavarría inauguró un local en la esquina de las calles Belgrano y Maipú, espacio arrendado a Julio Laspina.

                                      
Sucursal de la calle Belgrano y Maipú

En el acto de inauguración se hallaban presentes el Intendente Municipal, ingeniero Enrique Alfieri, los integrantes del directorio del Banco y numeroso público. El discurso principal estuvo a cargo del Presidente del Directorio, Dr. Pablo Fassina (h) y en nombre de los vecinos Juan F. León.
Poco tiempo después, en la necesidad de un espacio con mayores comodidades, se trasladó el 29 de abril de 1974 a la calle Belgrano 2000.
En pocos años el nuevo local resultó inapropiado para brindar un buen servicio a los clientes, por esta razón el Directorio del Banco decide construir un edificio propio en la calle Independencia 2903. 
El proyecto estuvo a cargo de la arquitecta Susana M. de Aguilar y del ingeniero Julio Ferrara.
La firma Bologna y Abdo Pérez será la encargada de la construcción del edificio.

Edificio donde funcionó la sucursal   Pueblo Nuevo del  Banco de la Edificadora de Olavarría.
 Hoy IOMA. 

El 29 de abril de 1983, queda inaugurada la sucursal Pueblo Nuevo. (hoy espacio ocupado por I.O.M.A)
Se trata de un espacioso edificio, con un hall de doble altura, que podríamos incluirlo dentro de la Arquitectura Brutalista.
En la ceremonia inaugural hizo uso de la palabra el Director y Gerente General, Omar Rafael Schiavone, quien recordó en su alocución el origen del Banco, su trayectoria y el éxito alcanzado merced al apoyo y a la confianza manifestada por toda la clientela.

Sucursal Mar del Plata

Los planes de expansión del Banco continuarían, esta vez la ciudad elegida para crear una sucursal fue Mar del Plata, una ciudad donde un gran número de olavarrienses viven y eligen para vacacionar.
Con este propósito el Banco adquirió un inmueble en la calle San Luis 1819, casi esquina Rivadavia, que fue inaugurado el 13 de febrero de 1979.
El rápido crecimiento de la sucursal hizo que las oficinas resultaron insuficientes para la atención de los clientes. En consecuencia se decidió trasladar la sucursal a un nuevo edificio ubicado sobre la misma calle San Luis 1840.
La inauguración se realizó el 10 de octubre de 1981, y constituyó un acontecimiento social en el que se  hallaban presentes el titular del Directorio, Ingeniero Mario Alberto Indavere, el Director y Gerente General, señor Omar Rafael Schiavone, el intendente de  General Pueyrredón, Luis Nuncio Fabrizio, y el de Olavarría, Dr. Carlos Víctor Portarrieu, el delegado municipal área Mar del Plata, ingeniero Mario Spina, el jefe de la guarnición área de Mar del Plata, comodoro Atilio J. Triulzi, el jefe del Aeropuerto de Camet, Vicecomodoro (R) Martín Álvarez, el juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, doctor Federico García Medina, el jefe de la Prefectura Naval de Mar del Plata, prefecto principal Osvaldo R. Salomone, y el titular de la  Bolsa de Comercio de la ciudad balnearia, Norberto R. Pezatti, además de vecinos de Olavarría y miembros de la Peña Olavarriense de Mar del Plata.
Habían viajado desde la ciudad de Olavarría el director del diario Tribuna, doctor Juan G. Becker, el jefe de redacción del diario El Popular, señor Luis Horacio Echeverría, y el gerente del Banco de Olavarría S.A., señor Félix Rota.
Todos los visitantes fueron recibidos por el gerente y subgerente de la sucursal,  Raúl O. Carelli y Juan P. Pilotta respectivamente.
En el acto, que tuvo contornos emotivos con la entonación del Himno Nacional y bendición de las instalaciones por parte del párroco de la Iglesia Catedral, hizo uso de la palabra el presidente del Directorio del Banco de La Edificadora S.A., Ingeniero Mario Alberto Indavere, con un mensaje que estableció el formal compromiso del Banco,  para contribuir al desarrollo siempre pujante de la ciudad de Mar del Plata. 

Sucursal Buenos Aires

El Banco de La Edificadora de Olavarría S.A. llegaba a la capital de la República.
Para cumplir con este propósito, los directivos del banco iniciaron contactos con funcionarios del Banco Federal Argentino S.A. con el fin de contar con una oficina en la Capital Federal que cumpliera funciones de asesoramiento, consultas ante el Banco Central de la República Argentina e interrelaciones con otros Bancos.
El 1 de febrero de 1978, una oficina del Banco comenzó a operar en el 6º piso del edificio del Banco Federal Argentino en la calle Reconquista 315.
Poco después, se trasladaría a dos oficinas de su propiedad ubicadas en la calle Sarmiento 470, 4º piso, para seguir operando.
El rápido crecimiento de la sucursal fue el motivo para que el 17 de mayo de 1982, inaugurara la Sucursal Buenos Aires en un edificio propio ubicado en calle Maipú 272.
En el acto, el presidente del Directorio, Ing. Mario Alberto Indavere, pronunció el discurso inaugural.
Al evento asistieron autoridades y representantes de la banca capitalina y del interior del país, los Directores de la entidad, Dr. Dalton A Jáuregui, Dr. Juan G. Becker, Dr. Pablo H. Erramouspe, Esc. Carlos Erramouspe y el  Sr. Roberto Rigada, también el Director y Gerente General, Rafael Schiavone, los Síndicos, contadores Pedro Cura y Enzo Soccini, los contadores Mario Cura y Omar Bonsignore, el Auditor, contador Martín Arroyo, el gerente de la sucursal, Jorge Pablo Olivieri Acosta, y otros funcionarios y numeroso público.

