sábado, 30 de abril de 2022



EL MOLINO HIDRÀULICO LA CLARA ( toda su historia)
                                                                                            Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María

Molino La Clara


EL MOLINO HIDRÀULICO LA CLARA
El 12 de abril de 1878, los diputados Lucio Vicente López, J. Martínez, J. M. Morillo, R. Bunge, J. M. Casullo, E. Enciso, E. Rodríguez, E. Amadeo, V. Villamayor y A. Saldías, presentaron un proyecto de creación del partido de Olavarría, que fue aprobado sobre tablas por la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. En la Cámara de Senadores fue considerada en sesión del 22 de octubre y aprobado también sin observaciones.
El 25 de octubre de 1878, previo informe del Departamento de Ingenieros para determinar los límites del nuevo partido, se declaró cabecera del partido de Olavarría al pueblo ya establecido sobre las puntas del arroyo Tapalqué.

El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia:
Art. 1º- Declárase cabeza del Partido al pueblo de Olavarría. Art. 2- El P.E determinará los límites del Partido de Olavarría, previo informe del Departamento de Ingenieros. Art. 3-Los gastos que demande el cumplimiento de esta ley, se cubrirán de Rentas Generales y se computarán a la misma. Art 4- Comuníquese etc. Dado en la sala de Sesiones de la Legislatura de la Provincia a 22 de Octubre de 1878.
Manuel Gaché Juan C. Belgrano
Presidente del Senado Presidente de la C. de Diputados
Carlos A. D`Amico J.M. Jordán (hijo)
Secretario del Senado Secretario de la C. de Diputados

Por decreto del 16 de mayo de 1879, se fijaron los límites del partido.
El 26 de mayo de 1879, se instaló la Corporación Municipal y el Juzgado de Paz en Olavarría, y se designaron las autoridades, quedando como Juez de Paz Eulalio Aguilar, comandante militar Matías Miñana, y para integrar la Comisión Municipal, como titulares los señores Celestino Muñoz, Emilio Cortés, Manuel Leal y Manuel Canaveri, y como suplentes los señores Ángel Moya y Joaquín Pourtalé.
Seguidamente se procedió a la distribución de cargos municipales, resultando previa votación para ocupar el puesto de Procurador Municipal Don Celestino Muñoz; para Municipal Tesorero, Manuel Leal; para Municipal de Culto e Instrucción, Emilio Cortés; para Municipal de Policía y Tierras, Manuel Canaveri.
Por su parte, la policía se componía de un oficial y ocho soldados.
El 22 de noviembre de 1879, por solicitud de la Comisión Municipal de Olavarría, se extendieron los límites del partido, y el 9 de marzo de 1881 se fijaron los que lo separan del partido de Juárez. En 1879, la extensión territorial del partido era de 9.483 kilómetros cuadrados.

El 5 de julio de 1882, se fijan los límites con Coronel Suárez, el 16 de setiembre de 1889 con Laprida, y el 14 de febrero de 1890 con General Lamadrid. En 1882, Olavarría limitaba con solo cinco partidos, y al crearse nuevos partidos pasaría a limitar con siete y dejando de limitar con Coronel Suárez. La fijación de los límites y la creación de nuevos partidos, hizo que la extensión de Olavarría se redujera a 7.714 kilómetros cuadrados.
La mensura dividía el pueblo en ciento veinte manzanas de 86,6 m. y reservaba para la plaza y edificios públicos las manzanas Nº 47, 48, 59 y 60 ; es decir, las ocupadas hoy por la plaza Coronel Olavarría, la municipalidad, el conocido hipermercado y el Cine Teatro Municipal. Se trazaron además 186 quintas y 851 chacras.
Los primeros temas que trató la Corporación Municipal, fueron: conseguir un lugar para instalar la casa municipal; pedir al Gobierno sean incorporados y comprendidos dentro del Partido varios campos, entre ellos el de Joaquín Pourtalé; solicitar al Gobierno la autorización para proceder a la venta de sitios solares, quintas, chacras, como también ser autorizada esta Municipalidad para disponer de los fondos que resultaren para la construcción de Edificios Públicos y Templo; la elección del lugar que ocuparía el nuevo cementerio; y la construcción de un puente que uniera las dos márgenes del arroyo Tapalqué.
El 10 de julio de 1879, se nombra a Luis J. Gorbea médico de policía.
El censo de la provincia de Buenos Aires de 1881, daba una población total de 7.375 habitantes distribuidos en todo el partido, de los cuales había 2.354 extranjeros. En la planta urbana 740 y en la rural 6.635. Existían 15 almacenes, 3 acopiadores de frutos del país, 2 carnicerías, 6 fondas, 1 mercachifle, 3 organistas, 2 pulperías, 2 puestos de mercado, 24 tiendas-almacén, 1 tienda, 4 carpinterías, 1 confitería, 2 caleras, 1 molino de agua, 4 bodegones y 2 boticas. Existían 1.151 familias que tenían en total 2.664 niños; de estos había 763 varones y 594 mujeres de 6 a 14 años. Funcionaban dos escuelas a la que concurrían 292 alumnos.

EL MOLINO HIDRÁULICO
 El 1 de enero de 1881, consta en el libro de actas de la Corporación Municipal, que el señor Julián Games solicita autoriza­ción para construir un molino hidráulico sobre la margen derecha del arroyo, cuyo texto se transcribe:
"Diose lectura a una solicitud de Don Julián Ga­mes pidiendo permiso para establecer un molino hidráulico sobre el arroyo Tapalqué desviando el agua del cauce natu­ral de éste en una distancia de dos a tres cuadras aproximamente, para mover el motor volviendo después de recorrido este trayecto a su cauce natural y a condición de no poderse establecer otro molino a una u otra margen del arroyo a una distancia que al servirse de las aguas entorpezca o impida del agua si se situase más arriba o ya por las represas que obstruyendo su corriente natural las aglomerase e impida la libre salida del agua en la rueda del motor del mismo. Que asimismo pide le sean adjudicadas en propiedad las manza­nas Nros uno y dos señaladas en el plano y el sobrante de tierra que existe entre éstas y la barranca del arroyo. Toma­da en consideración esta solicitud y en mérito del adelanto que trae tras sí el establecimiento de esta clase en pueblos nacientes se acordó conceder el permiso solicitado en las condiciones indicadas debiendo dejar expeditas las vías pú­blicas que en los terrenos que se le conceden existen ya".
 Aprobada la solicitud de autorización, se constituyó en la primera industria del pueblo de Olavarría, utilizando para su funcionamiento un recurso de bajo costo, si lo comparamos con el carbón mineral que generalmente se utilizaba para generar la fuerza motriz. 
 El molino se inaugura el 3 de marzo de 1881, tan solo dos meses después de la autorización municipal; y aunque el edificio del molino no era tal como lo conocemos, estimamos que se trata de un lapso de tiempo demasiado corto para construir la compuerta y el edificio del molino, situación que nos hace presumir, que el molino se estaba construyendo con anterioridad.
 Además, como veremos más adelante, la construcción de la represa se había realizado sin la aprobación del Gobierno de la Provincia.


Vista del Molino La Clara


Vista del molino y boca de retorno del agua al arroyo

LAS COMPUERTAS
 Las primeras compuertas en el arroyo se construyeron de piedra, y el tajamar tenía tres compuertas amoviles. El borde superior de la misma estaba establecido a 1 metro y 30 centímetros sobre el nivel del fondo del arroyo, coincidiendo su fondo medio con el de la acequia de alimentación de la turbina. En uno de los extremos de la compuerta, un pequeño canal desviaba el agua hacia donde hoy se encuentra el monumento al general San Martín, lugar donde se generaba la energía que abastecía al molino,  regresando después el agua a su cauce natural metros más adelante.
 Para que los habitantes del pueblo pudieran pasar de un lado al otro del canal que llevaba el agua a la turbina que alimentaba la fuerza motriz, los propietarios habían construido un puente. Un puente que resultaba demasiado angosto, porque en un acta de la Corporación Municipal consta que se decide enviar una nota a los señores Games y Compañía, “haciéndoles presente que en veintisiete de julio del año de mil ochocientos ochenta y uno, la Municipalidad resolvió el ensanche del puente que han construido en el canal que conduce el agua a la rueda motriz del molino, y que le pusieran en cada costado una baranda para resguardar la caída de hacienda o vehículos que pudiera suceder por dicha falta, y no habiendo dado cumplimiento hasta la fecha deben efectuarlo dentro del término de treinta días y ensancharlo hasta siete metros y conservarlo a nivel del paso".
 La represa, desde su construcción, aguantó durante casi veinte años varias crecidas del arroyo que no afectaron su solidez, hasta que la excepcional crecida de las aguas en setiembre de 1900, terminó derribando la compuerta.

LAS NUEVAS COMPUERTAS
 Inmediatamente después de la destrucción del tajamar de piedra, la firma propietaria del molino, por ese entonces E. Zimmermann y Cía., se ocupó de solicitar el permiso al Gobierno provincial para construir una nueva represa en el mismo lugar, pero esta vez de madera, con trece compuertas automáticas y una de subir y bajar y dos vertederos fijos. Las trece compuertas automáticas se abrirían para dejar pasar el agua, cuando el nivel del agua del arroyo superara ligeramente la arista superior de la compuerta. La medida del tajamar sería igual al anterior, con un pequeño cambio en el trayecto del canal que alimentaba a la turbina.
 A menos de un mes de la caída de la primitiva represa se envía al Ministerio de Obras Públicas el proyecto de recons­trucción con sus respectivos planos.
La transcripción textual de este documento de memo­ria descriptiva y antecedentes – firmado por el ingeniero civil Carbone- es la siguiente:
Olavarría: 17 de octubre de 1900.

PROYECTO DE RECONSTRUCCION DE LA RE­PRESA SOBRE EL ARROYO TAPALOUÈN DEL MOLI­NO DE E. ZIMMERMANN Y CIA.
OLAVARRIA
MEMORIA DESCRIPTIVA -ANTECEDENTES

El importante establecimiento industrial de la S.S. E. Zimmerman y Cía., fue fundado el 3 de marzo de 1881, a orillas del arroyo Tapalquén en el extremo Sur oeste de la planta urbana del pueblo de Olavarría.
La concesión incluía la construcción de un tajamar de mampostería y tres compuertas amoviles. El borde superior de aquel quedó establecido a 1 m 30 sobre el nivel del fondo el arroyo, coincidiendo su fondo medio con el de la acequia de alimentación de la turbina, ulteriormente el esta­blecimiento mereció el apoyo de la región e impulsó su desa­rrollo agrícola.
En los diecinueve años de vida, las sucesivas crecien­tes ordinarias y extraordinarias del arroyo en nada afecta­ron la solidez del tajamar, hasta que en este año tras cuatro crecientes verdaderamente anormales, dada la enorme fre­cuencia e intensidad de las lluvias, aquel cedió al empuje de la creciente acaecida el 19 de septiembre ppdo.
Este hecho ha venido a afectar hondamente al propie­tario industrial, asimismo perjudica los intereses del público consumidor y productor como se podrá juzgar por los datos que se refieren a la magnitud del establecimiento.
Sus actuales propietarios los s.s. E. Zimmerman y Cía., han introducido de un tiempo a esta parte grandes mejoras en él, colocándolo a la altura de los más importantes esta­blecimientos similares de Capital Federal.
Consta de cuatro pisos, posee una turbina "Hércules Progrés" que desarrolla hasta 80 caballos de fuerza con el máximum de altura de agua que suministra el arroyo Tapalqué.
Cuenta el molino con cinco porcelanas dobles de la patente Wegmann, seis pasajes de acero Nº 9 sistema Sanz con sus cernideros sasoves y centrífugas correspondientes. El establecimiento está alumbrado a luz eléctrica y provee de ésta a una parte del pueblo y edificios públicos.
Posee dos grandes depósitos, uno para diez mil bol­sas de harina y otro para setenta mil bolsas de trigo.
Su propiedad y maquinaria calculase en un valor aproximado de doscientos mil pesos de curso legal.
Además del motor hidráulico, posee una maquinaria a vapor sistema Rawson de cincuenta caballos y una caldera "Balcock y Wilkok " para ayudar el trabajo de las turbinas en las épocas de seca o de reparaciones. Pero como muy bien puede concebirse, el trabajo económico industrial se basa sobre el motor hidráulico, hoy más que nunca, desde que el costo del carbón mineral se ha triplicado, a razón de 20 $ oro la tonelada en esta plaza, lo que imposibilita la existen­cia de los establecimientos de esta naturaleza.
El personal de la fábrica se compone de 35 hombres casi todos con familias, a los que se les proporciona habita­ciones confortables y económicas. Además, sostiene alrede­dor de 40 familias pobres dándoles bolsas a lavar, remendar y coser.
El establecimiento contribuye de una manera eficaz al desarrollo progresivo de la agricultura en el partido, por cuanto facilita a los agricultores semillas, maquinarias y di­nero sin cobro de intereses, granero gratis y aún les permite vender sus cosechas en la época que lo crean más conve­niente, cosa que no pueden hacer de manera alguna los aco­pladores por cuanto en ello estiba su negocio.
Se elaboran de setenta a ochenta mil fanegas de trigo anuales y sus principales mercados son el Azul, Tapalqué, Lamadrid, Laprida, C. Suárez, Saavedra y otros.
Paga la elaboración de trigos patentes fiscales y mu­nicipales, contribución directa Etc. Etc. se abonan ocho a diez mil pesos anuales.
Esta presentación solicitando la reconstrucción de la represa, se extiende después en un pormenorizado informe sobre la planimetría y nivelación, naturaleza del terreno, velocidad de la corriente y caudal del arroyo, ubicación de la represa, altura de la represa, cálculo de la potencia de la caída, que omitimos transcribir por lo extenso, con la sola excepción de la última parte que se refiere a la represa y fundaciones, que es la siguiente:

REPRESA Y FUNDACIONES
Consta de dos vertederos fijos y catorce compuertas, trece automáticas y una de subir y bajar dotada del mecanis­mo correspondiente.
Las compuertas automáticas se forman con tableros movibles alrededor de un eje de hierro de O m. 05 de diáme­tro. Cada compuerta tiene un eje independiente, dispuesto de tal modo que cada una puede retirarse intacta del sitio que ocupa y subirla al pasadizo que corre por encima de toda la construcción para reparaciones, cambio de eje o corregir cualquier defecto.
La parte inferior de la compuerta se apoya por los tres costados sobre la faz de aguas arriba de la armazón de madera dura, y la parte superior sobre la faz opuesta.
Los cimientos, así como la trabazón de los pilares, puntales, soleras de madera dura y tirantes de hierro (d: O m. 25) enclavados dentro del hormigón procuran al con­junto una inamovible solidez. Los detalles están con prolijidad a la vista consignados en el plano, y por esto no nos permitimos entrar en descripciones inútiles.
Las disposiciones adoptadas en la fundación, entre­cortando el terreno del subsuelo en la faz inferior para evitar las socavaciones y ondulando la superficie del hormigón para suavizar la acción de la corriente de las aguas, complemen­tan las medidas adoptadas en el proyecto para asegurar un buen funcionamiento, solidez y duración.
Buenos Aires, octubre 13 de 1900
Ingeniero Civil Carbone
Florida 230

 Acompañando la solicitud de reconstrucción de la compuerta, el propietario del molino se dirige al ministro de Obras Públicas Dr. Adolfo Saldías (folio N° 49188) en los siguientes términos:

Señor Ministro de Obras Públicas
Dr. Adolfo Saldías.

