miércoles, 17 de febrero de 2021


La iglesia San José. La remodelación realizada en el período 1958-1959
Padre Vicente Alfredo Aducci. Artista José Fuentes Rada

Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María

El artista José Fuentes Rada y el padre Vicente Aducci.


 
   El 27 de abril de 1890, se colocó la piedra fundamental de la iglesia en el lugar donde hoy se encuentra. La primitiva iglesia San José, inaugurada en 1882, se encontraba ubicada donde hoy está el Cine Teatro Municipal.
   En 1896, se llamó a licitación para levantar el templo dedicado a San José, y dos años después, el 8 de julio de 1898, se haría la inauguración. El altar principal se inauguró el 11 de noviembre de ese mismo año.
   La nueva iglesia se construyó en una superficie de 50 por 22 metros, en estilo basilical europeo clásico, con dos torres y campanario; en su interior, una nave central que termina en un ábside y dos laterales con techos abovedados, aberturas vidriadas, altar central y altares laterales menores, coro, atrio y púlpito. El 8 de julio de 1898 se realizó la inauguración con el oficio de la primera misa.
 La bendición de la iglesia estuvo a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Uladislao Castellanos. El 11 de noviembre de ese mismo año se inauguraría el altar del Sagrado Corazón de Jesús.
   Las campanas fueron adquiridas en Génova (Italia) al señor Bruno E. Biraghi, con el producto de una suscripción popular; y consagradas en 1907 por Monseñor Juan N. Terrero, obispo de La Plata, bautizándolas con el nombre de San José a la mayor, y Nuestra Señora de Luján a la otra.


Exterior de la iglesia tal cual fue inaugurada

Interior de la iglesia tal cual fue inaugurada

    La primera reforma de la iglesia consistió en quitarle la cerca perimetral, que tenía a pocos metros de la puerta principal, para facilitar la entrada y salida de los fieles.
   El 21 de enero de 1935 se inicia la reforma de todo el frente de la iglesia. Tras los cambios, se mantendrá el frente inalterable hasta el día de hoy.
   El titular de la parroquia, por ese entonces, era el cura vicario Francisco Romano.
   La reforma del frente estuvo a cargo de la firma Améndola, Marano y Cía.
   A la entrada a la iglesia se colocaron dos gruesas columnas para sostener una cubierta de forma triangular, que sirve como techo desde la línea donde comienza la vereda hasta la puerta principal.
   Con esta reforma se eliminaron del frente de la iglesia todas las figuras y alegorías primitivas, y se reemplazaron por otras. (1)
   En reemplazo del cura Miguel Ferrari, llegaría de la vecina ciudad de San Carlos de Bolívar, el cura Vicente Alfredo Aducci. Había nacido en la ciudad de Azul, el 17 de enero de 1917. Sus padres, el italiano Vicente Adducci y la argentina Julia Valicenti.
   El matrimonio Adducci tuvo seis hijos: Domingo, Josefa, Vicente Alfredo, Adelina Julia, Isabel Antonia y Roberto Aníbal
   Su mamá Julia falleció muy joven, a la edad de 33 años.
  Vicente Alfredo cursó los estudios primarios en el Colegio–Asilo San Antonio de la localidad de Azul, y a los 12 años entró al Seminario San José de La Plata.
   El 21 de diciembre de 1940, fue ordenado sacerdote, siendo su primer destino como Teniente Cura, la parroquia de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires.
   Después de pasar ocho meses en esta localidad, fue trasladado a la ciudad de Bolívar, en reemplazo del padre Jaime Planas, quien se encontraba gravemente enfermo, asumiendo Aducci de forma efectiva después de su muerte, como cura párroco de la iglesia San Carlos de Borromeo. Siendo una persona muy activa y solidaria, carismática y trabajadora, se ganó en esta localidad un gran afecto y reconocimiento. Fue profesor de Filosofía en el Colegio Nacional, y el impulsor de la creación de la Escuela Normal en el Colegio de Hermanas Jesús Sacramentado.
   El domingo 24 de febrero de 1952, acompañado por una larga caravana de coches, Vicente Alfredo Adducci llega a Olavarría. Sería el quinto párroco de la iglesia San José. A quien se le podría podría definir, en una síntesis, como un gran apasionado por obras. Su lema era: “Donde se levante una iglesia y una escuela, surgirá un barrio”.
   El diario local El Popular, del martes 26 de febrero de 1952, describió así su arribo:
Diversos actos se realizaron en honor del nuevo titular de la parroquia San José, el señor cura párroco, presbítero Vicente A. Aducci, al ser recibido en el Monumento al Trabajo por las autoridades, aparece en la nota gráfica, rodeado de izquierda a derecha Dr. José E. Lazzarini, señor Vicente Tessone, mayor Julio César Uncal, comisionado municipal don Santiago Cañizo, reverendo padre Celestino Fal, Dr. Víctor Giri y teniente coronel Ramos Marrero. En el acto de asunción habló el Exmo. Sr. Obispo Auxiliar, Monseñor Plaza, para presentar al nuevo sacerdote, que agradeció la recepción. En la toma de posesión, el Padre Romero procedió a dar lectura al «Auto del obispado» por el cuál se nombra párroco al Padre Adducci y con todas las facultades inherentes aI cargo.(2)