Sucursal Saladillo

A principios de la década del noventa, el Banco decidió seguir expandiendo sus actividades fuera de Olavarría, y lo hizo con la inauguración de tres nuevas sucursales.
El sábado 31 de agosto de 1991, se inauguró la sucursal Saladillo en la esquina de las calles Moreno y Mitre, iniciando la atención al público el 2 de septiembre.
Durante el acto de inauguración la sede fue bendecida por el Cura Párroco Antonio Gradoazo.
Posteriormente, el presidente del Directorio, Pablo Erramouspe, pronunciaba el siguiente discurso:
“El Directorio del Banco de la Edificadora de Olavarría, se encuentra por mi representado en este acto de inauguración de la Sucursal Saladillo, porque tiene profunda fe en su destino y porque cree necesario hacer conocer las razones en las cuales ha fundamentado la decisión de instalar esta nueva casa y las expectativas formuladas al respecto.
Nuestro Directorio reconoce que se trata de un gran desafío, pues mientras otras instituciones de crédito proceden el cierre de dependencias, éste, nuestro banco, decide la habilitación de una nueva filial, inspirado en la absoluta convicción que las grandes instituciones de crédito en el mundo, nacieron precisamente en momentos de crisis.
La fundación de esta casa se basa en una filosofía de trabajo y se concreta como respuesta a la inquietud de numerosos vecinos de Saladillo que requirieron del Directorio, se estudiara la posibilidad de radicación del Banco de la Edificadora de Olavarría en esta progresista ciudad.
La decisión está a la vista… Está en nuestra presencia institucional y en una conjunción de valores que amalgaman: el bien común, la vocación de eficiente prestación de servicios y el espíritu de regionalización. Es, entonces, aspiración de nuestro Banco llegar a esta región aledaña y hermana de Olavarría por múltiples razones geográficas e históricas, con el fin de apoyar y asistir todas las actividades productivas: el agro, la industria, el comercio y los servicios.
Somos conscientes que los problemas de desenvolvimiento y desarrollo son afines en todas esas zonas, pero para ello contamos con nuestra experiencia casi centenaria de Banco de interior proyectado hoy a toda la República.
El Banco Edificadora trae a esta casa la mejor tecnología y valiosos recursos humanos. Creemos por lo tanto, que el porvenir queda exclusivamente librado a la respuesta del pueblo saladillense, lo que autoriza a sentenciar, además, que Saladillo tendrá el banco que merezca, al mismo tiempo no dudo en asegurar que, con la ayuda de Dios, será un ejemplo y un modelo de inspiración entre empresas y hombres, que construirán el futuro con esperanza y voluntad”.

En el acto de inauguración estuvieron presentes: los contadores Mario Cura y Enzo Soccini, el gerente de la sucursal, Raúl Rodríguez, el Ing. Mario Alberto Indavere, los señores Roberto Rigada y Eduardo Ithurralde, el escribano Carlos Alfredo Erramouspe, el contador Pedro P. Cura, el doctor Carlos Erramouspe y el señor Omar Rafael Schiavone.

Sucursal Lobos


Sucursal Lobos

El 14 de mayo de 1993 se realizó la inauguración de la Sucursal Lobos.
Gran cantidad de público colmó las instalaciones de un nuevo edificio ubicado en la calle Rivadavia 57.
El acto contó con la presencia de autoridades municipales y del directorio del Banco. También participaron representantes de la política, entidades bancarias, miembros de Instituciones y Fuerzas Vivas de la ciudad, en un acontecimiento de singular significación para Lobos y su zona de influencia.
El presidente del directorio del Banco, Rafael Schiavone, pronunció el discurso inaugural; le siguió para dar la bienvenida a la nueva institución el Intendente de Lobos, Manuel Manin, y finalmente el Padre Claudio Mosca bendijo el local. Asumió el cargo de gerente de la sucursal, Rubén A. Coumieg.


El sábado 9 de octubre de 1993, se inauguró la sucursal Cañuelas, en un local ubicado en la calle Rivadavia 701. La sucursal inició la atención al público el lunes 11, contando con un plantel de 12 empleados a cargo del gerente Ricardo Daltés.
Con la creación de esta sucursal, el Banco de la Edificadora de Olavarría finalizaba la política de expansión que iniciara en 1928.

Reciclaje y refuncionalización del Banco 

A principios del año 2001, el Directorio del Banco decidió refuncionalizar y reciclar las instalaciones existentes.
El profesional convocado para evaluar y proyectar el trabajo a realizar fue el arquitecto Julio César Bide.
La propuesta del profesional, que fue aceptada por los directivos,  fue la de priorizar la atención personalizada del cliente creando nuevos puestos de atención y espacios de espera. Se reubicaron, realinearon y se crearon cajas de depósitos y pagos. Todo el mobiliario fue reemplazado y adecuado a la atención del cliente, generando boxes de madera y vidrio.
Se rehízo toda la yesería, revoques e instalaciones eléctricas. Se reemplazó por completo todo el piso y alfombrados de la planta baja, y en la parte superior se cambiaron todos los cortinados. Se pulieron mármoles de carrara, escaleras y maderas de ebanistería. Se mejoró toda la iluminación y se realizaron trabajos de pintura.  
Se reubicó el busto del  Dr. Pablo Fassina, en un lugar donde fuera visible. Se establecieron espacios con sillones de espera y se colocaron pinturas de reconocidos artistas resaltando visualmente zonas elegidas.