 Tenemos el honor de dirigirnos a Ud. para que se sir­va autorizarnos a reconstruir la represa del molino hidráuli­co, que desde el año 1881 sirve a nuestro establecimiento harinero en Olavarría, de acuerdo con los antecedentes, memoria descriptiva y planos del proyecto de la instalación técnica que a continuación exponemos, rogando encarecida­mente al Señor Ministro tenga a bien concedernos el pronto despacho de la autorización que solicitamos en atención a los perjuicios que experimentamos, como asimismo el públi­co productor y consumidor de la importante zona de la Pro­vincia que vive, por efecto de los desperfectos que se han producido en la antigua represa, imposible de suplir por el del motor a vapor, en virtud de la escasez y triple costo del carbón mineral que se necesita para funcionar.
Saludamos al Señor Ministro con nuestra más distinguida consideración

E. Zimmermann

El expediente fue remitido por el ministro Saldías al Departamento de Ingenieros de La Plata el 18 de octubre, y el 23 del mismo mes, la sección de Hidráulica solicita documentación adicional para resolver sobre la presentación realizada.

Señor Presidente:
Para poder informar el presente expediente iniciado por los S.S Zimmermann y Cía., con el fin de reconstruir una presa que existe en el arroyo Tapalquén, partido de Olavarría, se hace necesario que los interesados acompañen el contrato de concesión que deben poseer, pues en el libro de la sección no se encuentra bajo el nombre de los recurrentes, ningún antecedente que a dicha concesión se refiera.
Al mismo tiempo debe acompañarse un duplicado de la memoria descriptiva que se encuentra en el expediente, y si se tienen también los estudios que sirvieron para la primi­tiva concesión; en caso contrario deben acompañar por du­plicado un perfil longitudinal y las secciones de toda la re­gión del arroyo comprendida por el remanso, indicando tam­bién los linderos que corresponden a la misma región, a los efectos del art 2645 del Código Civil.
La Plata. Octubre 26 de 1900

Ángel Etcheverry

En la misma fecha se remi­ten los informes de Hidráulica al Dr. Saldías, quien a su vez se los hace llegar a Eduardo Zimmerman y Cía. para que cum­plan con la documentación que se les solicita.
El 6 de noviembre de 1900, se le solicita al Intendente Municipal de Olavarría una copia de la concesión hecha a Julián Games, para construir la represa en el año 1881. En la nota presentada por el Ingeniero Civil Agustín Cardone, el 19 de noviembre de 1900, nos enteramos que la memoria descriptiva de la primera compuerta y otros documentos se cree desaparecieron en un incendio.

INFORME ADICIONAL DEL INGENIERO CARBONE
En La Plata noviembre 19 de 1900
Proyecto de reconstrucción de la represa sobre el arroyo Tapalquén del molino E. Zimmermann y Cía. — Ola­varría

Ampliación de planos.
La concesión para construir el molino ubicado en el extremo sud oeste del pueblo de Olavarría fue otorgada al señor Julián Games por el Consejo Deliberante de este partido. Ulteriormente fue adquirida por los S.S Gutiérrez, Reboyras y Cía., estos los vendieron a sus actuales los Ss. Zimmermann y Cía. Se han efectuado todas las diligencias para recuperar los planos que sirvieron de base a la primitiva concesión sin resultado favorable, por cuanto se cree que desaparecieron con otros varios documentos por efecto de un incendio ocurrido.
Con este motivo, y cumpliendo lo dispuesto en el informe del Departamento de Ingenieros, se presentan los planos de ampliación relativos a la zona afectada por el reman­so, aguas arriba de la presa del molino. Estos incluyen con acopio de detalles todas las referencias de planimetría y altimetría con respecto al talweg del arroyo, sus barrancas in­mediatas y la altura del terreno a 50 mt de estas barrancas.
El plano de referencia adoptado para la altimetría es el mismo que el consignado en el plano de las zonas de aguas abajo ya adjunto al presente expediente.
El curso del arroyo ha sido estudiado en una exten­sión de 2000 mt., punto extremo en el que el remanso es ya muy poco sensible. Más adelante el curso del Tapalquén si­gue bordeando terrenos cada vez más altos, formando cauce barrancoso y cortado a pique, con anchura normal que va­ría de 17 a 25 metros. Así se continúa 6 km. con aumento gradual de pendiente y algunos saltos hasta llegar al gran salto denominado de las "piedras" con caída a pique de 2 a 3 metros, punto en que concedió el P. E. de la provincia la construcción de un molino hidráulico al señor Bidart, dis­tante de 500 metros del puente del ferrocarril del Sud, sobre el arroyo Tapalquén.
En estos 8 km. del curso, a contar del pueblo de Olavarría el arroyo es indesbordable, como lo demuestra la con­figuración de las barrancas. La máxima altura de las aguas en las mayores crecientes ocurridas este año, alcanzó a la cota + 149.40 en el puente de fierro, en circunstancias que existía el tajamar fijo del molino Zimmermann; y alcanzó a la cota + 152.00 en el perfil X, esto es, 1981 metros aguas arriba, según comprobaciones de los rastros dejados y los informes de los vecinos; con estos datos y la sentida necesi­dad a juicio de los vecinos de aguas arriba, para que me­diante el tajamar se remansen las aguas para facilitar el be­bedero de las haciendas, creemos que los fundamentos son suficientes para justificar la reconstrucción de la presa del molino "La Clara".
Ing. Civil: Agustín P. Carbone (firma)

La nota, presentada por el ingeniero Carbone, resulta muy significativa para la historia del molino porque,  como hemos visto en el informe, detalla con exactitud los sucesivos propietarios que tuvo el molino desde su construcción.
Y como muy bien los explica el historiador Walter Minor, en su monografía sobre el molino denominado "Compuertas", en la página 15, con el título ¿Qué pasa cuando se copia sin verificar?, nos brinda los siguientes ejemplos de errores que se venían cometiendo:
José Arena, Alberto Valverde y Julio Cortés: Ensayo Histórico del Partido de Olavarría, página 372, dice: Primer Molino harinero instalado en Olavarría en 1880 (sic) por don Lorenzo (sic) Games asociado a Ramón Reboyras (sic) bajo la denominación de La Clara (sic).
José María González Hueso en 100 años de El Popular, página 12 dice: En 1880 (sic) Lorenzo (sic) Games y Ramón Reboyras instalaron el molino La Clara (sic).
Aurora A. de Rocha Campos en Todo es Historia, Nº 247, en página 10 dice: Primer molino harinero instalado en Olavarría por Lorenzo (sic) Gómes (seguramente error de tipeo) asociado a Ramón Reboyras (sic), bajo la denominación de La Clara (sic).
Aurora A. de Rocha Campos en folletín Nº 1, del Archivo Histórico Municipal de Olavarría, en página Nº 51 dice: "Citemos como los molinos (sic) más antiguos, el de los señores Reboyras, el llamado La Plata de Games y La Clara de Zimmernann".

Por nuestra parte agregaremos, que el mismo error se repite en el Álbum de Olavarría de 1947, cuando se hace referencia al molino dice: "Fue en el año 1880 en que los señores Lorenzo Games y Ramón Reboyras instalaron un molino harinero" . 
Creemos, como bien dice Minor, que estos datos sobre el molino podrían surgir del libro Pequeñeces, página 338-339, publicado en 1929 por José V. Jordán. Donde dice: “En el año 1880, posiblemente, Don Lorenzo Games asociado a Ramón Reboyras, instaló en esta localidad el primer molino harinero…”. En defensa de Jordán, cuyo libro es excelente,  vemos claramente que los datos que publica sobre el molino no los está aseverando al utilizar la palabra "posiblemente".

Hechas estas observaciones, decimos que: El molino se inauguró en 1881 y no en 1880, su primer propietario fue Julián Games y tuvo como socio a Justo de La Lastra, después propiedad de Ramón Reboyras y su yerno Abel Gutiérrez. Posteriormente sus propietarios fueron Eduardo Zimmerman y Cía., quienes le pusieron el nombre de Molino La Clara.
Estos datos de los sucesivos propietarios del molino que surgen de las presentaciones realizadas por E. Zimmermann en la ciudad de La Plata, para solicitar se les autorice reconstruir las compuertas, son también coincidentes con el relato del escribano Ramón Rendón al periódico El Popular, en un reportaje realizado en 1929, con el título Reminiscencias, cómo era Olavarría cuando yo la conocí, en el año 1982, donde dice: Existía ya en 1882 el molino La Clara, en aquella época de propiedad de don Justo de la Lastra y de don Julián Games. Después pasó a ser propiedad de una sociedad que dirigían y administraban don Ramón Reboyras y su yerno Abel Gutiérrez, en cuya casa se daban muy interesantes fiesta y bailes de las que participaban las principales familias. Cuando el molino paso a propiedad de los actuales propietarios (E. Zimmermann y Cía.), aquellos se ausentaron a San Luis, dejando en Olavarría muy gratos recuerdos por su distinción y sociabilidad”
También, sin una prueba documentada que lo certifique, se dice en una de las publicaciones antes mencionadas, que el molino se habría denominado La Plata, cuando era propiedad de Games y de la Lastra, nombre que vendría de la denominación que anteriormente tenía el boulevard Del Valle. Si este fuera el motivo del nombre, es algo que parece carecer de fundamento, porque el primer proyecto municipal para darles nombres a las calles data del 21 de marzo de 1883, entre las que se encuentra el boulevard La Plata; es decir, dos años después que fue inaugurado el molino. 
Un dato documentado sobre el nombre del molino, cuando eran propietarios Ramón Reboyras y Abel Gutiérrez, hemos encontrado en la publicación Gran Guía Descriptiva y de Información de la Provincia de Buenos Aires, del año 1896, donde en la parte que hace referencia a los comercios e industrias de Olavarría de ese año, menciona a Gutiérrez y Reboyras, propietarios del molino San Luis.



 Quizás, el nombre San Luis esté relacionado con la procedencia de la familia Reboyras, lugar al que regresan cuando dejan de ser sus propietarios. 
 Este dato del molino en una guía de 1896, nos hace suponer, teniendo en cuenta que Eduardo Zimmermann y Cía. compran el molino el 5 de mayo de 1884, según escritura pública, que el molino podría haber seguido funcionando con la razón social anterior, aunque ya no fueran ellos los dueños del molino.

Julián Games
 Nació en Buenos Aires en 1847, hijo de Antonio Games y Benita Zarazibia. 
El 2 de noviembre de 1877, contrajo matrimonio en Rio Cuarto, Córdoba, con Manuela Hernández, natural de Córdoba, hija de Justo Pastor Hernández y Pastora Soria. El 19 de junio de 1882, inscribe el nacimiento de su hijo Rodolfo Anselmo en la iglesia San José de Olavarría, según libro de bautismos, folio 0003, donde consta que su socio Justo de la Lastra y su suegra Pastora Soria fueron sus padrinos.
El 30 de setiembre 1881, fue designado junto a Jesús María Espeche, Manuel Reina, Ángel Moya y Ambrosio Bozano, para constituir el Consejo Escolar de Olavarría. El 20 de junio de 1882, fue elegido municipal de la Corporación Municipal de Olavarría, cargo que ocupó hasta mediados de 1884. Falleció en Olavarría el 25 de noviembre de 1893.
Su suegro Justo Pastor Hernández y otros, fueron los que presentaron el 29 de julio de 1881 una nota en la Municipalidad de Olavarría, para que se los autorice instalar un molino hidráulico cercano a Sierra Chica, donde también en la misma nota solicitan la donación de dos chacras. En ese lugar  comenzaron la construcción del molino sin tener la autorización municipal, según se desprende del acta  del 26 de febrero de 1883, de la Corporación Municipal,  donde dice: "se pase una nota al vecino Don Justo Pastor Hernández haciéndole saber que debe presentar a esta Municipalidad la autorización que tenga para la construcción que está haciendo de un Molino sobre el arroyo Tapalqué cerca de Sierra Chica, pues esta Municipalidad ignora si tiene algún permiso". 
Es muy probable, que el molino hidráulico que comenzó a construir cerca de Sierra Chica Justo Pastor Hernández, sea el  mismo que después continuó  Félix Bidart, el que se conoce comúnmente con el nombre de  Molino Viejo, que todas las referencias dicen que nunca funcionó.  
Otros de los mencionados propietarios del molino. 
Lorenzo Games, quien como hemos visto anteriormente se le menciona por error como el propietario del molino, era el hermano de Julián Games. Se había casado en Olavarría con María P. Pedroza, el 28 de junio de 1886; se le recuerda por haber sido uno de los propietarios del periódico La Patria, fundado en 1894, que dirigía el periodista Pedro Castaing.
Justo de la Lastra y Abel Gutiérrez, al igual que Julián Games, se desempeñaron también en la función de municipales.
Eduardo Zimmernann, abogado de profesión, tenía residencia en Buenos Aires.


Continuando con la presentación realizada por E. Zimmermann y Cía., solicitando la construcción de una nueva represa.
Acompañando al nuevo informe presentado por el Ingeniero Civil Agustín Carbone, Eduardo Zimmermann adjunta la siguiente nota al ministro Saldías.
La Plata, noviembre de 1900

Sr. Ministro de O. P. de la Provincia
Dr. A. Saldías

Tenemos el honor de adjuntar la copia legalizada de la ordenanza que con fecha 1 de enero de 1881 expidió el Honorable Consejo Deliberante de Olavarría, concediendo la construcción de una represa sobre el arroyo Tapalquén a nuestros antecesores; hacemos también presente que en la escritura pública de fecha mayo 5 de 1884, que obra en nuestro poder, se consigne el siguiente concepto con relación a dicha concesión municipal: “ … y ratificada por S.G. de la Pcia…”
Sin más datos al respecto, solicitamos se nos conceda la construcción de la represa, previa ratificación de la concesión otorgada en 1881 por la Municipalidad de Olavarría, debidamente cumplida como lo demuestra su funcionamiento y prosperidad en el curso de los 20 años ulteriores, ni que jamás se halla presentado inconvenientes o protestas de ningún género.
Para esos fines adjuntamos, como lo pide el Departamento de Ingenieros, los planos e informes técnicos de ampliación.
Dios guarde S.S.