Fotos gentiliza del arquitecto Julio César Bide



Fotos gentiliza del arquitecto Julio César Bide

Sobre los trabajos realizados en el Banco en el año 2001 y el destino actual del edificio, el arquitecto Bide nos cuenta:
En estas tareas  se genera  una relación dialéctica entre lo existente y las nuevas intervenciones, poniendo en evidencia la coexistencia de dos tiempos, el de la construcción original y el presente . 
Y como corolario siempre está en juego la significación del edificio inserto en el tejido urbano de la ciudad, teniendo en este caso una identidad diferenciada con singularidades que lo destacan.
Aún hoy,  que se lo ha imputado en gran parte de su origen y con la descuidada determinación de convertir a los pisos superiores y su patio de cocheras para estacionamientos vehiculares. La historia de un edificio no tiene que revalorizarse por la restitución exacta de eso que alguna vez fue, ni tampoco por la indiferencia que significa su destrucción parcial -en este caso- o total, sino por los rastros de posibles usos, las posibles maneras de constituirse y el sentido que puede adquirir por la materia, la función y el símbolo. El futuro perfecto -o anterior- es memoria del porvenir. 

El final de una institución bancaria casi centenaria

A finales de 1994,  se produjo en argentina una crisis financiera provocada por un shock externo que se denominó efecto Tequila, como consecuencia de una devaluación de casi un 50% del peso mexicano en ese mismo año. 
Si bien la crisis mexicana afectó a casi toda Latinoamérica, en la argentina tuvo consecuencias relevantes por el elevado retiro de depósitos bancarios. La pérdida de confianza hizo entre el 20 de diciembre de 1994 y el 12 de mayo de 1995, que los depósitos bancarios cayeron en casi un 19%.
De 168 bancos existentes a finales de 1994, seis meses después quedaban 147 debido a quiebras y fusiones. Mientras que en junio de 2000, la cantidad de Bancos en nuestro país se había reducido a 92.
Ante la retirada masiva de depósitos, un Banco Central cuenta con algunas herramientas para enfrentar este tipo de situaciones: otorgar redescuentos y disminuir la tasa de encaje legal. Pero en aquellos años en Argentina regía la Ley de Convertibilidad, y esto hacía que tuviera el Banco Central restringida en parte esas funciones. Si bien no se trataba en el sentido estricto de una Caja de Conversión, porque las reservas internacionales podían estar parcialmente constituidas por títulos públicos, el margen para aplicar políticas activas de parte del Banco Central era restringido por la antes mencionada Ley.
La crisis de la Convertibilidad estallaría en el 2001, desencadenando una crisis económica y financiera que agravó la situación de muchas entidades financieras, entre ellas el Banco de la Edificadora de Olavarría.
Este complejo escenario de clientes que solicitaban retirar los depósitos, le provocó al Banco un grave problema de liquidez que le imposibilitaba poder cumplir con sus compromisos. Cuando ya había agotado todos los recursos posibles tratando de solucionar esta grave situación, el Banco tomaría una decisión fuera de las normas legales, que tendría consecuencias para la continuidad de la institución.
La determinación de apropiarse de una muy importante suma de dinero depositados por una empresa  en concepto de impuestos, hizo que la AFIP denunciara la maniobra al Banco Central de la República Argentina, y este emitiera el 27 de junio de 2002 la Comunicación “B” 7337 a todas la Entidades Financieras para informarles que había dispuesto la suspensión de todas las operaciones del Banco de la Edificadora de Olavarría.
En ese momento, la entidad bancaria estaba presidida por Romeo Andretta, y contaba con 238 empleados y 9 sucursales.
Cuando ya estaba por terminar el máximo de plazo posible (120 días) para mantener suspendido al Banco Edificadora de Olavarría, el Banco Central (BCRA) resolvió entregar el control a la Compañía Financiera Columbia, propiedad de Santiago Ardissone, Carlos Abente y Hernán Cibils Robirosa, previa transformación de ésta en un banco comercial minorista, que lo hizo con el nombre de Banco Columbia S.A.
En octubre de 2013, después de años de estar a la venta el edificio de la casa central, el Banco Columbia vendió al productor agropecuario local Luis Schwindt el inmueble  ubicado en la esquina de las calles Rivadavia y Dorrego, para la construcción de locales comerciales, oficinas y cocheras, contemplando la conservación de  la fachada original. Proyecto de construcción, que de acuerdo al cartel de obra,  estaría a cargo de los ingenieros Marcos G. Cavilla y Alejandro J. Gopar.
Antes de concretarse la venta se habían presentado propuestas de inversores de Buenos Aires, Rosario y Mar del Plata, con la intención de construir un shopping.

El edificio de la casa central del Ex Banco de la Edificadora en el estado actual.