E. Zimmermann

El 14 de diciembre de 1900, el Departamento de Ingenieros de La Plata se expresa favorablemente respecto a la solicitud, con algunas salvedades que hace saber mediante una nota al ministro de Obras Públicas, en los siguientes términos:

Señor Ministro ,
Los Ss. Zimmermann y Cía. propietarios de un molino harinero en el pueblo de Olavarría, solicitan autorización para reconstruir la presa que desde el año 1881 hasta el presente ha servido para represar las aguas del arroyo Tapalqué y la que debido a crecientes anormales ha sido destruida.
Por los antecedentes que corren en el expediente, resulta que en el año 1881 la Municipalidad de Olavarría concedió a D. Julián Games la autorización para establecer el molino, aprovechando las aguas del arroyo como fuerza motriz, posteriormente pasó el establecimiento a poder de los Ss. Gutiérrez, Reboyras y Cía. y en el año 1884 por escritura pública de fecha mayo 5, lo adquirieron los recurrentes.
Para los efectos de la concesión se hace presente que si bien los interesados manifiestan que en la escritura referida se dice, hablando de la concesión hecha por la Municipa­lidad, que ella fue "ratificada por el S.G. de la Provincia", por los libros de la Sección no aparece la intervención del Departamento en ninguna forma.
Convendría entonces, averiguar si es exacta la referida intervención del Gobierno, pues, de otro modo tendría que tramitarse el asunto como una nueva concesión, toda vez que en opinión del Concejo de la Municipalidad no ha podido autorizar el represamiento y uso de las aguas del arro­yo, sin la intervención del Poder Ejecutivo.
Teniendo en cuenta los datos que arrojaron los estudios presentados por duplicado con la firma del Ingeniero Civil señor Agustín P. Carbone, uno de cuyos ejemplares queda en el archivo, resulta que puede establecerse la presa sin perjuicio para el régimen del arroyo; y en tal virtud el Consejo es de opinión que puede hacerse la concesión solici­tada, bajo las siguientes bases que someto a la aprobación
1º-Concédese a los Ss. Zimmermann y Cía. la autorización correspondiente para construir una presa sobre el arroyo Tapalquén para utilizar como fuerza motriz las aguas de dicho arroyo, en la explotación de un molino harinero situado en el pueblo de Olavarría.
2º - La construcción de la presa deberá hacerse de acuerdo con los planos y memorias presentada con la firma del Ingeniero Agustín P. Carbone, los cuales llevan el sello de la sección de Hidráulica.
3º. Terminadas las obras que deberán ser ejecutadas dentro de los seis meses de hecha la concesión, se dará aviso al Departamento de Ingenieros para constatar si ellas se han ejecutado con arreglos a los planos aceptados, no pudiendo en ningún tiempo hacer modificaciones en los mismos, ni nuevas construcciones sin autorización del P.E.
4º- El concesionario estará obligado en todo tiempo, si el gobierno lo dispone, a abrir las compuertas por el plazo de cuarenta y ocho horas, para permitir la limpieza del fon­do del arroyo sin perjuicio de la obligación que tendrá de abrirlas una vez cada sesenta días por lo menos, v de quemar los deshechos y productos de la limpieza cada seis días, mien­tras no se utilicen para combustible.
5º- El gobierno se reserva el derecho de fijar en cual­quier tiempo la altura y modificaciones de las obras o la supresión completa de ellas, siempre que haya algún inconveniente que provenga de la presa y que cauce perjuicios a terceros, de­biendo ser esto debidamente comprobado y justificados.
6º- Los concesionarios tendrán la obligación de esta­blecer puentes de madera, fijos o colgantes, en las calles afec­tadas por las aguas represadas. Esta obligación se hará efec­tiva por la Municipalidad toda vez que el servicio público lo exija, debiendo los concesionarios ponerse de acuerdo con la misma sobre el sistema de puente a ejecutar.
7º- Dentro de los treinta días de notificada a los inte­resados la resolución del P.E, deberán firmar la escritura correspondiente perdiéndose en caso contrario el derecho a la concesión como se perderá también el de mantener la pre­sa sobre el arroyo. Toda vez que el establecimiento, sin causa justificada de fuerza mayor suspendiera el trabajo por más de un año continuo.
8a- Cualquier falta de cumplimiento a las bases, será penada con una multa que fija el P. E. con relación a la im­portancia de ella sin perjuicio de hacer que los concesiona­rios cumplan con lo establecido en las mismas. Antes de ha­cerse la concesión, convendría que los recurrentes, de acuerdo con el artículo 2645 del C. Civil, presentarán la conformidad de los linderos ribereños aguas arriba de la presa y com­prendidos en la zona de las aguas represadas.
La Plata, Diciembre 14/900

Julián Romero. Ángel Etcheverry. J. Ringuelet. Carlos Albarracín

Habiendo conseguido la autorización expresa del Departamento de Ingenieros, donde se establecían las condiciones que debía cumplir la firma para construir una nueva represa, el punto que más preocupó a la empresa era el punto sexto, donde se estipulaba que la empresa estaba obligada a construir puentes en las calles afectadas por la aguas represadas.
En consecuencia, la empresa, para tratar que la condición impuesta en el punto sexto se deje sin efecto, presenta el 31 de julio de 1901, un documento que firman 11 vecinos aledaños al arroyo aguas arriba, que dice:
"Los que suscriben, vecinos y propietarios ribereños aguas arriba sobre el arroyo Tapalqué en Olavarría, decla­ramos por el presente nuestra conformidad con la construc­ción en dicho arroyo de una represa por los Señores Zimmermann y Cía. para utilizar las aguas como fuerza motriz que mueva en su establecimiento harinero. Dicha obra en nada perjudica a las propiedades ribereñas, y a muchas las favo­rece el hecho de estar altas las aguas".
Para que conste, firmamos en Olavarría a los treinta días del mes de abril de mil novecientos uno.
Pedro Zalourette - Juan Berrino- Bartolo Antista- Fran­cisco Fernández y Álvarez- Evaristo Alastuey- Fermín Bigurrarena- Domingo Aramburu- José A. Granpaz- Gui­llermo Garros- José Dupín- J. M. Cazabet.

Adjunto al documento de los vecinos, la empresa presenta un informe al ministro de Obras Pública, Dr. Saldías, donde solicita se deje sin efecto el cuestionado punto 6º, por considerarlo una exigencia injusta para la empresa.

La Plata, junio 3 de 1901

Señor Ministro de Obras Públicas de la Provincia, Doctor Dn Adolfo Saldías.

E. Zimmermann y Cía. en el expediente letra Z N" 15 del año 1901 sobre reconstrucción de una represa en Olavarría sobre el arroyo Tapalquén, a V.S. exponemos:
Que acompañamos al presente escrito un documento por el que consta la conformidad de los propietarios ribere­ños para que se efectúe la obra por nosotros proyectada, con­forme que se nos ha exigido a indicación del Señor Asesor a los efectos del art"2645 del Cod. Civil.
Todas las condiciones que aconseja el Departamento de Ingenieros en su informe de fojas son aceptables por no­sotros y podremos cumplirlas, no así en cuanto a la 6" que envuelve una exigencia injusta que no tiene razón de ser en este caso.

Establece esa cláusula, según el informe que:
Los concesionarios tendrán la obligación de estable­cer puentes de madera, fijos o colgados, en las calles afecta­das por las aguas represadas. Esta obligación se hará efecti­va por la Municipalidad toda vez que el servicio público lo exija, debiendo los concesionarios ponerse de acuerdo con la misma sobre el sistema de puente a ejecutar".
El arroyo Tapalqué es por su naturaleza muy barran­coso en sus riberas como puede comprobarse por los mismos planos que obran en este expediente y en consecuencia es de todo punto de vista imposible atravesarlo, tanto para peato­nes como para vehículos, en su estado normal sin que haya elevación del nivel de las aguas. Siendo el río invadeable de por sí el hecho de elevar un poco más las aguas, a nadie le impide el paso. La construcción de la represa no influye en lo más mínimo en esto y no es por ella que se hacen necesarios puentes.
Por lo tanto no nos corresponde a nosotros esa cons­trucción sino a la Municipalidad, como otras tantas obras requeridas por el servicio público. Para nosotros resultaría por demás de injusta, una obligación onerosísima que no es posible saber a cuanto puede alcanzar puesto que dependería de las pretensiones de las Municipalidades que se sucedan y que nos tendrían a su merced por la cláusula a que nos ponemos.
Dado el claro criterio de V.S. y el espíritu de justicia que anima todas sus resoluciones, no dudamos un momento que al acordarnos la concesión solicitada ha de suprimir la cláusula a que hacemos referencia.
Por lo expuesto, dígnese V.S. resolver en definitiva este expediente, acordándonos la concesión en la forma soli­dada.
Será justicia.

E. Zimmermann

El alegato presentado por la firma, solicitando la supresión de la cláusula 6º, tuvo un efecto favorable, y en una carta que envían al ministro aconsejan que pueda accederse a lo solicitado por la empresa. La nota es la siguiente:

Señor Ministro:
La base 6º cuya supresión solicitan los recurrentes S. S. Zimmerman y Cía. se formuló en la intención de prevenir posibles necesidades del futuro, y cuya solución conveniente pudiera ser dificultada por la existencia del tajamar.
Teniendo en cuenta las razones expuestas por los in­teresados y las dificultades que pueden originarse para que lleve a la práctica la explotación del molino, que es un factor de progreso para la localidad, el Consejo piensa que puede accederse a lo solicitado.
La Plata, Agosto 10/901
Benjamín Bal- Ángel Etcheverry- F. Estévez- J. Ringelet- Martínez

SE RESUELVE LA  AUTORIZACION
El 14 de agosto de 1901, se autoriza finalmente la reconstrucción de las compuertas, en los siguientes términos:
1º-Conceder a los Sres. E. Zimmernann y Cía., la autorización correspondiente para construir una presa sobre el arroyo Tapalqué, para utilizar como fuerza motriz las aguas de dicho arroyo, en la explotación de un molino harinero situado en el pueblo de Olavarría.
2°. La construcción de la presa deberá hacerse de acuerdo con los planos y memoria presentados con la firma del Ingeniero Agustín Carbone, los cuales llevan el sello de la Sección de Hidráulica.
3°. Terminadas las obras que deberán ser ejecutadas dentro de los seis meses contados desde la fecha en que se reduzca a escritura de contrato la presente concesión; se dará aviso al Departamento de Ingenieros para constatar si ellas se han ejecutado con arreglo a los planos aceptados, no pudiendo en ningún tiempo hacer modificaciones en los mis­mos ni nuevas construcciones sin autorización del P.E.
4o El concesionario estará obligado en todo tiempo, si el gobierno lo dispone, a abrir las compuertas por el plazo la de cuarenta y ocho horas para permitir la limpieza del fondo del arroyo sin perjuicio de la obligación que tendrá de abrirlas una vez cada sesenta días por lo menos y de quemar los deshechos y productos de la limpieza cada seis días, mien­tras no se utilicen para combustible.
5°. El gobierno se reserva el derecho de fijar en cual­quier tiempo la altura y modificaciones de las obras o la su­presión completas de ellas siempre que haya algún inconve­niente que provenga de la presa y que cause perjuicios a ter­ceros, debiendo ser éstos debidamente comprobados y notificados.
6o. Dentro de los treinta días de notificada a los inte­resados la resolución del P.E. deberán firmar la escritura correspondiente perdiéndose en caso contrario el derecho a la concesión como se perderá también el de mantener la pre­sa sobre el arroyo toda vez que el establecimiento, sin causa justificada de fuerza mayor, suspendiera el trabajo por más de un año continuo.
7o. Cualquier falta de cumplimiento a las bases será penada con una multa que fijará el P.E. con relación a la importancia de ella, sin perjuicio de hacer que los concesio­narios cumplan con lo establecido en las mismas.
8o. Pase a la Escribanía Mayor de Gobierno para que notifique a los interesados la presente y extienda la corres­pondiente escritura.
Yrigoyen- Julián Romero"

El 29 de agosto de 1901, Eduardo  Zimmermann y Cía.  fueron notificados de la resolución.
El 9 de noviembre de 1901, se autorizó la escritura de con­cesión para la reconstrucción de las compuertas.


Las nuevas compuertas tal como finalmente fueron construidas. Detrás de las compuertas, el primer puente en el arroyo construido en 1883, que la gran inundación de 1919 sepultó en las aguas del arroyo.

Con el paso del tiempo, a las compuertas se le realizaron varias reparaciones. Algunas de las más importantes fueron:  En 1935, las reparaciones estuvieron a cargo del Club Estudiantes de Olavarría. En 1970, se realizaron nuevas reparaciones que estuvieron  a cargo del carpintero Salvador Pastore. En 1980, después de la gran inundación, se le hicieron varios arreglos, y se decidió quitarle los palos salientes que sostenían la pasarela para acceder al mecanismo. 

Vista del arroyo y molino La Clara

UN IMPORTANTE INCENDIO EN EL MOLINO LA CLARA.
En octubre de 1904, se desató en el molino un gran incendio, que redujo a cenizas la mayor parte de la mercadería existente y materias primas para su elaboración. Las pérdidas se estimaron en 160.000 pesos.

Fotografía (coloreada)del incendio en 1904.. Gentiliza del A.H.M.O. Fotografía de Giannini Hnos.

CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA EDIFICACIÓN - INCORPORACIÓN DE NUEVAS MAQUINARIAS.

Vista del molino- Gentileza del A.H.M.O


Interior de la sala de máquinas del molino- Gentileza A.H.M.O.

El 4 de octubre de 1905, se inauguró un nuevo edificio y se incorporaron nuevas maquinarias. Las nuevas maquinarias fueron adquiridas a la firma Henry Simón Ltda., de Manchester, Inglaterra. El ingeniero molinero Luis Priest fue el director de la instalación de las maquinarias. Los planos del nuevo edificio fueron realizados por el ingeniero argentino Máximo Battilana, quien además fue el director de la obra.

SE CONSTITUYE LA SOCIEDAD ANÓNIMA LA CLARA
El 24 de octubre de 1905, firmando el acta como socios fundadores los señores Eduardo U. Zimmermann, Máximo Battilana, Federico J. Kussrow, Teodoro C. Kussrow, Emilio C. Lahore, Ernesto Meyer, Eduardo Zimmermann, Adolfo F. Erhart, Carlos Colombo, Bartolomé Ginocchio, José Olivieri y Ambrosio Colombo, se constituye la Sociedad Anónima La Clara.
En este acto se nombró el primer directorio, siendo elegidos: Presidente, Eduardo Zimmermann; Tesorero, C. Kussrow; Secretario, Màximo S. Battilana; y vocales: Carlos Colombo y Ernesto Meyer; y como Síndico Ambrosio Colombo.
Quedando como gerente de la empresa Pablo Casazza y subgerente José Franzi.
Los estatutos fueron aprobados por el P.E. el 14 de diciembre de 1905.