Tal como había manifestado el comprador del inmueble, que se mantendría sin grandes modificaciones el estado original de su fachada, vemos que el edificio ha sufrido parciales reformas y amputaciones sin perder totalmente su identidad original. Ahora, si  observamos detenidamente su frontispicio, vemos en la parte superior un evidente deterioro por falta de reparaciones y mantenimiento. 


Edificio del Ex Banco de la Edificadora de Olavarría 


Deterioros en la parte superior del edificio

Un antes y un después


El edificio del ex Banco de la Edificadora de Olavarría está incluido en el Patrimonio Histórico Cultural de Olavarría.
La Ordenanza Municipal Nº3934/16 se ocupa del Patrimonio Histórico Cultural del Municipio de Olavarría (PHCMO). Vetada por Dto. D.E. 1485/16 – Anulado el Veto por Dto. D.E. 1650/16.
En su artículo 1º expresa: "La presente Ordenanza constituye el marco legal referente a la determinación, preservación, restauración, promoción, acrecentamiento y transmisión del Patrimonio Histórico Cultural del Municipio de Olavarría (PHCMO)". A partir del artículo 20 hasta el artículo 24, se establecen las restricciones, preferencias y/o expropiaciones de los bienes que la integran. Y desde el artículo 26 al artículo 29, de las sanciones por incumplimientos a la normativa vigente.
Los bienes tangibles e intangibles de una sociedad tienen su propia historia y constituyen un valioso patrimonio social, cultural y arquitectónico. El patrimonio posibilita la formación de una memoria colectiva en la comunidad, nos habla de nuestra historia y nos muestra como somos como individuos y como sociedad; son bienes que conforman la identidad de un pueblo.
Por tal motivo creemos, que las autoridades y el conjunto de la sociedad deben asumir como algo propio y valioso cuidar y preservar este patrimonio.


Fuentes consultadas
Anuario del Diario El Popular, Olavarría, 1929.
Anuario del Diario La Democracia, Olavarría, 1929.
Diario La Democracia, de Olavarría.
Diario El Popular, de Olavarría.
Diario Tribuna, de Olavarría.
Diario El Ciudadano, de Cañuelas.
Periódico "Lobos".
Publicación  del Banco de la Edificadora -75 Aniversario-

Un agradecimiento muy especial a:
Arquitecto Julio César Bide.
Señor Gustavo Timo.

domingo, 5 de marzo de 2023

               El CONDE GIUSEPPE GUAZZONE DE PASSALACQUA
     -                                                               -El Rey del Trigo-
                                                                                         Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María

   Giuseppe Guazzone, hijo de Carlo Guazzone y Caterina Pagella, nació el 17 de mayo de 1854 en Cascinali Pagella, entre Lobbi y San Giuliano Nuovo, provincia de Alessandria, Piemonti, Italia, en el seno de una modesta familia de agricultores.

   Después de completar el servicio militar en la ciudadela de Alessandria, y seguramente influenciado por las historias de mejores oportunidades en América, decidió en 1875 partir hacia la Argentina. Se embarcó en Génova con unas pocas liras en el bolsillo, y después de un mes de travesía desembarcó en nuestro país.

  Muy pronto consiguió empleo como aprendiz en la industria molinera. En muy poco tiempo había  acumulado suficientes ahorros para emprender la siembra de trigo, una actividad que en aquellos años todavía no estaba demasiado desarrollada en el interior de la provincia, a la que apostó convencido que sería un buen negocio .


José Guazzone

EN AZUL 

    El lugar elegido para comenzar sería el pueblo de Azul. Una población ubicada en la provincia de Buenos Aires, a 275 km de la ciudad de Buenos Aires, fundada por el coronel Pedro Burgos, cuando por encargo del gobernador Juan Manuel de Rosas llegó al lugar para instalar el Fuerte San Serapio Mártir del Arroyo Azul, el 16 de diciembre de 1832.

    En septiembre de 1876, con la habilitación del ramal del Ferrocarril Sud a Azul, se había acelerado el crecimiento del pueblo. Cuando Giuseppe llegó a Azul, ya existía una considerable cantidad de habitantes y una creciente actividad comercial e industrial.

    El censo de 1881, realizado por la provincia de Buenos Aires, dice que Azul tenía en este año una población de 16.090, de los cuales 11.346 eran argentinos y 4.744 extranjeros. En la población de extranjeros, entre otras nacionalidades, había: 1.314 españoles, 1.187 franceses, 1.626 italianos, 135 ingleses y 86 suizos. Las casas de comercio eran 260 y las industrias 69.

  Antes de instalarse había visitado el lugar, recorrido la campaña, y conseguido unas hectáreas donde sembrar el trigo que le gustaron. No se había equivocado al elegir el lugar donde sembrar, después de una primera cosecha abundante, "a la vuelta de tres años (de sembrar trigo) ya disponía de un capital de 81.000 pesos de moneda corriente que depositó en el Banco Provincia". (1)

    De esos años en Azul poco se conoce. En otra publicación, sin aportar mayores precisiones, dice que: "Allí empieza a ser conocido por su capacidad de trabajo y ahorro, y por sus inversiones y negocios con los bancos de Azul". (2)

    En Azul se casó con Clotilde Poggio, italiana, el 21 de abril de 1883, de cuya unión matrimonial nacieron sus hijos: María Luisa, Catalina Josefina, Josefa Celina, Pedro Alfredo, Carlos, Walter Arturo y Velia Clotilde.

  Su hermano Pedro, unos años menor, también se radicaría unos años en Azul, donde se casó en 1888 con Josefina Ressia.


EN OLAVARRÍA

     El 15 de marzo de 1883 quedó habilitado el ramal del Ferrocarril Sud a Olavarría, un hecho que Giuseppe vería como una oportunidad para desarrollar un negocio,  y es entonces que decide trasladarse un año después a  Olavarría, lugar que se encuentra a 43,8 kilómetros de Azul. 

    Olavarría había sido fundada el 25 de noviembre de 1867, por el coronel Álvaro Demetrio Barros. En tierras que por ese entonces pertenecían al partido de Azul. 

    El 25 de octubre de 1878, Olavarría se transformaría en un partido más de la provincia de Buenos Aires.

   Cuando llegó Giuseppe a Olavarría, era un pueblo mucho más chico que Azul. Tres años antes de su llegada, el censo de la provincia de Buenos Aires de 1881, le daba una población total de 7.375 habitantes distribuidos en todo el partido, de los cuales había 2.354 extranjeros. En la planta urbana habitaban 740 y en la rural 6.635. En la población de extranjeros, entre otras nacionalidades, había: 554 españoles, 82 alemanes, 430 franceses, 68 ingleses, 542 italianos, 42 paraguayos y 64 suizos. Las casas de comercio eran 65 y las industrias 25. 

   En Olavarría Giuseppe instaló un comercio de ramos generales y un acopio de cereales, al que denominó "El 20 de Setiembre" en homenaje al XX de Setiembre de 1870 considerada por aquellos años una importante fecha patriótica de Italia.

    El lugar elegido para el almacén fue precisamente frente a las vías del Ferrocarril Sud, en la esquina de las calles Progreso (hoy Pringles) y Belgrano, y el acopio de cereales también frente a las vías del ferrocarril en la esquina de las calles Progreso (hoy Pringles) y San Martín.


Almacén "El 20 de Setiembre"

    En el periódico El Independiente del 28 de julio de 1888, editado en Olavarría, leemos el siguiente aviso: 
EL 20 DE SETIEMBRE. Almacén, ropería, tienda, mercería, ferretería. De  José Guazzone. Gran surtido de comestibles y bebidas de primera calidad, conservas de todas clases, caramelos y confites, ropa hecha para el trabajo y géneros propios para uso de los agricultores. Artículos de ferretería de todas clases y especialmente para agricultores.


    Y en otro aviso del mismo periódico vemos que se publicita el depósito de cereales y máquinas de agricultura.


    También fue el agente en Olavarría de La Italia, una compañía de seguros marítimos, fluviales y terrestres, y de La Protectora Agrícola una compañía de seguros contra la piedra.  



  Comenzó en Olavarría alquilando campos para realizar sembrados utilizando máquinas agrícolas modernas, conseguidas gracias a un acuerdo a pagar al término de las cosechas con la tradicional firma Juan y José Drysdale, a quienes se les llamaba " los habilitadores del agricultor". 

    En poco tiempo logró alquilar 14.000 hectáreas, después adquirió varias dentro del partido de Olavarría y luego fue extendiendo sus posesiones en otros partidos de la provincia de Buenos Aires.

    Las estancias de Guazzone en Olavarría sumaban un total de 18.500 hectáreas. Entre las que se  encontraban La Catalina, El Mirador y Colman.

    El nombre Catalina recordaba al de su madre y al de una de sus hijas. Tiempo después, en la localidad de Berutti tres estancias llevarán el nombre de sus otras tres hijas: Estancias La Luisa, La Josefina y La Velia.

    En la Estancia La Catalina había construido una espléndida  residencia, proyecto del ingeniero civil Alejandro J. Varangot.


La Catalina 


    Fomentó la inmigración de colonos, especialmente italianos de su provincia natal, a quienes contrataba por intermedio de su empresa de campo La Habilitadora. Les proporcionaba tierras, maquinarias y créditos que pagaban los colonos con el resultado de sus cosechas; convirtiéndose con el tiempo, gracias al sistema de producción que había establecido con los colonos, en el más fuerte acopiador de cereales del país.

   

Carretones con cereal en la Estancia la Catalina
Foto cedida por : Carlos Keller

   Giuseppe tuvo una activa participación en la sociedad olavarriense. En 1886, participó en la fundación de la Sociedad Rural de Olavarría integrando en varios períodos la comisión directiva.

    En los años 1888, 1889 y 1890, fue parte de la Corporación Municipal en carácter de Municipal Titular. 

    En 1888 y 1891, integró la comisión directiva de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Menotti Garibaldi, ejerciendo la función de presidente.

  Fue uno de los fundadores del Banco Edificadora de Olavarría, integrando el directorio en varias oportunidades.

   En 1906, formó parte de la comisión constituida en oposición al proyecto de ley que propiciaba la creación de un nuevo partido dentro del partido de Olavarría. 

    Integró la comisión formada el 22 de diciembre de 1911, con el propósito de recaudar los fondos necesarios para comprar los terrenos donde años más tarde se construiría el edificio propio de la Escuela Normal. En esa sesión se lo nombra junto a otras dos personas Presidente Honorario de la comisión. Los fondos se fueron recaudando mediante suscripción pública, siendo Guazzone uno de los mayores aportantes.