LA INUNDACIÓN DE 1919 Y EL INTENTO DE VECINOS DE DERRIBAR LA COMPUERTA DEL MOLINO CON EXPLOSIVOS.
El 5 de julio de 1919, una fecha memorable en la historia olavarriense diría el periódico El Popular: “desde su fundación, jamás los habitantes han conocido un peligro tan grande como en esa fecha” (…) El sábado 29, por la tarde dieron comienzo las lluvias. Eran intermitentes y lentas, pero la pesadez de la atmosfera, que parecía acentuarse por momentos, significaba un inquietante presagio”. Seis días de lluvias se agregaron a dos meses de constantes y fuertes precipitaciones, que saturaron la cuenca. La masa hídrica alcanzó tal fuerza y altura que ocasionó la ruptura del terraplén de la vía férrea a 16 de Julio, provocando que las aguas retenidas en ese lugar se escurrieran en aluvión hacia la ciudad. El agua alcanzó a 0,50 cm de altura en los lugares altos y más de dos metros en la zona aledaña al arroyo. El saldo lamentable fue la muerte de 4 personas.
Un artículo publicado por el mismo periódico, con el título “Causas de la Inundación”, señalaría a la compuerta del molino como un permanente peligro para la población. En una de sus partes decía:
“Es indudable que el tajamar construido expresamente para servir a los intereses de una empresa privada, representa un permanente peligro para la población y debe ser suprimido. Toda la cantidad de agua allí detenida es un obstáculo para el libre curso del arroyo en caso de inundación. De no haber existido este impedimento, las aguas habrían circulado con mayor rapidez y la ciudad no hubiera sufrido tanto”.
Una crónica periodística que muy bien podría ser acusada de incitar a la destrucción de  la compuerta, teniendo en cuenta lo que sucedería poco después de publicada la nota.
El miércoles 9 de julio, una gran cantidad de vecinos se reunió en la plaza Coronel Olavarría.
El periódico El Popular, el viernes 11 de julio hacía la siguiente crónica: “En nuestra crónica anterior, al considerar las causas de la inundación, señalamos como una de ellas la existencia del tajamar del molino La Clara y manifestamos que se agitaba la idea de solicitar de las autoridades su supresión. Ignorábamos entonces que, con ese motivo, se estuviese organizando un mitin para el miércoles, pues nada se nos había comunicado al respecto. Nos enteramos de esa iniciativa después de estar íntegramente impresa nuestra edición.
"El miércoles se llevó a cabo un mitin que hasta re­sultó algo espasmódico. Gran cantidad de gente se reunió en la Plaza Cnel. Olavarría, donde el señor Collinet (Armando) hizo uso de la palabra propiciando el levantamiento del tajamar del Molino "La Clara”.
Luego de leer un telegrama del gobernador Crotto, que le fue entregado al orador por el comisario Duhalde y en el cual se anunciaba un envío de 10 mil pesos para socorrer a las víctimas de la inundación, los manifestantes se dirigie­ron a la Casa Municipal para significar su deseo a las auto­ridades, y hallando cerradas las oficinas por ser día feriado, los grupos se encaminaron al tajamar.
Los ánimos estaban exaltados y se pensó hacer vo­lar con dinamita dicha obra. La concurrencia había aumen­tado extraordinariamente. El comisario Duhalde propuso que se aguardaran 8 días, durante los cuales se harían gestiones para que el tajamar fuera sacado. Los directores del movimiento no quisieron acceder. Se llevaron barrenos, y tras algunos incidentes y varios cartuchos que estallaron sin éxi­to, la valla quedó allí tan fuerte como siempre, retirándose el público decepcionado."
Los líderes visibles de este movimiento fueron Armando Collinet y Antonio Pelegrino.
El suceso tuvo una gran repercusión, y días después el Gobierno de la provincia envió personal especializado del Departamento de Hidráulica para que realice una investigación y presente un informe. Las conclusiones fueron: que la represa, por cómo funcionaba ante una inusual crecida del arroyo, no agravaba la situación de la  ciudad. 

EL ÚLTIMO GRAN INCENDIO Y EL FINAL PARA EL MOLINO LA CLARA
El 16 de septiembre de 1929, a las 15 y 15 horas, se inició un fuego en una manga de filtros ubicada en el segundo piso del molino. La circunstancia de que todos los pisos se comunicaran entre sí, por la forma como se hallaba dispuesta la maquinaria, hizo que de inmediato las llamas se propagaron a toda la estructura interna, destruyendo en poco tiempo máquinas, pisos y techos.
Se lograron salvar 5.000 bolsas de harina, 15.000 de trigo y toda la documentación.
Las pérdidas fueron calculadas en 700.000 a 800.000 pesos.
La empresa estaba asegurada contra estos siniestros, pero sus propietarios decidieron no continuar con la explotación del molino, poniendo fin a la primera industria de la ciudad de Olavarría.
  El 4 diciembre de 1940, el vicepresidente de la Nación en Ejercicio del Poder Ejecutivo, D. Ramón Castillo, decretó que a partir del 1 de enero de 1941, el Regimiento 2 de Caballería "Lanceros General Paz" tendrá por asiento la ciudad de Olavarría
 El regimiento se instaló en el espacio que ocupara anteriormente el Molino La Clara, utilizando los edificios que todavía quedaban en pie, instalaciones que el regimiento ocupó hasta 1946, año que se trasladó a su actual ubicación.  En 1948, las mismas instalaciones fueron utilizadas por la fábrica de Cerámicas Olavarría, firma creada el 9 de setiembre de 1947, cuya razón social era Arce, Baltz y Cía.  

El ÙLTIMO VESTIGIO QUE QUEDA DEL MOLINO LA CLARA
En noviembre de 1940,  se comenzaron a demoler las edificaciones del Molino La Clara que daban al borde del arroyo.  Quedando actualmente solo uno de los  edificios que  perteneció al molino, que ocupa la extensión de toda una cuadra en la calle Almirante Brown,  desde  la calle Bolívar  hasta la calle Vélez Sarsfield. 
En la parte superior del edificio que da sobre la calle Bolívar,  en el interior de un frontón triangular,  todavía se puede leer La Clara. 



FUENTES CONSULTADAS
Actas de la Corporación Municipal de Olavarría. 
Álbum de Olavarría. Homenaje al 80 aniversario de su fundación.  1947 
Anuario del Diario El Popular de Olavarría de 1929.
Anuario El Popular de  1935.
Archivo Histórico Municipal de Olavarría
Aurora A. de Rocha Campos- Folletín Nº 1, del Archivo Histórico Municipal de Olavarría.
Diario El Popular de Olavarría
Diario El Popular-100 años junto a la ciudad. 
Jordán, José V.  -Pequeñeces -Revista de Olavarría. 1929
José Arena, Julio Cortes, Alberto Valverde. Ensayo Histórico del Partido de Olavarría. 1967
Minor Walter. Compuertas. La Primera obra hidráulica de Olavarría
Revista Caras y Caretas de 1904 y 1905. 











martes, 22 de marzo de 2022

El intento de secesión de Hinojo del partido de Olavarría en 1906                                                                                                                                                                                 Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María

                               

 Hinojo

En 1887, un decreto del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Carlos Alfredo D'amico, autorizaba la fundación de un pueblo en el partido de Olavarría denominado Hinojo, junto a la estación homónima del Ferrocarril del Sud.

Los considerandos del decreto son los siguientes:
Vista la voluntad de don Ángel Bardi y David Spinetto, pidiendo autorización para formar un pueblo en terrenos de su propiedad, en el lugar llamado Hinojo, partido de Olavarría, y considerando que es de utilidad pública la formación del pueblo que propone, y en atención a lo informado por el Departamento de Ingenieros al Poder Ejecutivo, decreta:
Artículo 1. Autorizase la fundación de un pueblo denominado Hinojo, partido de Olavarría.
Artículo 2. Quedan aprobados los planos presentados para su formación.
Artículo 3. Por la Escribanía Mayor de Gobierno se extenderán las escrituras a favor del Estado, de las destinadas a Plaza, Casa Municipal, Policía e Iglesia, y a favor del Consejo de Educación, las destinadas a escuelas.
Artículo 4. Comuníquese, etcétera…
15 de enero de 1887.

Carlos A. D'amico Benjamín Canard

El nombre de Hinojo, como ya se denominaba la estación del Ferrocarril Sud, toma el nombre del arroyo Hinojo que corre en sus proximidades.

 Ángel Bardi

 Ángel Bardi y familia -Foto Archivo Histórico Municipal  de Olavarría


Comercio y casa de Ángel Bardi

Ángel Bardi había nacido en Rapallo, Génova, el 1° de noviembre de 1848. Hizo el servicio militar en la marina de Nápoles por espacio de tres años, y a los 27 se embarcó para la Argentina con una carta de recomendación para presentarse ante el Ministro Plenipotenciario de Italia en Argentina. Llegado a la Argentina no pudo encontrarse con el ministro, porque había viajado a Norteamérica, y falto del apoyo que esperaba contar salió en busca de un trabajo. Alguien le recomendó viajar a Tandil, donde ofició de ayudante de pintor del encargado de reaccionar una iglesia. Luego con sus ahorros compró mercadería en Azul y se instaló en Olavarría, donde abrió un pequeño comercio en el lugar que estaba la panadería El Ca­ñón.
Luego regresó a Azul, y en 1882 compró terre­nos donde se levantaría la estación del Ferrocarril Sud en Hinojo. Construyó una casilla de madera frente a la salida actual de la estación del F.C.S, donde se encontraba el Hotel Argentino. El 2 de abril de 1883, inauguró un negocio de res­taurante, café y billar.
Al año siguiente viaja a Italia en busca de su prometida y contrae matrimonio con Teresa De Martini antes de partir de nuevo a la Argentina. De esa unión nacieron: María Magdalena, Ana Clotilde, Juan Ángel y Francisca Magdalena
Luego descubrió una   cantera de arena en una chacra de Jacobo Mayer, cerca de Colonia Hinojo y comenzó a explotarla,  la misma que  después fuera propietario Eugenio Piaggio.
En 1895, es uno de los fundadores de la Sociedad Italiana de Hinojo y su primer presidente. El 6 de febrero de 1940, en la localidad de Hinojo dejó de existir don Ángel Bardi.

En 1929, en un reportaje al diario El Popular, Bardi nos contaba de Hinojo:
- Llegue a lo que hoy es Hinojo, si mal no recuerdo en 1883 y comencé a levantar una casilla de madera frente a la salida de la actual estación del ferrocarril, en el mismo sitio que ocupa hoy el Hotel Argentino. Terminada mi pequeña construcción abrí un restaurante, café y billares.
-En aquellos tiempos no había ninguna casa por esos alrededores y los terrenos que hoy ocupa el pueblo estaba destinados a la agricultura. (….)
- La necesidad que sentí para edificar en material, me indujo a que descubriese la existencia, de canteras, de arena, y después de muchas revisaciones, conseguí descubrirla en la chacra de un señor Jacobo Mayer, próximo a la Colonia Hinojo, cuyo propietario actual es el señor Eugenio Piaggio. En un pozo abandonado descubrí la arena, llevando en el mismo día una porción al ingeniero que se encontraba en la ciudad de Azul dirigiendo la construcción del ferrocarril de esta a Bahía Blanca, para que una vez probada informarse si podía suplir a la de Montevideo en las construcciones; hecho el experimento me encargó el envío de 10 chatas de ese material que debía ser aplicado en las obras destinadas a las instalaciones.
-¿Quiénes se instalaron en Hinojo después de Ud.?
- Seis meses más tarde llegaron unos nuevos vecinos: los señores Antonio Rissi y Santiago Brizzio, quienes edificaron una casita junto a las vías del F.C.S en el paraje que hoy ocupa el local alquilado de la Sociedad Italiana. Después llegaron don Luis Giffoni, , Juan Balbi, Teófilo Fischer, Fernando Pilotto, Pedro H. Paniza, Eduardo Bernasconi, Eugenio Piaggio y sucesivamente muchos otros antiguos vecinos.
Díganos, señor Bardi ¿Por qué se llama Hinojo el pueblo?
-Por una antigua costumbre. Primero decíamos el hinojal a la proximidad del arroyo cerca de la chacra de Domingo Rey, por la gran cantidad de hinojo que crecía allí: de eso provine el nombre que hoy lleva el pueblo.
-¿Antes de la fundación oficial del pueblo había algún edificio importante?
El primer edifico público que se construyó fue una escuela construida por el vecindario en 1885, y cuyo local ocupa hoy la escuela número 10. Recuerdo que la primera maestra fue la señora Petrona Reynoso (…) Con anterioridad el cura Castro Rodríguez me hizo alquilar para escuela durante cuatro meses, la casa de don Fernando Pilotta, pero a ella no concurrió inscripción alguna; reabrió más tarde, mientras se terminaba la escuela 10. La policía fue creada en 1886 y la primera estafeta de correos el mismo año que se inauguró el ferrocarril. El primer jefe de estación fue el señor alemán, Sacks, su esposa atendía la estafeta.
-¿En qué época comenzaron las explotaciones de canteras, en estos parajes?
La primeras canteras fueron explotadas allá por 1877 por un señor Juan Molla, de nacionalidad italiano, dedicándose a la fabricación de la cal en cuyo horno empleaba la lana de oveja, y se transportaba dicho material en carreta a Azul. Otros de los primitivos explotadores de canteras fueron los señores Anizan, Brizzio, Ambrosio Colombo, David Spinetto y yo.(1)

Proyecto de ley de creación del partido de Manuel Quintana

El 27 de julio de 1906, el diputado provincial Mateo S. Casco, presentaba en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, un proyecto de ley para que la localidad de Hinojo se transformara en cabecera de un nuevo partido, con tierras que se tomarían de los partidos de Azul, Olavarría y Tapalqué.
El 2 de Agosto de 1906, la noticia se hacía pública en una editorial del periódico El Popular, que transcribimos:
Solo una mala inspiración interesada puede haber llevado al tapete de la legislatura de la Provincia, el proyecto de ley haciendo de la localidad de Hinojo un nuevo partido con tierras tomadas a Olavarría, Azul y Juárez.
No vemos los motivos de interés público que puedan informar esta pretendida desmembración de nuestro partido, ni lo que podría ganar el pequeño pueblo con esta transformación que tiende más que nada a beneficiar intereses particulares.
Distante muy pocos kilómetros de Olavarría y muy escasos de Azul, su desarrollo comercial y su vida económica estaría absorbida como hoy por ambas ciudades, viviendo y soportando la vida anémica de tantas otras creaciones de partidos, solventando con sus ahorros y con su esfuerzo toda una legión de servicios con sus correspondientes autoridades, para darse el lujo de ser cabecera de partido.
¿Puede esto beneficiar a alguien?
¿Se justifica por ventura el paso que se ha dado con propósitos tan a destiempo y tan inconsultos?
El proyecto no es nuevo, pues ha sido llevado a las cámaras provinciales más de una vez y su autor, que es un reincidente de la idea, parece no darse por vencido por los anteriores desahucios y fracasos recibidos que deberían haber hecho comprender lo infructuoso de su gestión
El proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados por el diputado Casco, también sería presentado en la Cámara de Senadores por el senador Lorenzo Lasalle, quien por aquellos años era un caracterizado vecino de Hinojo, al que se menciona como el principal promotor del proyecto de secesión.
En un principio se especulaba que el proyecto de ley cercenaba tierras de Benito Juárez, pero no sabemos si por presiones u otros motivos, veremos que el proyecto presentado en lugar de tierras del partido de Benito Juárez se apropia de tierras del partido de Tapalqué.

Proyecto del diputado Casco

El Senado y Cámara de Diputados DD:, etc.
Articulo Io. Créase un nuevo partido de campaña que se denominará «Ma­nuel Quintana» y en cuyos límites que­darán comprendidas las propiedades siguientes: al Nord Oeste F- O. de Pi­nero, Colman v Matoso, Ramón M. Oliden, Pourtalé Hnos., Jorge Keen, Dionisio Recabarren, Juan B. Bioy, Juan Westes, Juan Laborda, del Par­tido de Olavarría y del de Tapalqué, por el mismo rumbo, Tomás Keen, Miguel Roqueña, herederos de Enri­que Domecq, Juan B. Bioy. Luis Goya, y sobrantes del Fisco en Olavarría, y Potreros del Estado. A! Nord Este Federico Uriarte, E. y R. Bunge, Vicente Pereda, Javiera M. de Piñeiro, Mercedes y Amalia Anchorena, limi­tando con el Arroyo de los Huesos que los dividirá del Partido de Juárez, Elíseo P. Acosta. Pedro Iturralde, H. Negretti, Luis Saint Germán, Lotes 211 y 212, Domingo Longa, Lotes 214 y 215 de F. Gómez y César Adrogué, y al Sud Este Pedro Arrieta y las chacras comprendidas al Este da una línea recta que arrancando del ángu­lo N. Oeste de este campo, termine en el ángulo S. Oeste de K O. de Pi­nero y Blas Derhs, Santiago Gricoli y suerte 263.
Art. 2o Declárase cabeza de este' Partido el Pueblo formado en la Es­tación Hinojo, sobre la línea del Ferrocarril del Sud debiendo llevar en adelante este pueblo el nombre del Partido.
Art 3" El nuevo Partido pertenece­rá a la sección 6a electoral y dependerá del Departamento Judicial de la Capital de la Provincia. Art. 4" Comuníquese, etc.