EN BERUTTI

    En 1889,  adquirió un establecimiento de 22.000 hectáreas en el partido de Trenque Lauquen, tierras a las que bautizó La Luisa, nombre que llevaba su primera hija.

   Cuando Guazzone compró esas tierras ya se estaba extendiendo la vía férrea del Ferrocarril Oeste que llegaría hasta Trenque Lauquen, y era consciente que esas vías pasarían muy cercanas a esos campos y seguramente sabía que una estación de trenes se construiría cerca de  ese lugar. En aquellos años, el ferrocarril era el único medio de transporte que hacía posible el desarrollo de una explotación agropecuaria como la que imaginaba Giuseppe. De esas cosas era consciente cuando en aquellos años decidió comprar esos campos de arenales salitrosos que parecían lejanos y poco productivos.

   Al cabo de dos años, aquellos que fueron críticos de la inversión realizada, no imaginaron que  esas tierras se convertirían en uno de los mejores trigales de la provincia de Buenos Aires. 

   Cuando fue al lugar para revisar los campos, Giuseppe llegó desde Olavarría en una americana (un tipo de carruaje), y como no existía pueblo ni hoteles, el Ferrocarril Oeste le dejó a disposición un vagón cama por unos días, así cuenta su hijo Walter el primer contacto con esas tierras.3

    El 7 de abril de 1890, una circular del ferrocarril establecía los nombres de las estaciones intermedias entre 9 de Julio y Trenque Lauquen, entre ellas se encontraba la Estación Berutti (sic).

    La construcción de una estación del ferrocarril y la distancia de kilómetros que había con Buenos Aires, le aseguraba a Guazzone poder acogerse a la ley 1969 del 25 de noviembre de 1877 de formación de Centros Agrícolas, que tenía importantes beneficios.

En el ARTÍCULO 1 de la Ley decía: 

- El Poder Ejecutivo procederá a la formación de centros agrícolas en la Provincia, tomando como base los terrenos que rodean las estaciones de los Ferrocarriles que no tuvie­ran en la actualidad un centro de población agrícola, y que siendo aptos para la agricul­tura, se hallen situados al exterior de un ra­dio de veinte leguas de la Capital Federal.
En el ARTÍCULO 3: 

- Los centros agrícolas creados por la presente Ley, podrán formarse, ya sea por ex­propiación que de la tierra haga el Poder Eje­cutivo de acuerdo a la Ley general de la mate­ria, ya por iniciativa de empresas o de los particulares propietarios de los campos men­cionados, que se sometan a las disposiciones de esta Ley.
Y disponía de un considerable beneficio en el ARTÍCULO 22: 

Los propietarios de tierras en los centros agrícolas gozarán de una rebaja de un 25 por ciento de los fletes establecidos para el transporte de su producción en los Ferrocarriles del Estado; los agricultores en ge­neral cuyos cultivos estuvieran fuera del radio señalado en el artículo 1º, gozarán de una rebaja del 10 por ciento sobre los fletes establecidos para el transporte de los productos de la agricultura.
   También la ley beneficiaba a los propietarios de los centros agrícolas con créditos del Banco de la Provincia, con una  amortización anual del 10 por ciento. Además, todo empresario a quien se haya autorizado para la organización de un centro agrícola, tenía derecho a hipotecar al Banco Hipotecario la tierra que destine a ese objeto, por una suma en cédulas igual a las tres cuartas partes de su valor real, atribuyendo a cada chacra el valor proporcional que corresponda, de acuerdo con el Directorio del citado Banco.

   En estos campos, tal como había hecho en Olavarría, instaló un depósito de acopio de cereales, y después fundó la Colonia La Luisa, que tenía una extensión de 9.970 hectáreas dividida en 121 chacras.

    El área de cada chacra, tanto en los centros oficiales como en los formados por particulares, no podía  tener menos de  veinte hectáreas, ni exceder de cien, de acuerdo al Art. 39 de la Ley. 

  También, del otro lado de la vía, la firma Pedro de Cousandier y Cía. había organizado la Colonia Cousandier,  después  denominada Colonia General Paunero.

  En el siguiente mapa catastral de la provincia de Buenos Aires, creado por Eigendorf y Lesser y editado por Carlos de Chapeaurouge, vemos delimitadas las tierras de la Colonia Cousandier.

Colonia Cousandier

     No sería La Luisa la única colonia fundada por Guazzone, también fundó más tarde la Colonia Alejandrina, nombre que hacía referencia a Alessandria su lugar de origen.

    En este mapa catastral de la provincia de Buenos Aires, de P. Ludwig, se puede observar ya delimitadas las tierras de las colonias La Luisa, Alejandrina y Paunero rodeando a la estación Berutti. 


Colonias La Luisa,  Alejandrina y Paunero.

    El edificio de la estación de Berutti se inauguró el 25 de agosto de 1890, en tierras que había cedido Guazzone a la empresa del ferrocarril y lo mismo había hecho la Colonia Paunero, para que allí se construyeran la estación y otras dependencias.

    En esta y otras tierras donadas por Giuseppe se crea alrededor de la estación el pueblo de Berutti, nombre que hace mención al patriota argentino Antonio Luis Beruti (1772-1842).

    La vía férrea separaba a la Colonia La Luisa de la Colonia Paunero.