Mateo S. Casco.

 Los fundamentos del proyecto de ley presentado por el   diputado en el recinto de la Cámara de Diputados, fueron los siguientes:

Las razones que me han inducido a presentar este proyecto, han sido provocadas por el eco simpático de una población que con legítimo entusiasmo y generosos latidos, ha levantado en mi espíritu un sentimiento de ecuanimidad y justicia, trayendo por mi intermedio a este recinto el deseo y la ambición a que su propia existencia le da derecho.
Para poner en relieve hechos y dere­chos que están confortados y robuste­cidos por realidades ilevantables no se necesita tener superioridad intelectual ni abundar en detalles v razonamien­tos que en este caso resultarían debi­litados por mis fuerzas, sino buena vo­luntad y estar inspirado en un senti­miento de equidad v de justicia para llevar el convencimiento y la razón ante las claras inteligencias y bien intencio­nados propósitos de los señores dipu­tados que forman parte de esta hono­rable cámara.
Los pueblos como los hombres, obe­deciendo a una ley del destino llegan a su mayor edad v tienen forzosamente que desprenderse del tutelaje que los absorbe y domina buscando por todos los medios a su alcance la forma de salir de ese achatamiento que los achi­ca y los somete.
Los pueblos, como Hinojo que con verdad puede decirse se deben a su pro­pio esfuerzo, tienen necesidad de bus­car la forma de salir de este estado, y mucho más cuando este ha sido forma­do por esa ley de ascenso y de progre­so, de fuerza y de riqueza, de trabajo y de labor, impulsado y ejecutado por los habitantes de esa población que con las fuerzas de sus energías, y la de su brazo abrieron allí las entrañas de ese pedazo de tierra regando con su su­dor los surcos que abrían con la ace­rada reja del arado, para recoger más tarde el fruto de sus sacrificios, fuente de riqueza que allí habían derramado que las tienen ahí depositada, y que son señor Presidente los que ambicio­nan y reclaman hoy su independencia.
El nombre de Manuel Quintana que ha de servirle de título a este nuevo partido es ya un presagio de esperan­za de engrandecimiento, de cultura y de progreso; y sus vecinos tendrán que ostentarlo con verdadera satisfac­ción y orgullo rindiéndole un recuer­do v reconocimiento al que en vida lo llevó, que fue oráculo de virtudes, de talento, de patriotismo, de trabajo y honradez.
Sin fuerzas señor Presidente, me siento para bosquejar los méritos y cualidades que adornaban la persona­lidad que me ocupa; pero cuando per­las no puede ofrecer la cabeza, gotas de rocío derrama el corazón en esa forma muda pero elocuente en que es­te órgano importante las sabe ofrecer, haciendo sentir las palpitaciones que lo agitan, y reflejando en cada uno de sus latidos, la causa que los determina; y esta es la razón porque el humilde diputado que ocupa esta banca, no pudiendo ofrecer otra cosa derrama esta gota de rocío, sujeta al recuerdo de este eminente tribuno, que con sus máximas y doctrinas, inspiró a toda una generación, y la entrega al pueblo de Hinojo para que, inspirándose en su ejemplo le sirva de guía en su desenvolvimiento v en su acción.
La población de Hinojo en su planta urbana, cuenta actualmente con tres mil habitantes; tiene de 750 a 800 edificios de material, de arquitectura moderna y gigantesca; tiene 900 vehículos, en general, 23 fábricas de cal dentro de su planta rural a crearse diez canteras de granito, 25 de piedra calcárea, etc. Evitaré entrar en una minuciosa enumeración de detalle para no molestar la atención de la Cámara, pero que traeré a ella cuando el proyecto se discuta.
¿Yo pregunto, señor Presidente, si un pueblo que posee todos esos elementes de vida propia, tiene o no derecho a independizarse y buscar los medios de gobernarse por sí mismo?
Por estas breves razones, pido a la Honorable Cámara quiera prestar su apoyo a este proyecto y que la Comi­sión a que pase se expida a la mayor brevedad.
He dicho.

Apoyado suficientemente se destina a la Comisión 1 de Legislación (2). Diario de Secciones de la Cámara de Diputados de la Provincia, hoja Nº 151 y 152.

De la lectura del proyecto de secesión presentado por el diputado Castro, surge claramente que trata de seducir con argumentos que apelan más a las emociones para justificar los deseos de los vecinos de Hinojo de separarse de Olavarría.
El eco simpático que le produce los deseos y la ambición de los vecinos de desprenderse del tutelaje que los absorbe y los domina, según dice en una parte de su exposición, es el principal argumento de este proyecto unilateral que de forma arbitraria cercenaba tierras de tres partidos.
Porque si analizamos los datos concretos que aporta de la población, que atribuye solamente al ejido de Hinojo para justificar el proyecto presentado, vemos que están interesadamente magnificados para darle una mayor importancia al lugar.
Como ejemplo, en aquel año Hinojo tenía 1250 habitantes, y los pueblos que pasarían a formar parte del nuevo partido tenían: Sierras Bayas 580; Sierra Chica 750; Colonia Nievas 375 y zona de canteras 580. Es decir, que deberíamos sumar a todos habitantes de estas localidades para llegar a los 3.000 habitantes que aseguraba en su presentación tener la planta urbana de Hinojo.
De aprobarse definitivamente el proyecto, para el partido de Olavarría representaba una pérdida de superficie muy significativa, porque se trataba de tierras altamente productivas para la actividad agropecuaria y minera.
Con la llegada del ferrocarril el 15 de marzo de 1883, Hinojo comienza a acelerar su crecimiento. Pocos después, la construcción de los ramales ferroviarios a Sierra Chica y Sierra Bayas contribuyó a que sea muy intenso el transporte de materiales de las canteras hacia la estación de Hinojo, transformándola en una de las más importantes. Canteras de piedra, hornos de ladrillos y de cal había en toda esa zona.
Además, Hinojo tenía en sus alrededores una gran producción agrícola, que había comenzado con la instalación de colonos ruso alemanes, ciudadanos argentinos y de otras nacionalidades que se beneficiaron con la promulgación de la ley de 1877, creando la Colonia Olavarría.
Este favorable escenario, que hacía crecer al pueblo de Hinojo y sus alrededores, hizo que un grupo de vecinos pensaran que debían gobernarse por sí mismo, para de este modo poder recibir los beneficios que la Municipalidad de Olavarría no les daba por la importante contribución económica que ellos hacían al Partido de Olavarría.
La postergación de las aspiraciones de un pueblo, de recibir en obras y servicios de acuerdo a sus aportes al partido de Olavarría, era en síntesis, el sentir de aquellos vecinos que impulsaron y apoyaron el proyecto de secesión.

Diputado Mateo Castro

Mateo Casco


Pero quien era el diputado Casco se preguntarían los olavarrienses, que no siendo nativo ni habitante en el partido de Olavarría, y que además se desempeñaba como legislador por otro partido de la Provincia en la Cámara de Diputados, se había interesado en el proyecto.
Seguramente desconocían, que Mateo Casco era un experimentado legislador en presentar este tipo de proyectos, había sido el autor de los proyectos de ley por los cuales se crearon dos partidos en la provincia, y otro por el cual se modificaron los límites. Motivo por el cual, creemos, había sido elegido por el senador Lasalle para que presentara el proyecto de ley.
Mateo Casco había nacido el 2 de diciembre de 1861, en el pueblo de Capilla del Señor, Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires, hijo de Zenón Casco y Margarita Cano.
De muy joven se interesó por la política. Su primer puesto en la administración pública fue como Secretario Municipal en 1884. Luego de actuar en varios partidos políticos, fue un referente del Partido Conservador. Se desempeñó como Juez de Paz, Presidente del H. Concejo Deliberante, y más tarde electo Intendente Municipal. En 1901 fue elegido diputado provincial, cargo éste que ocupó en sucesivos períodos. Como diputado provincial fue autor de los proyectos de ley por los cuales se crearon los partidos de Caseros y Gral. Madariaga, y otro por medio del cual se modificó la demarcación de límites con el partido de Campana. Falleció en la ciudad de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1924. Una calle de Capilla del Señor lleva su nombre. (2)

De aprobarse el proyecto presentado por el diputado Mateo S. Casco y el senador Lorenzo Lasalle en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, Hinojo se convertiría entonces en el Partido de Manuel Quintana. Nombre impuesto en homenaje al recientemente fallecido presidente de la República Argentina.

 Presidente Manuel Quintana

Manuel Quintana

Manuel Pedro Quintana, hijo de Eladio de la Quintana y Uzin, y María Manuela Bernardina Sáenz de Gaona y Álzaga, nació en Buenos Aires el 19 de octubre de 1835. El 14 de diciembre de 1861, contrajo matrimonio con María del Carmen Susana Rodríguez Viana.
Se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1855.
Desde muy joven se dedicó a la política. En 1860, fue elegido diputado de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires.
En 1864, es elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, y presenta un proyecto de ley para designar a la Ciudad de Rosario como capital de la Argentina, el cual sería aprobado pero vetado por el Poder Ejecutivo. En 1870, es elegido senador nacional. En 1871, durante la presidencia de Sarmiento, es elegido para negociar el tratado de paz que puso fin a la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.
En 1873, Manuel Quintana se presenta como candidato en las elecciones presidenciales para suceder a Sarmiento a partir de 1874, pero pierde con Nicolás Avellaneda. En el año 1877, ocupa el rectorado de la Universidad de Buenos Aires hasta el año 1881 en que termina su mandato.
En 1876 se produce el conflicto entre el Banco de Londres y Río de la Plata, de capitales ingleses, y el Banco de Santa Fe, creando esta situación un incidente diplomático entre Inglaterra y Argentina.
Manuel Quintana, que en su carácter de abogado era por aquel entonces el consejero legal del Banco de Londres, participa de una reunión para tratar el conflicto junto con el representante de la Legación Británica St. John y el ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, Bernardo de Yrigoyen, que se realizó el 24 de junio de 1876. Durante esa conversación, Quintana tuvo un desafortunado comentario al expresar que la cañonera británica Beacon, fondeada en el Rio de la Plata, se dirigía al puerto de Rosario, expresión que el ministro Yrigoyen consideró intimidatorio porque lesionaba la soberanía de nuestro país. Y que el historiador Alberto González Arzac califica en un libro como el papelón de Manuel Quintana. (3).
​Luego Quintana renuncia a su banca y se radicó por dos años en Europa. A su regreso al país se dedicó a la actividad privada como abogado.
En la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) se desempeñó en dos periodos como Ministro del Interior,. Al estallar la Revolución Radical de 1893, propuso bombardear la ciudad de Rosario si las tropas que respondían a Leandro Alem no se rendían. Finalmente eso no sucedió, Alem fue detenido y Quintana, raíz de esta situación, luego de una muy dura interpelación en el Congreso Nacional debió renunciar a su cargo.
El 12 de octubre de 1904, asume Manuel Quintana como presidente y José Figueroa Alcorta como vice.
Durante su gestión como presidente, merecen destacarse la creación de la Universidad Nacional de La Plata, la reglamentación del ejercicio de las profesiones liberales, la sanción de la ley de descanso dominical, propuesta por el diputado Alfredo Palacios y la Ley Lainez de creación de escuelas elementales en las provincias.
​En 1905, se produce la revolución llevada a cabo por el radicalismo, este conflicto agravó su salud. Como consecuencia, redujo al mínimo su jornada laboral, lo que complicó su gestión de gobierno. El 11 de agosto de 1905, Quintana sufrió un atentado contra su vida por parte del anarquista catalán Salvador Planas, quien disparó contra el carruaje que lo transportaba hacia la Casa Rosada, saliendo ileso del atentado por una falla en el revólver del atacante.
La salud de Quintana continuó empeorando, por lo que el vicepresidente Figueroa Alcorta se hizo cargo permanentemente de la presidencia el 25 de enero de 1906 ; Quintana se retiró a una finca en el actual barrio de Belgrano, donde murió el 12 de marzo de 1906.

 Senador Lorenzo Lasalle

Había nacido el 27 de julio de 1856, en San Fernando, Provincia de Buenos Aires. Sus padres eran Juan Lassalle, natural de Francia, y Juana Goyeneche de igual nacionalidad. El 4 de agosto de 1883, Lorenzo contrae matrimonio con Matilde Devoto, natural de Italia. En el acta de matrimonio, Lorenzo declara que su profesión era la de tenedor de libros. De la unión matrimonial con Matilde nacen: Matilde Angélica, Elvira Lorenza, Isolina Julia, Juana Teresa, Ana María, Enrique A., Sara E.  y Alberto Lorenzo.
En 1885, instala enfrente de la estación del ferrocarril de Hinojo un almacén de ramos generales; negocio que después continuarían por un tiempo sus sucesores en un edificio que todavía hoy se mantiene en pie.


El 30 de noviembre de 1890, ingresa a la Corporación Municipal de Olavarría como municipal suplente, cargo que ocupa hasta el 30/10/1891.  El 30 de octubre de 1904, fue elegido convencional por la sexta sección, para integrar la Convención Constituyente que debía reformar la Constitución de la Provincia de 1889, que la Corte Suprema de la Provincia después declarara inconstitucional.
La residencia familiar de los Lassalle, conocida como el chalet La Matilde, nombre de su esposa y primera de sus hijas.  Por gestiones de la Sociedad de Fomento de Hinojo, el 3 de abril de 1946 se le adquirió la propiedad a Isolina Lassalle para convertirla dos años más tarde en el Hospital de Hinojo.
En abril de 1900, es electo senador por la sexta sección electoral representando al partido político Unión Cívica Nacional, un partido político fundado en 1891 bajo el liderazgo de Bartolomé Mitre, como producto del cisma de la Unión Cívica. Antes de finalizar su mandato sería reelegido senador.
Una calle de Hinojo lleva su nombre.


Residencia familiar de los Lassalle y edificio donde estaba su comercio

Olavarría se pone de pie

Ambos legisladores son influyentes y la pavura gana a Olavarría cuando llegan a Olavarría noticias que el proyecto había sido aprobado en comisión. Se promocionaba la idea como el “partido del porvenir”. “Olavarría se pone de pie contra este descabellado proyecto”, dice el diario El Popular el 5 de agosto de 1906. 

Este mismo día, a las 7 de la noche terminó la reunión de vecinos celebrada para luchar en contra del proyecto.
Se nombró una comisión para que se encargara de dirigir los trabajos en contra del proyecto presentado, compuesta por Ramón A. Rendón, Pablo Fassina, Emilio J. Jerez, Bernardo Lacanal, Silvio Perí, Julio Coronado y veintiún vocales más.
Se designaron diversas subcomisiones para recoger firmas y enviarlas a la legislatura como protesta de Olavarría contra el inconsulto proyecto.
Se resolvió también el nombramiento de los señores Ramón Á. Rendón, Isaías Mendiburu, Adolfo Errecart, José E. Grigera y Emilio J. Jerez, en comisión para redactar la petición a la legislatura, a fin de que desestime el proyecto y para ir en dele­gación a La Plata a hacer entrega de ella.
Mientras tanto en Hinojo, para las 13 horas del día 5 de agosto, se citaba a la población a una reunión que se realizaría en el Hotel Zorrilla, para proclamar una comisión que se encargaría de defender el proyecto de secesión.
Allí se forma la comisión Pro-Partido Manuel Quintana, siendo elegidos presidentes honorarios, los senadores Lorenzo Lassalle, J. M. Gutiérrez, el diputado Mateo S. Casto y los señores Urbano Domecq, Eugenio Piaggio, Juan A. Gregorini, Alfonso Aust, Dr. Juan B. Gregorini.
Y como presidente de la comisión: Nicanor Pardehilan; vice, Eloy B. Correa; tesorero, Miguel Bonserio; secretarios: J. F. Balbi y José P. Frontini; vocales: Urbano Domecq y Bordes, An­drés A. Cattaneo, José M. Alcorta, Es­teban Piaggio, José Crosta, Francisco Presa, Manuel Díaz, Ángel Bardi, Gabino Diorio, Fernando Baena, Máximo Muller, Grasioso Piatti, Nicolás A. Colella, Ramón P. Alcorta y Jorge Geist.

El 18 de agosto partieron para la ciudad de La Plata el intendente municipal, el presidente del concejo deliberante Ramón A. Rendón y Ber­nardo Prebendé, quienes se reunieron con Narciso Laclaud y Eduardo Zimmermann, en representación del partido de Olavarría para entregar al gobernador y al presidente de la Cámara de Diputados la protesta formulada contra el proyecto que crea el nuevo partido Manuel Quintana

 La   prensa escrita  de Azul también se ocupaba del tema.

El 9 de agosto de 1906, El periódico el Imparcial de Azul publicaba:
En breve la legislatura provincial discutirá el proyecto de formación de un nuevo partido con tierras quitadas a los del Azul, Olavarría y Juárez y que tendría por cabeceras á Hinojo.
No conocemos los fundamentos del proyecto; pero, si es que los tiene, no podrían ser otros que la conveniencia de aliviar una zona administrativa re- cargada de trabajo e impulsar al propio tiempo el desarrollo de la comar­ca erigida en entidad política y ju­risdicción administrativa. Es lo mismo que se decía cuando el proyecto de la creación de un nuevo partido con asiento en Bahía Blanca, mediante la desmembración de la provincia de Buenos Aires y gobernación de la Pampa. Este proyecto fracasó, mu­riendo casi nonato, a pesar de los esfuerzos de su ilustre sostenedor el Dr. C. Pellegrini, cuyos argumentos se estrellaron con otros mis contundentes que les dieron piadosa sepultura. Lo mismo se dijo también cuando se pensaba crear, no ya en nuevo partido, sino otra provincia más, que, seguramente, al igual de algunas de sus hermanas, habría resultado un so­berbio clavo para la nación.
Para fundar estos proyectos descabellados, se aducen siempre las mismas razones. Es necesario— dicen nuestros legisladores—descentralizar el gobierno, repartir los cargos administra­tivos y propender al progreso de determinadas regiones, dotándolas del gobierno propio y autoridades que garanticen n los derechos de los pobladores.
Sin embargo, en el terreno de la práctica no se ve tal necesidad; se ve un gobierno esfumado hasta la disolución en virtud de un sistema que nos resulta una camisa de once varas; se ve una armazón gubernamental correspondiente al décuplo de nuestra población; se ve, en fin, un ejército de empleados diez veces suficiente y para atender los cargos y servicios públicos
Entonces puede existir abarrotamiento administrativo en ningún punto del país?
Sería bueno hacer a nuestros gober­nantes esta pregunta; ¿Se crean autoridades para atraer población o se las crea cuando ésta ya existe?
A nosotros nos parece un desatino crear gobiernos para gobernar desiertos. Aquí y en todas partes del mun­do el gobierno es consecuencia de la vida de relación y no ésta de aquel. Si no hay gente, no hay vida de re­lación ni de ninguna otra especie, co­mo no sea la vida animal de la natu­raleza. Las nuevas provincias, los nue­vos partidos, deben crearlos el avan­ce natural y no artificial de la población. Es cierto que las bayonetas y los delegados del gobierno nacional han arrebatado al salvaje millares de leguas; pero ¿se han poblado esas ex­tensiones? ¿Cuál es el área verdade­ra de la nacionalidad argentina habi­tada, civilizada y entregada al traba­jo?
¿Podemos desconocer, acaso, que en la provincia de Buenos Aires cabe diez veces la población de toda la república?
Estas circunstancias constituirán por muchísimos años todavía el obstáculo insalvable en que han de estrellarse los proyectos de la índole del que nos ocupa. Solamente por una anuencia equivocada del gobierno podrán prosperar, o también por las empresas de lucro privado en que suelen inmiscuirse nuestros hombres públicos.
El proyecto que nos ocupa, no corresponde, pues, a ninguna necesidad pública su única consecuencia será, permitir la correspondiente repartija de esto, una nueva carga para el contribuyente, ya bastante gravado en sus intereses
En respuesta a este artículo del periódico El Imparcial, sobre la creación de un nuevo partido, la comisión de Hinojo le envía una carta que el periódico hace pública, que dice así:
El presidente de la comisión que gestiona la creación del partido de Quintana, con el pueblo de Hinojo por capital, nos remite una ex­tensa carta que dice así:

Hinojo, agosto 10 de 1906. Señor director de Imparcial:

Muy estimado señor:

En sus últimos números emprende Vd. una campaña contra el nuevo partido a crearse, sin saber nosotros a qué móviles res­ponde.
Vemos en el número del 9 del co­rriente que al hablar de esto se pre­gunta si deseamos impulsar el adelanto de nuestro pueblo o si estamos ata­cados de la fiebre de la autonomía que, según Vd. impera en el país; pero que según nosotros, los pueblos que en el corriente año llevan pedida su autono­mía merecen eso y mucho más (Car­los Casares, Hinojo). No pedimos la autonomía por el lujo de tener autoridades, sino para que éstas, con una recaudación de impuestos regular, ha­gan algo en favor del ideal que per­seguimos, que es el adelanto material que corresponde a todo pueblo civili­zado.
Sostiene Vd. que para obtener lo que nos proponemos nosotros bastaría nombrar una comisión local. No lo crea, señor director; nada haríamos con ella, pues no teniendo dicha comisión am­plios poderes en la percepción de los impuestos, no vemos qué adelantos podría impulsar, a no ser que Vd. crea que los vecinos ayudarían pecuniaria­mente después de soportar toda clase le impuestos, lo que no creemos nos­otros.
Esperamos que un órgano tan ca­racterizado como es el que Vd. dirige, no se deje arrastrar por pasiones par­tidistas que imperan en todos los pue­blos, y que al perseguir un ideal lo contrarían.
Con este motivo tenemos el mayor gusto de saludarlo y subscribirnos aten­tos y S. S. La comisión directiva
En otra editorial, el periódico El Imparcial le responde a la comisión de Hinojo:
En primer término, este diario no ha abierto propiamente una campaña con­tra el proyecto de crear un nuevo par­tido con cabecera en Hinojo. Al anun­ciarse el proyecte, esta hoja dio su opinión con la franqueza y sinceridad que siempre la ha caracterizado. Dijo, sencillamente, que juzgaba más que inoportuno y sin razón de ser, contra­producente el proyecto en cuestión, porque tal era y es su convencimien­to; y al hablar así, no lo hacía refle­jando una opinión personal de su di­rector, como se afirma en la susodi­cha carta.
El Imparcial nunca ha hablado en primera persona, y en el presente caso, consecuente con su tradición de im­personalismo y rectitud, lo ha hecho inspirándose en intereses generales y, en último caso, en lo que cree justo y verdadero; Todas las razones que hemos aducido, tienen ese carác­ter y no podrán decir los vecinos de Hinojo, que hemos mariposeado y pre­tendido disimular con faramallas re­tóricas nuestra indigencia de funda­mentos.
Finalmente, tampoco El Imparcial ha desconocido el derecho que asiste al vecindario de Hinojo de aspirar a su engrandecimiento mediante ¡a for­mación de una junta administrativa! En realidad nosotros hemos disenti­do con el diputado autor del proyec­tó pero no con los vecinos de Hino­jo; porque, aunque éstos no lo vean así, la magnitud del referido proyecto supera en mucho a la causa que lo motiva. Esto equivale a decir que pa­ra impulsar el adelanto de Hinojo no es necesario crear un nuevo partido. Sentar semejante precedente sería, en realidad, oponer un obstáculo al pro­greso de los pueblos porque no sería posible realizar tales innovaciones po­líticas y administrativas para cada una de las villas argentinas.
No conocemos a ciencia cierta el estado administrativo de Hinojo. Dependiendo este pueblo de la munici­palidad de Olavarría, suponemos que abonará impuestos a dicha corpora­ción y que, encontrándose los servi­cios públicos abandonados a no existien­do absolutamente, procura establecer­los y sacar beneficio de una contribu­ción que nada le produce en la ac­tualidad.
En tal caso, correspondería obrar a la municipalidad de Olavarría, volviendo sobre sus pasos y retribu­yendo en servicios las rentas que per­cibe en Hinojo, o bien, nombrando en este pueblo una comisión que la re­presente, formada por vecinos de arrai­go en la localidad. Esta sería la co­misión de fomento a que nos refería­mos cuando nos ocupamos por prime­ra vez del proyecto. Debemos adver­tir que tal comisión de fomento no es un medio inventado por nosotros sino por los gobiernos dé las provin­cias de Santa Fe y Entre Ríos. En Santa Fe existen 300 colonias tan im­portantes como Hinojo y claro está que al gobierno no se le podía ocurrir pa­ra hacerlas adelantar erigirlas en asien­to de departamentos porque no habría bastado todo el territorio de la repúbli­ca para darles jurisdicción. Entonces se crearon las comisiones de fomento, que representan en cada localidad a la municipalidad del departamento a que pertenecen.

Aparecen comentarios del proyecto en los diarios La Nación y La Prensa de la Capital.

El proyecto de formación de un nuevo partido en la provincia, teniendo como ca­beza el pueblo de Hinojo, es materia de viva discusión.
Los de Olavarría creen que no es obra de buen gobierno la creación de dicho partido, al que niegan la capacidad necesaria para el efecto; a su vez los po­bladores de Hinojo se creen con derecho a la autonomía que pretenden, atribuyendo a sus vecinos móviles estrechos al oponer­se a la idea.
Sin pronunciarnos, por el momento, so­bre la cuestión, transcribimos los alegatos de ambas partes. Dicen los de Olavarría:
Las consideraciones aducidas por nues­tro pueblo sobre la falta de razón de inte­rés público que hagan factible la creación del nuevo partido Manuel Quintana, pare­cen haber inducido al autor del proyecto, diputado Casco, a retirarlo de la cámara de que forma parte.
Aun en caso de que, pro fórmula, lle­gara a hacerlo considerar, faltarían argu­mentos de convicción y de peso que lo hicie­ran viable, y que llevaran al seno de la le­gislatura la justa explicación de la nece­sidad y conveniencia del fin que se pro­pone.
La prensa local hace ver a la parte pensadora de Hinojo lo perjudicial que sería a sus intereses la creación del nuevo partido y que con ella éste no pasaría de ser más que una dependencia de Olava­rría y Azul, desde que limitaría con ambos pueblos.
Se observa asimismo lo inconstitucional de la idea, con la que se vendría a destruir la ley de creación del partido de Olavarría en su ejido de chacras.
La resistencia de este pueblo contra el proyecto es unánime, y no por el órgano de sus autoridades con fines estrechos y políticos, como se ha dicho. La banca, la industria, el comercio y todo lo que aquí representa labor y vida han unido su nom­bre a la protesta que se elevará dentro de pocos días a la legislatura, manifestando los fundamentos en que se basa la misma.
Por su parte, los vecinos de Hinojo de­fienden su causa en los siguientes tér­minos:
La argumentación con que se combate la creación del nuevo partido Manuel Quin­tana es absurda, llegando hasta tergiver­sar los hechos con el fin de demostrar a los que no conocen la extensión y topogra­fía de esta región, que tal proyecto es irrealizable.
Olavarría pierde, se dice, al crearse el nuevo partido, 50.000 $ de entrada, argu­mento egoísta, pero no fundado en razón, ni menos decisivo para que se desestimen las aspiraciones de este pueblo.
No es esto precisamente lo que más duele a Olavarría; los que se sienten heridos son los caudillos políticos de profe­sión que pierden con la autonomía de Hi­nojo todo su elemento electoral, una fuen­te de recursos poderosos para obtener sus triunfos.
Basta sólo observar las poblaciones y colonias que se agrupan en el nuevo partido proyectado para darse cuenta de la riqueza de esta región y de la necesidad que hay en darle su autonomía. A esta localidad importante y laboriosa hasta la fecha, las autoridades de Olavarría la han mantenido, a pesar de sus protestas, en el más completo abandono. Que digan, en efecto, qué han hecho en pro de Hinojo, Sierras Bayas, Sierra Chica, Colonias Ru­sas, San Miguel y Nieves, centros de los que el menos poblado cuenta con 600 habi­tantes, y en conjunto un total de 11.000 ha­bitantes.
Se ha dicho por la prensa de Olavarría que el proyecto de nuevo partido respondía, entre otros fines, al de consultar los inte­reses políticos y personales de D. Lorenzo Lasalle, lo cual es completamente gratuito; dicho señor ha tenido que enajenar la ma­yor parte de sus valiosas propiedades y actualmente el monto de sus intereses en ésta es bien reducido.
Si dicho señor tiene interés en este asunto, no es mayor que el que pueda abri­gar cualquier otro habitante de aquí.
Sin entrar en detalles sobre la riqueza de estos parajes, bastará este solo dato: que en el proyectado partido existen las canteras de donde se extrae y elabora la casi totalidad de la piedra y cal que se consume en esa capital y en el resto de la provincia. Publicado en el diario La Nación del 11 de agosto de 1906

Un periodista especialmente enviado por el diario La Nación, que visitó las localidades de Azul, Olavarría y el pueblo de Hinojo, nos cuenta sus impresiones sobre el proyecto de creación del partido de Manuel Quintana, nota que publica el periódico El Imparcial de Azul.

Las resistencias en Azul y Olavarría, titula el periódico El Imparcial de Azul una nota del enviado del diario La Nación de Buenos Aires.

Azul, septiembre 9 de 1906.