  En tierras donadas por Guazzone se construyeron la Delegación Municipal, la Plaza Central (denominada desde 1935 José Guazzone), una comisaría y el cementerio. También donó la tierra para que se construyera una iglesia católica, a la que le cedió 160 hectáreas para la subsistencia del cura párroco, iglesia cuyo  nombre Santa Clotilde recuerda al de su esposa,  y  nombre que también tenía la casa de campo en una de sus estancias.

Santa Clotilde. Foto en Caras y Caretas

     En sus campos arrendaba parcelas y en otros casos las cedía utilizando el mismo sistema de producción que había establecido en Olavarría, contando también con colonos que en su mayoría provenían de Alessandria. A cada familia de colonos se le entrega tantas hectáreas como podían trabajar.

   Al comienzo los colonos hicieron ranchos donde vivir. Luego, cuando ellos mejoraron su situación, construyeron casas de material y un galpón. Se les entregó maquinarias, herramientas, animales, alimentos y semillas. En cada parcela se les hizo plantar montes de eucaliptos rodeados de tamariscos para reparo de las casas y corrales.  

La entrega de instrumentos de labranza y anticipos de dinero al agricultor, estaba establecido en el Art. 37 de la Ley. 

   La explotación establecida por Guazzone no estuvo exenta de problemas. En 1892, algunos de ellos, después de haber sido desalojados de las tierras, acudieron a la justicia de La Plata alegando que no habían podido pagar la renta por las ruinosas cosechas, como consecuencia de sequías, langostas y otras plagas de los cereales.

  Incluso las relaciones con sus vecinos no fueron del todo pacíficas, en una ocasión, allegados a Guazzone incendiaron campamentos de franceses vecinos para intimidarlos, provocando un conflicto que tuvo repercusiones en los medios de prensa de las dos colectividades. La colectividad italiana se expresó a través del diario La Patria degli italiani, en defensa de Guazzone, mientras que los franceses mediante el diario Le Courrier de La Plata.4

   En otras oportunidades sus vecinos presentaron quejas a la Municipalidad, porque se le ocurría cerrar o desviar la traza de uno u otro camino, ocasionándoles estas correcciones muchos contratiempos. 

    Guazzone era un hombre generosopero muy severo cuando algo no funcionaba como estaba previsto.  

    Siendo que esas tierras tienen un subsuelo de mucha salinidad,  un  día llamó a  técnicos en hidráulica para buscar una fuente de agua no salina, y una vez encontrado el lugar hizo construir un abrevadero para la caballada que tiraban las chatas que llegaban al molino, pero no dudó en desactivarlo un tiempo después cuando descubrió que se cometían muchos abusos en el uso del agua.

   Al igual que en Olavarría, Guazzone participaba en las comisiones directivas de aquellos años, preocupadas en el mejoramiento y crecimiento de Berutti. Una de ellas fue la Societá Italiana Di Mutuo Soccorso Príncipe Di Piemonti.5

    En 1893, Guazzone llegaría a reunir 390.000 quintales de trigo (39.000 Tn.), tan extraordinaria cantidad de cereal para aquellos años hizo que los diarios se hicieran eco del acontecimiento y que el general Roca en un discurso elogiando el hecho,  le bautizara con el nombre de "El Rey del Trigo".

    En Berutti erigió un molino harinero que cerró a principios de los años 20. Edificio que se transformó en 1935 en la empresa de tejido G.I.A.T. (Grandes industrias argentinas de trenzado).

   Esta empresa produciría toda clase de trencillas de seda, elásticos, artículos de mercería y corsetería, cintas, cordones de zapatos y ligas entre otros productos.

   La decisión de instalar la fábrica en Berutti fue de su hijo Carlos, que tenía una sedería y una fábrica similar instalada en Buenos Aires que un incendio destruyó casi por completo.

   Con la construcción de la fábrica, Giuseppe tenía proyectado construir cuarenta casas para los obreros, que luego se extendieron a cincuenta. Y para este fin había ordenado la fabricación de un millón de ladrillos, dice un aviso en el diario la Opinión del 4 de enero de 1935.6

   


    Su hijo Carlos haría también un notable y beneficioso aporte para los pobladores de Berutti regalando fracciones de terrenos, con la única condición de que a los treinta días de recibida la donación comenzarán los interesados a edificar las viviendas, según aviso publicado en el diario La Opinión del 2 de agosto de 1935. 


    El conde José Guazzone no pudo ver concretada estas obras, falleció el 30 de agosto de 1935. A cargo de la fábrica quedó su hijo Carlos, pero su temprana desaparición pondría fin a varios de los proyectos que él tenía para el mejoramiento de Berutti y la fábrica.

   Carlos Guazzone había nacido en Olavarría el 10 de septiembre de 1889. A los cuatro años se radicó en Italia, donde cursó todos sus estudios. Al estallar la Primera Guerra Mundial se enroló como voluntario en el ejército italiano, donde permaneció por espacio de cuatro años en el arma de artillería. Fue herido en combate y por sus actos de heroísmo recibió condecoraciones. Terminada la guerra regresó a la Argentina, donde colaboró con su padre en las explotaciones agropecuarias, y después, como hemos ya mencionado, en la construcción de la fábrica textil en Berutti.