Señor director de La Nación: Cumpliendo instrucciones de dirección, me he preocupado durante mi permanencia en esta Ciudad y en la de Olavarría dos grandes centros de riqueza y de trabajo, en los que se advierte por igual la noble emulación del progreso, me he preocupado, repito, de recoger impresiones sobre este punto que los trae alarmados desde un tiempo a esta parte y respecto del cual antes de pronunciarse ha tratado La Nación de asesorarse.
Me refiero a la creación del nuevo partido Manuel Quintana, que se proyecta formar dándole como cabeza una cabeza microcéfala- tal pueblo de Hinojo-, y como cuerpo, perdóneseme el símil, á extensas zonas que hoy le pertenecen al Azul y Olavarría.
Hinojo, que también he visitado pa­ra fundar mi opinión imparcial, es una localidad en formación y aún no delineada, hallándose inmediato a Olavarría y a muy poca distancia de Azul. Por lo que he podido ver y ave­riguar, su comercio no ha alcanzado sino un desarrollo relativo y relativa es lógicamente su importancia. EL mo­vimiento de su estación ferroviaria es­tá circunscripto a las cargas de are­na, piedra y cal de las sierras veci­nas, y en escala reducida es punto de embarque de cereales.
Hallase dentro de la jurisdicción de Olavarría, es tributario de esta ciudad y mantiene asimismo vinculaciones con el Azul, no teniendo en nuestro concepto, en la actualidad, elementos bastantes para constituir un nuevo organismo administrativo.
Así lo sostienen y lo prueban los dos partidos que se trata de mutilar; para fundar el nuevo y que en estos momentos se agitan para evitar que la amputación se lleve a cabo, siendo de notar, como un detalle demostrativo de la justicia de su resistencia, que en esta campaña toman parte hacendados que poseen campos que lindan con Hinojo, entre ellos, Esteban Louge, poseedor de cuantiosos bienes. Los que prestigian la creación de un nuevo partido no aducen ningún fundamento serio. En cambio la palabra “favoritismo” está en los labios de todos aquellos que se oponen a la idea y tienen la creencia que no puede prosperar, salvo que haya, dicen, intereses personales muy poderosos que se antepongan a la justicia, a la lógica y a los principios de una buena administración. Por otra parte, y para demostrar que ni siquiera hay un propósito regional en el proyecto en cuestión, observan que este ha sido presentado por un diputado que no tiene vinculación alguna ni con Hinojo, ni con Olavarría, ni con Azul.
Aquí y en Olavarría la protesta se ha traducido no sólo en la propagan­da de los diarios locales sino en dos numerosas reuniones de vecinos caracterizados. hacendados unos, comerciantes o industriales o propietarios y ren­tistas otros, en las que por unanimidad se ha resuelto iniciar por medio de comisiones trabajos antes el P. E. y la legislatura para que no se insis­ta en el empeño de «inventar» un nuevo partido en menoscabo de dos ya constituidos, con vida propia super­abundante, con medios de riqueza in­calculables posibles de alcanzar ma­yor desarrollo, con un organismo or­denado que no es razonable desarti­cular sin herir intereses dignos de to­do respeto e introducir complicaciones en su funcionamiento.
Nosotros, dicen los pobladores del Azul y Olavarría, no nos oponemos por espíritu de egoísmo; nos subleva que se quiera quitarnos nuestros cam­pos más ricos para satisfacer aspira­ciones que no tienen el carácter po­pular de nuestra oposición: que se quiera dar vida a costa nuestra a un centro de formación aún embrionaria, que no se encuentra preparado para llenar las funciones económicas y po­líticas que su nueva condición le im­pondría y en donde todo habría que crearlo artificialmente desviando en una forma violenta el curso natural de las cosas.
Dado el espíritu reinante en esta ciudad y en la de Olavarría, no es aventurado augurar que la resistencia unánime y enérgica ya declarada a la formación del nuevo partido Ma­nuel Quintana, va a pesar en el áni­mo de la legislatura y del P. E. inclinando la balanza en favor de los que oponen la razón de un interés co­lectivo y prestigioso por su capacidad económica y social, contra las aspiraciones de una minoría, de un círculo que no ha fundado intergiversable y concluyentemente su pretensión.
Sólo, he querido dar una breve idea de los términos en que está planteada la cuestión, reservándome ocuparme con más detención, pues el debate ha de continuar.

 Azul también se pone de pie

Gestiones del senador Mendiburu realizadas ante el Intendente Municipal. Manuel Aztiria y el Dr. Ángel Pintos en ese entonces diputado nacional, dan como resultado una fuerte movilización en Azul.
El 6 de septiembre de 1906, el Intendente Municipal Manuel Aztiria convocaba al vecindario a una reunión en el Palacio Municipal, para realizar un intercambio de ideas con la finalidad de oponerse a la sanción del proyecto.
La asamblea en el Palacio Municipal se llevó a cabo con gran asistencia de vecinos. En esa reunión se eligió una Comisión, para que se encargara de hacer todo lo que fuera necesario para impedir que el proyecto de ley presentado fuera aprobado.

La Comisión quedó constituida por los siguientes vecinos:
Presidente: Evaristo Giménez
Vicepresidente: Federico Urioste
Secretarios: Luis Anizán, Luis J. Vázquez, y Eduardo G. Darhanpé
Vocales: Manuel Aztiria, Luis Saint Germes, José M. Cier, Beltrán Arrieu, Luis E. Arrieu, Esteban Louge, Vicente B. Gauthier, L. Maffoni, J. Vicente Liceaga, Maximino López, Andrés D’Onofrio, Antonio E. Aztiria, Dr. Joaquín Cervera, Nicanor Zapiola, Félix Encepare, Juan B. Bioy, Francisco Dietrich, D. H. S. Maitland, Gustavo Duprat, Juan P. Torras, Bernardino Clerici, Emilio Vázquez, Bernardo Guiraut, Pedro Guiraut, Cecilio Vázquez, José M. Lier, y Eugenio Dupleix.

Se conformó también una comisión de propaganda integrada por:
Presidente: Vicente B. Gauthier
Vicepresidente: Tomás de la Torre
Secretarios: Esteban Louge (h) y Félix Etchepare

La Comisión acordó celebrar una gran reunión en el Teatro Español, el sábado 8 de septiembre a las 2 de la tarde, para exteriorizar en debida forma la voluntad del vecindario.

El Imparcial del día sábado 8 de septiembre exponía que:

"De acuerdo al trabajo que venían realizando las comisiones, el meeting que hoy se realizará en el Teatro Español, tendrá un éxito extraordinario y el local del teatro será un ámbito reducido para contener al vecindario que concurrirá a manifestarse contra la creación del nuevo partido Manuel Quintana. Habrá un listado de oradores para explicar los motivos de la protesta y luego se firmará un petitorio dirigido a la Legislatura para impedir la sanción de este proyecto."

En el mismo artículo se inserta una nota de la U.C.R, que critica el proyecto presentado en la Legislatura.

Azul, 8 de setiembre de 1906
La comisión provisoria del Partido Radical de esta ciudad, convencida de que el proyecto en cuestión tendiente a desmembrar el territorio de este partido y la formación de otro denominado Manuel Quintana es solo un acta de camarería política, con el fin de favorecer a determinados caudillos locales pertenecientes a la oligarquía imperante, y que no tendrá otro objeto que aumentar el engranaje político y las cargas del contribuyente sin reportar más beneficios que difundir la empleomanía que tan esplendidos resultados electorales proporciona a este gobierno indiferente a las verdaderas necesidades de los pueblos, invita a los correligionarios a concurrir a la asamblea que tendrá lugar en la ciudad hoy a las 2 de la tarde en el Teatro Español, adhiriéndonos así colectivamente al movimiento de protesta que como coro a tanto atropello se inicia en esta ciudad.

La reunión realizada en el Teatro Español, contó con la presencia de un numeroso público, donde hubo representantes del comercio, de la industria y de la ganadería, que luego de los discursos firmaron el petitorio que invocaba el derecho de Azul para oponerse a su desmembración; mencionando los perjuicios que ello significaba para el partido. Esta nota de petición quedó en el Teatro Español para que fuera firmada por quienes no pudieron concurrir al meeting.

En la edición siguiente, El Imparcial publicó un mapa demostrativo del despojo que sufrirían Azul y Olavarría de aprobarse el proyecto del Diputado Casco, al cual se oponían férreamente los dos municipios; con un editorial que transcribimos:

Mapa del nuevo partido -Periódico- El Imparcial de Azul.
De aprobarse el proyecto de ley, el partido de Olavarría quedaría con una superficie de 650.153 hectáreas; Azul con 510.949 hectáreas; Tapalqué con 357.356 hectáreas; y el nuevo partido de Manuel Quintana con 331.682 hectáreas.   

Editorial del Imparcial adjunto al mapa 
El movimiento de oposición iniciado contra el proyecto del diputado Casco, que crea el nuevo partido Manuel Quintana, toma proporciones serias y decisivas, tanto en esta ciudad como en Olavarría.
Como es natural, la mayoría de los vecinos afincados, hacendados y comerciantes de ambos partidos, han desaprobado enérgicamente ese proyecto, que no solo no llena ninguna necesidad pública, sino que causará si se lleva a cabo no pocos trastornos de orden político y social, al paso que arrogaría perjuicios materiales gravísimos a los partidos desmembrados, con el consiguiente estancamiento de su progreso, hoy en pleno y magnífico desenvolvimiento.
En los numerosos artículos que El Imparcial ha dedicado a esta cuestión, que tiene sumamente alarmado a los vecindarios cuyos intereses afecta tan hondamente, hemos demostrado con pruebas concluyentes la inutilidad de la nueva subdivisión territorial. Nos limitaremos hoy, pues, a poner de relieve la importancia de los trabajos que se hacen contra ese proyecto y la calidad de las personas que le han dado con su firma, su voto en contra.
En Olavarría la oposición al proyecto de Casco es formidable, como ha tenido ocasión de comprobarlo uno de nuestros redactores que se trasladó a dicho pueblo con ese objeto, acompañado de otros periodistas.
En el vecino pueblo se dice sencillamente que se trata de ultimar con la aprobación del referido proyecto un negocio político, y en manera alguna subvenir a una necesidad política. Positivamente es así: se trata de un propósito de ubicación política, y de nada más.
Con la creación del nuevo partido, Olavarría sufriría una pérdida enorme, que no se repondría en cincuenta años. Y ahora Olavarría adelanta rápidamente en todo sentido: su edificación progresa por modo admirable; existe el proyecto de continuar las obras de pavimentación; establecer el alumbrado eléctrico; dotar al hospital de casa propia; construir el mercado, etc.
No es este momento más propicio de desmembrar el partido, arrebatándole de un plumazo una de sus mejores zonas para favorecer el caserío de Hinojo.
Lo mismo puede decirse de Azul, con la circunstancia agravada de que a este partido se le toman ciento cincuenta mil hectáreas mejores de campo flor, donde están implantadas treinta o cuarenta establecimientos ganaderos de primer orden. ¡Un verdadero malón, en suma!
Todo esto, que está en la conciencia pública, sin excluir a los vecinos de Hinojo, ha hecho que la solicitud a la cámara de diputados, votada en el meeting del sábado, esté cubierta con más de 1.500 firmas, entre las que se ven hacendados y comerciantes más fuertes del partido y la de gran número de personas de alta significación política y social. Publicamos el plano del nuevo partido, como nota gráfica, para ilustrar estas líneas haciendo votos porque los señores diputados lo manden sin muchos trámites al tacho.

En la Legislatura Provincial

El 26 de octubre de 1906, en el libro de secciones de la legislatura de la Provincia, se publica la aprobación en general del proyecto de ley de creación del Partido Manuel Quintana.

PROYECTO DE LEY

Artículo 1º -Créase un nuevo Partido de campaña que se denominará Manuel Quintana, y comprenderá una superficie total de 331.682 hectáreas, que se tomará de los partidos de Olavarría 121.237 hectáreas; Azul 150.551 hectáreas y Tapalqué 59.844 hectáreas.
Artículo 2º- Se detalla los lindes del nuevo Partido con los propietarios de los otros tres partidos, indicando los nombres de cada uno de ellos y datos de las propiedades (que omitimos transcribir). 
Artículo 3 º-Declárase cabeza de Partido Manuel Quintana el pueblo formado en la Estación Hinojo de la línea del ferrocarril Sud, debiendo llevar en adelante este pueblo el nombre del Partido.
Artículo 4- El Partido de Manuel Quintana formará parte de la 5º Sección Electoral y del Departamento Judicial de la Capital.
Artículo 5º-Comuniquesè, etc.

Dios guarde a V. H

M. Pinedo Oliver-Cesar M. Vela –Máximo Machado
En disidencia: Mariano Maldonado-F. Esperanza.

Se vota en general y el proyecto de aprueba.

El 30 de octubre de 1906, el periódico El Imparcial, en su columna habitual Ecos del Día, titulaba El Nuevo Partido. Donde, desde un análisis optimista para los intereses de Azul decía, que finalmente el proyecto del nuevo Partido Manuel Quintana no saldría aprobado.
Puede considerarse aplazada la dis­cusión del proyecto del partido Manuel Quintana.
La cámara lo ha aprobado en gene­ral; pero aún debe discutirlo en parti­cular y pasar luego en revisión al se­nado, más esta cámara clausura ya su período de sesiones y como no habrá prórroga, no lo tratará, con lo cual la ilusión queda postergada hasta el año entrante.
A nuestro juicio este aplazamiento importa el desahucio del proyecto, cuya aprobación en general por la cámara joven no ha tenido más que dar un poquito de soga al ballenato hinojense, el cual concluirá cansándose de arrastrar la cuerda.
Por otra parte, aún en la hipótesis de que el senado se ocupase del asun­to, es seguro que lo rechazaría, porque así como se conocía de antemano que la cámara lo había de aprobar, se sabe también que el senado le es adverso desde el primer momento, así se ha asegurado constatándose después que existe en efecto una mayoría por el rechazo.
Pero, sea lo que fuese, la predisposición adversa de la legislatura, está manifiesta, desde el momento que no ha sido posible unificar las opiniones o al menos formar una mayoría favorable. Bastará conocer un poquito los procedimientos gubernativos de esta tierra para ver que tal disparidad de ideas entraña el peor obstáculo con que podría haber tropezado el proyecto. Todos sabemos que aquí los más graves asuntos públicos son despachados por votaciones unánimes y a ve­ces a libro cerrado. Mala señal es, por lo tanto, que se haya roto con esa tradi­ción o práctica inveterada de proce­der todos una y sobre el tambor'.
Sí este proyecto hubiese sido uno de los que más tardan en entrar que en salir de legislatura convertidos en ley, la cámara lo habría aprobado enseguida, pasando inmediatamente al senado, que habría hecho otro tanto en un abrir y cerrar de ojos, ya hubiese sonado la hora de la mutilación territorial en que se funda la reforma. No ha sucedido así y lo repetimos debe ser grave la causa que ha quebrado por un momento la costumbre parlamentaria de expedirse sin más ni más. Vaya nos felicitamos, y más que por nosotros, por los legisladores que han repudiado la forma curiosa de hacer patria de algunos legisladores.
En una edición del 27 de Octubre de 1906, el mismo periódico contaba que caracterizado vecino de Hinojo le dirigió una misiva a un convecino de Azul, informándole que el nuevo proyecto para la creación del partido de Manuel Quintana, “ha caído en silencio en la capital de la provincia, pudiendo asegurarse que ya no será tratado en el período de sesiones del presente año”.
El 21 de Enero de 1907, el senado de la Provincia rechaza la inclusión del proyecto de creación del partido de Manuel Quintana, en la sesión de prórroga.