  El 14 de marzo de 1925 se casó con Zulema Lazzarino, de cuya unión matrimonial nacieron dos hijos. Falleció en Italia el 4 de agosto de 1936, sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.7

  De la fábrica textil se hizo cargo Eugenio Cavagliá, quien un tiempo después compró la empresa. Eugenio, junto a su esposa Ana Psihal, de origen húngaro, fueron quienes enseñaban a los obreros la forma de trabajar para confeccionar cada producto de la empresa; imponiendo a los trabajadores, entre los que había menores,  un  arbitrario sistema de trabajo, con el agravante que los obreros tenían magras retribuciones y trabajaban horas en exceso. 

 El periódico El Independiente, de Trenque Lauquen, en una nota publicada el 20 de mayo de 1936, había denunciado las malas condiciones de trabajo de los obreros. El descontento no se hizo esperar, y muy pronto los obreros declararon una huelga en procura de mejoras salariales, logrando de este modo nuevas condiciones de trabajo.

   En un edificio aledaño a la fábrica G.I.A.T. se creó la empresa B.A.T., que unidas conformarían la sociedad G.I.A.T. y B.A.T. S.A.C.I.F. Empresa que muy pronto se constituiría en una importante fuente de trabajo para el pueblo de Berutti, llegando a emplear a más de 200 personas. Y que, lamentablemente para la economía del pueblo de Berutti, hacia los años 70 comenzó una paulatina declinación, cerrando definitivamente años después.

EL TÍTULO DE CONDE

    Durante la Primera Guerra Mundial, José Guazzone donó a su patria varios cargamentos de cereal, y en agradecimiento el rey Vittorio Emanuele III, de motu proprio, el 25 de noviembre de 1926 le otorgó el título de Conde con el adicional del apellido De Passalacqua. Posteriormente, una Royal Letters del 17 de marzo de 1927, le otorgó el título personal de contar a sus hijos.
    En 1906, fue nombrado por el Reino de Italia Caballero del Trabajo (Cavalier della Corona in merito al lavoro). 

Sus vinculaciones políticas 

    El éxito de sus empresas, además de hacerlo un hombre muy rico, le dio una gran notoriedad en nuestro país y en su país de origen.  
  Esto le permitió establecer vínculos con importantes hombre de negocios, políticos y gobernantes de los dos países. 
   En un reportaje a Guazzone publicado en la revista Caras y Caretas el 30 de marzo de 1935, unos pocos meses antes de su muerte, Giuseppe le manifestó al cronista que tenía cierta amistad con Benito Mussolini, y como una muestra de sus dichos el periodista publica una foto dedicada y autografiada por el Duce. 


Foto autografiada por Mussolini

    

    La siguiente foto muestra a Giuseppe Guazzone en compañía del cónsul general del reino de Italia en Argentina, Dr. Ítalo Capanni, en su llegada a Buenos Aires. 

    El Consulado de Buenos Aires sufriría un atentado el 23 de mayo de 1928, con la explosión de una bomba que dejaría más de treinta heridos y nueve muertos. El hecho fue llevado a cabo por el sector que respondía al anarquista italiano Severino Di Giovanni y el objetivo era atentar contra el cónsul Ítalo Capanni, reconocido funcionario fascista, como parte de la lucha contra el fascismo italiano .

Foto del A.G.N.

En Alessandria

    Giuseppe no perdió el vínculo con su lugar de origen, y con el correr de los años viajaría seguido a Italia, donde permanecía allí parte del año. Por tal motivo decidió comprar la Villa della Ghilina en San Giuliano Nuovo, que se convirtió en su casa de verano. Guazzone también realizó obras de caridad en su tierra natal, en 1927 fundó en Alessandria el Jardín de Infancia Nocturno, donde hoy se encuentra el Hospicio Il Gelso, y en 1929 el Scaldatolo Públicco Giorno (un refugio para las personas). 
    Falleció en San Giuliano, Alessandria, el 30 de agosto de 1935. Una calle de Lobbi lleva su nombre. Sus restos se encuentran en el cementerio de Lobbi.

Giuseppe Guazzone - Foto del A.G.N.

Notas
(1) Hombres del surco, Luis Pozzo Ardizzi, página 101 y 102. 
(2) Extranjeros en Olavarría - Municipalidad de Olavarría. Página 86. 
(3) Huellas, página N.º 713.
(4) Huellas, página N.º 715.
(5) Huellas, página N.º 717. 
(6) Huellas, página N.º 771.
(7) Huellas, página N.º 772.


Bibliografía y fuentes consultadas
Anuario El Popular de Olavarría de 1935.
Archivo Histórico de Olavarría - Extranjeros en Olavarría - Primera Reseña -1867-1988 .
Archivo Histórico Nacional. 
Cavallotti, Zulema, y otras. Huellas Vol. 1 y Vol. 2 - Municipalidad de Trenque Lauquen. 1999.
Diario El Popular de Olavarría, septiembre de 1935. 
Diario La Nación, del 17 de mayo de 1954. 
El Independiente, periódico editado en Olavarría en 1888.
Pozzo Ardizzi, Luis. Hombres del surco. Editorial Raigal. Buenos Aires. 1955.
Revista Agricultura, del 20 de abril de 1893. 
Revista Todo es Historia. Nº 247. Enero 1988. Vida de Pueblo. 

Un agradecimiento muy especial para el periodista berutense Federico Tártara por su colaboración.