En su editorial del 4 de abril de 1907, “El Popular” exponía:

Ha tiempo que el núcleo de la población que forma el vecindario de Hinojo, ha exteriorizado el anhelo de que se le dote de ciertos servicios públicos municipales que cree imprescindibles para su progreso y desarrollo. La luz, algunas medidas de higiene, ordenanzas sobre edificación y cercos y la compostura de algunas de sus calles serían según nuestro modo de ver, lo que allí resolvería el problema de las exigencias actuales. Hasta hoy-agrega el editorial-Hinojo no ha pagado otros impuestos que el de las patentes y es claro que la municipalidad no haya creído dotarla de otros beneficios edilicios, para los que no había creado el impuesto respectivo. Basado en lo poco numeroso de aquel vecindario y en que ninguna ocasión le había sido solicitada la incorporación de obras de la naturaleza de las citadas. Hoy ya no resulta así. Vecinos de arraigo y amantes del progreso del vecino pueblo señalan la conveniencia de que se le dé a Hinojo cierta participación de los servicios y mejoras que son necesarias a su desarrollo creándose los tributos respectivos. Nada más justo, entonces, que atender estas solicitudes (….). A nuestro modo de ver, el anhelo de aquel vecindario podría ser colmado fácilmente y sin mayores contratiempos. Bastara para eso que la comuna olavarriense nombrara una delegación municipal de tres o más vecinos de aquel punto elegidos entre aquellos que revelaran honestidad y actividad para el cargo, para que formularan de común acuerdo el número de servicios que consideren imprescindibles. La Municipalidad, entonces, tendría que iniciar la ordenanza respectiva para aquella concreción. No faltan personas experimentadas en Hinojo que aceptarían la designación. La administración comunal haría pues una obra de deber y equidad si atiende esos anhelos y los satisface. El nombramiento de una delegación de vecinos “ad honoren” facilitaría la tarea de nuestros ediles, pues vendrían a colaborar en la obra administraba que a ellos les concierne en su alta expresión y responsabilidad.

El 11 de abril de 1907, con el título de Hinojo Autónomo: Proyecto que persiste, El Popular publicaba:

Creíamos olvidado y enterrado el proyecto del diputado Casco, que crea la estación de Hinojo cabecera de un nuevo Partido.
Los argumentos que su autor hace valer para dar asidero a la idea, son los mismos de antes. Se dice que Hinojo contribuye con impuestos a las arcas municipales con una suma que fluctúa alrededor de 50 mil pesos.
No entraremos a analizar sobre si el monto que se le atribuye es exacto o no. Pero es el caso de afirmar que para abultar esa cifra se han tomado puntos excéntricos de Hinojo (…) De esta manera, incorporando canteras, establecimientos, núcleos de población y otras riquezas rurales al nuevo Partido, se explica sin mayores argumentaciones que pudiera ser rico y hasta próspero. ¿Pero qué resultaría? Que se habría vestido un santo con lo que se le habría quitado a otro. Se habría despojado a Olavarría y al Azul de sus interese para dárselos a Hinojo, para así satisfacer los proyectos descabellados de un diputado que, entre las diversas críticas y acusaciones que se le hacen, y con toda justicia, están la de no conocer la población e intereses que patrocina y el haber modificado en distintas ocasiones su primitivo proyecto, ora dándoles más o menos amplitud, ora quitándosela, lo que importa declarar que el diputado Casco no sabe lo que se pesca ni lo que tiene entre manos. Ha apechugado con el proyecto obedeciendo a impresiones o compromisos ajenos, en el afán de ligar su nombre a una obra que ha merecido acerbas censuras, desde que la misma no está impuesta a necesidades públicas. Con el mismo criterio que los señores Lassalle y Casco encaran la creación de un nuevo Partido, podrían hacerlo las estaciones intermedias Pourtalé, Muñoz y hasta el Pueblo Nuevo, arroyo Tapalqué de por medio.
La base podría ser la misma que tan arbitrariamente han tomado los proyectistas aludidos, delinear un perímetro de tantas leguas comprendiendo los puntos de más riquezas y así se podría dar vida a cuerpos letales y anémicos.
Volvemos a repetir, el proyecto que se ha vuelto a poner sobre el tapete, sobre ser perjudicial, viene siendo resistido por los pobladores de las mismas tierras que comprende.
El senador Mendiburu que, obedeciendo a un sentimiento de cariño y en defensa de Olavarría está contra el proyecto, ha de combatirlo en las cámaras con amplios fundamentos.

El 19 de mayo de 1907,  el periódico El Popular traía en una de sus páginas la siguiente noticia de Hinojo.
De Hinojo: Aquí es creencia general de que la legislatura de la provincia convertirá en ley el proyecto del diputado Casco, creando a este pueblo cabecera del partido Manuel Quintana.
Las seguridades de algunos vecinos son tantas que se da el caso de que nadie quiere vender terrenos a ningún precio, pues piensan -aunque no se sabe con qué fundamento -redondear un negocio más tarde.
Se cuenta que don Ángel Bardi pretende por tierras de ínfimo valor, $ 4 a $4,50 la vara cuadrada, y aún supone hacer una mala transacción en ese precio.

El 25 de julio de 1907, el periódico El Popular hacía pública la noticia de que la Cámara de Diputados de la Provincia, después de reñido debate, acaba de aprobar en general y en particular el proyecto de ley que crea el Partido Manuel Quintana. Provocando esta noticia una gran conmoción en el pueblo olavarriense.
En la nota editorial hace un llamamiento a todos los sectores de la población para que colaboraran con las gestiones llevadas a cabo por el senador Mendiburu. Pedía que volviera a la carga la comisión especial para evitar “la extravagancia de quitar a Olavarría las fuentes de riqueza enclavadas en su mismo ejido, para dar vida a la nueva unidad que se pretende crear, por obra y gracia del senador Lassalle y condescendencia extrema hacia su amigo Casco autor del proyecto”

En agosto de 1907, se comenzó a editar en Hinojo el periódico La Voz de Quintana, con el objetivo de informar y defender desde sus páginas el proyecto. Fundado por Eloy Correa, con la dirección de R. I. Sendra, salía los jueves y domingos.
En uno de sus primeros números publicaba un mensaje al gobernador de la Provincia y la lista de los miembros de la comisión Pro-Partido Manuel Quintana, la misma publicación la repetiría en los siguientes números.

Al Sr. Gobernador de la Provincia de Bue­nos Aires Don Igna­cio Irigoyen

LA VOZ DE  QUINTANA, al emprender su ruta de aspiración libertaria, compe­netrada de la nobleza que encierran los deseos del laborioso y culto pueblo de Hinojo y llevando por norma los dere­chos que la constitución acuerda a los habitantes de la Provincia, se transpor­ta ante el Señor Gobernador, Don Ignacio D. Irigoyen y expone:

1o-Que este vecindario, por vocación unánime anhela y solicita interponga su autoridad a fin de que se declare independiente del tutelaje Olavarriense.
2o- Que al declararse cabeza de par­tido el actual pueblo de Hinojo, se le denomine Manuel Quintana, como me­recida ofrenda a la memoria del malogra­do estadista argentino.
3o—Que esta localidad cuenta con verdaderas fuentes de riqueza, en sus ramas ganaderil, agrícola y comercial, que día a día se acrecientan dándole una importancia manifiesta, propia para el sostenimiento de su emancipación.
4º-Y último, que este adelanto para la Provincia de la cual rige sus desti­nos, será recordado como una era pro­gresiva; con cariño y gratitud, por sus dignos gobernados.

Hasta tanto no se sancione el proyec­to elevado a la Legislatura por el Dipu­tado Casco, pasado a estudio de la co­misión del Senado, quedarán impresas estas líneas con carácter permanente.

Comisión Pro-Partido Manuel Quintana

Presidentes honorarios
Senadores: Lorenzo Lassalle, J. M. Gutiérrez; Diputado: Mateo S. Casto; Señores: Urbano Domecq, Eugenio Piaggio, Juan A. Gregorini, Alfonso Aust, Dr. Juan B. Gregorini.

Presidente efectivo: Nicanor Pardehillian; vice, Eloy B. Correa; tesorero, Miguel Bonserio; secretarios: J. F. Balbi. José P. Frontini vocales: Urbano Domecq y Bordes, An­drés A. Cattaneo, José M. Alcorta, Es­teban Piaggio, José Crosta, Francisco Presa, Manuel Díaz, Ángel Bardi, Gabino Diorio, Fernando Baena, Máximo Muller, Grasioso Piatti, Nicolás A Colella, Ramón P. Alcorta y Jorge Geist.

La Voz de Quintana- Gentileza de Hemeroteca Juan Oyhanarte de Azul. 


El 15 de setiembre de 1907, se anuncia que el gobernador de la Provincia Ignacio Darío Irigoyen viajará por tren a Bahía Blanca y se sabe que al regresar visitaría Sierra Chica. En Olavarría e Hinojo se crea una gran expectativa, pues se esperaba que el gobernador les hiciera una visita.

El 20 de setiembre llega a Sierra Chica. El senador Lassalle lo espera con una banda de música y lo colma de atenciones, logrando que el gobernador se traslade hasta Hinojo. Allí le expusieron los argumentos que el pueblo tenía en defensa del proyecto presentado.
En la misma nota, el diario El Popular fustiga duramente al senador Lassalle, que siendo municipal nunca se acordó de pedir o proyectar algo para Hinojo y ahora acusa.

Al finalizar el año 1907 nada se había resuelto respecto al proyecto, por lo que habría que esperar al año siguiente para saber el desenlace, expresaba El Popular

En la sesión del 29 de Octubre de 1908, la Cámara de Senadores aceptó la convocatoria del P.E. solicitando que se traten en las actuales sesiones extraordinarias, entre otros proyectos, el referido al nuevo partido.

Finalmente Hinojo no se transforma en partido 

El 26 de septiembre de 1909, el periódico El Popular informaba que el Senado provincial había rechazado el proyecto del nuevo partido por haber caducado, al no ser tratado dentro de los plazos establecidos. Con un comentario del corresponsal de El Popular en Hinojo, que decía:
“Ha causado mal efecto entre los partidarios del distrito Manuel Quintana el rechazo en el senado, por haber caducado, y dentro del cual debió haber sido tratado”

Con la caída del proyecto en la Cámara de Senadores, se puso fin a tres años de gran incertidumbre para los vecinos de los tres partidos involucrados, y el  propósito  de secesión fue cayendo en el olvido hasta  1914,  que el proyecto de crear un nuevo partido se volvió a presentar en la Cámara de Diputados. El periódico El Popular, el 10 de mayo de 1914,  nos informaba sobre esta nueva presentación, lo siguiente:  "El diputado Castro presentó un proyecto (otra vez) de crear el Partido Manuel Quintana, que comprende 360.000 hectáreas que serán restadas de los partidos de Olavarría, Azul y Tapalqué en proporción equitativa.  El intendente Condè ha resuelto convocar a una reunión de vecinos para el día 11, para constituir una Comisión de Resistencia". 

Días después El Popular comentaba: “Es considerado desfavorablemente, dentro y fuera del Partido, el  proyecto del diputado  Castro  (…) Por lo que se sabe, bajo el remanido pretexto de defender razones de orden político, lo que se busca es crear un organismo para dar ubicación al ex senador Lasalle, única persona interesada en la nueva administración. Resalta más este interés individual teniendo en cuenta que el diputado Castro no solo es desconocido en Hinojo, sino que ni siquiera pertenece a la sección electoral, con el agravante que el proyecto se presenta sin consultar al pueblo de Hinojo y sin que haya habido ningún movimiento popular en tal sentido, siendo esa población la primera sorprendida de la intentona que se urde a su sombra, con fines ajenos a sus necesidades y conveniencias.”  Los diarios La Nueva Provincia, La Razón y La Prensa dan también testimonios de oposición a la presentación del proyecto. El 20 de mayo se informaba que en Hinojo, un grupo de vecinos había suscripto una colecta de $ 20.000,00, para que el  proyecto del diputado Casto prosperase.  

El intendente de Azul felicitaba al intendente de Olavarría, “por la varonil y digna actitud que han adoptado para defender la integridad del Partido y le informaba que los azuleños lo acompañaran en la campaña”, comunicaba El Popular el 22 de mayo.

La Comisión de Resistencia al nuevo proyecto estaba integrada, por Condè, el Dr. Almada, Armando Collinet y Pablo Fassina, y tenían por  misión ir a La Plata y Azul para esclarecer el caso.    

El 27 de mayo, con el título de Todos contra el proyecto, el editorial de El Popular expresaba: “Si hace años un solo hombre (Isaías Mendiburu) lo hizo fracasar, hoy con más  razón porque al mejoramiento de la cultura pública va aparejada un mayor aciertos de los actos de los poderes públicos”. , y citaba notas contrarias al proyecto por parte de los diarios La Nación, La Gaceta de Buenos Aires y el Pregón,  de Azul

El 10 de junio de 1914, se presentaba la Comisión de Protesta en La Plata, integrada por  Condè, Rafael Muñoz, Dr. Ángel Pintos, Ignacio Guarrochena y Narciso Laclau. Recibida por el gobernador Ugarte, le hicieron entrega de un fundado alegato en contra del proyecto. “El gobernador les manifestó que nuevos partidos solo se justifican en grandes latifundios, y agregó que solo apoyaba los proyectos que contaran con la aprobación de los organismos administrativos a quienes afectara la desmembración.” La Comisión se retiró satisfecha y con la convicción de que el nuevo proyecto no iba a prosperar, publicaba El Popular.  

El 24 de junio, también la Comisión Pro Partido Manuel Quintana, integrada por Juan Gregorini, Alejandro Aust, Pedro Iriarte, José Crosta, Ángel Bardi  Nicolás Colla, se reunió con el gobernador Ugarte, para expresarle su apoyo al proyecto del nuevo partido.  

Finalmente el proyecto no prosperó. Olavarría mantendría su integridad territorial, y con el correr de los  años se iría transformando en el más importante partido del centro de la Provincia de Buenos Aires, por su desarrollo industrial, comercial y agropecuario.

Por otra parte,  las necesidades públicas  de los vecinos de  Hinojo  que tanto reclamaban,  comenzarían a ser atendidas y poco a poco satisfechas por la Municipalidad de Olavarría  a partir de 1910, con la creación de la Delegación Municipal en Hinojo.  El 16 de abril de 1910,  se  nombra delegado municipal a Eloy Correa,  y el 25 de abril del mismo año  se nombra una comisión asesora municipal,  formada por Amadeo Catttaneo, Nicanor Pardehilan y José Crosta. 

Notas
(1)-Anuario de 1929- Diario El Popular de Olavarría- Reseña de Hinojo
(2)-Mateo S. Casco (exaltaciondelacruz.gov.ar)
(3)-El Papelón de Manuel Quintana. A. González Arzac. Página 56.

Fuentes consultadas
Anuario del Diario El Popular de 1929.
Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la provincia de Bs. As. Año 1906
Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores de la provincia de Bs. As. Año 1900
Diario El Imparcial de Azul
Diario El Popular de Olavarría.
Diario La Nación de Buenos Aires
González Arzac, Alberto. El Papelón de Manuel Quintana. Editorial Korrigan Buenos Aires-1974
Hemeroteca Juan Miguel Oyhanarte de Azul 
Ramón y Guillermo Diorio- 100 años de Hinojo- 1987 Impresora Pareja.