   En octubre de 1957, el cura Vicente Adducci anunció una remodelación de la iglesia San José en los siguientes términos:
Estamos en vísperas del comienzo de la reparación total del principal templo de nuestro partido de Olavarría. Las obras que se ejecutarán en él, terminadas, convertirán el templo de San José en el esplendor del catolicismo olavarriense; su legítimo orgullo por resultar uno de los más hermosos de la provincia de Buenos Aires. La obra, que en su ejecución durará aproximadamente un año y medio, será ejecutada por etapas sucesivas, según lo demanden los distintos trabajos de reparación, decididos por el estado actual del templo. Estas etapas de trabajo podrán enumerarse así:
1) Remodelación de las líneas arquitectónicas de yesería artísticas. Reparación de las partes de mampostería y de revoque que lo requieran, especialmente los frisos.
2) Reparación de los techos exteriores y acondicionamiento de los desagües.
3) Reparación y ampliación del lugar destinado a los ornamentos y al vaso sagrado, llamado vulgarmente sacristía.
4) Pintura lisa, reparación de la superficie y despojo de pinturas anteriores, descascarado, ácido para las manchas de humedad y óleo dónde se lo requiera, aplicación de aceite y sella poros.
5) Ornamentación sobre el estilo renacimiento claro-oscu­ro. Oro en aristas de ventanal y remates libres, recuadro y arco de la nave limitando relieve clásico, lo mismo en fustes de pilastras con sus tres partes principales y patinado en molduras de cornisas
6) Decoración pictórica en círculos y elipses centrales con los motivos originales sacros, basados en la vida del patriarca San José por orden cronológico (Desposorios, nacimiento de Jesús, hui­da a Egipto, natalidad y muerte de San José, gloria de San José).
Con motivo y alegoría simbólica en círculos suplementarios, líneas sillares en relieve en las partes lisos baja de las naves, zóca­lo y frisos laterales en imitación mármol.
Se usará para todo el interior del templo la pintura óleo por ser la única de duración ilimitada en delicado entorno concordan­te con su estilo.
Nuestro templo de riquísimas líneas arquitectónicas en ye­sería artística que dividen su interior en arcos aristas, círculos, elipses -ahora vacíos- reclaman decoraciones en el estilo del es­plendoroso estilo renacimiento para el que está preparado.
Para la ejecución de las obras (remodelación, pintura y de­coración) ha sido contratado el artista español don José Fuentes Rada, pintor, decorador y muralista.


El artista José Fuentes Rada y el padre Vicente Aducci.
Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 

    En mayo de 1958, se iniciaron los trabajos previstos en el anuncio.


 Vista de los andamios
Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 
 
  Vista de los trabajos realizados por el artista José Fuentes Rada:                                           La rica ornamentación, a realizar, trataba sobre la vida de San José y sus lazos con María y Jesús.


En el arco de la nave central, antes de la entrada al ábside, en una cinta sujeta por angelitos, la leyenda: ¿DE QUE LE SIRVE AL HOMBRE GANAR TODO EL MUNDO SI PIERDE SU ALMA? (S. Marcos 8:36)
Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 


Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 
Sobre el presbiterio "Los Desposorios". En la curvatura del ábside, las siguientes imágenes: "La Enunciación" (a la izquierda); "Alegoría del Trabajo" (en el centro);  "La Presentación" (a la derecha).  Más arriba, en el interior de una abertura circular, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nombre que tenía el altar.


                                   Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 
Alegoría del Trabajo: En el centro, San José y el niño Jesús rodeados por ángeles, y las imágenes de la iglesia San José, de una fábrica, una construcción y una vista campestre. Debajo de la figura de José, en el interior de un escusón, la leyenda: Venid a José.
                                         
Foto gentileza familia Fuentes Rada
En el centro imagen de la Huida a Egipto

"Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» 14. El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto;" Mateo C2



En el techo de la bóveda central, las imágenes del "Nacimiento de Jesús";
"Inocentes"; "Huida a Egipto; "Vida en Nazaret". 
Foto gentileza de la familia Fuentes Rada



Foto gentileza de la familia Fuentes Rada
Vista de la nave central, donde en la parte superior ya se observan los tensores para estabilizar su estructura. 
Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 
Vista de una de las  naves laterales


Foto gentileza de la familia Fuentes Rada 
Detalles realizados a la entrada de las naves laterales 
                                         

   En lugar de los altares, que estaban en las naves laterales, se colocaron confesionarios, y sobre cada uno de ellos, motivos sobre el sacramento de la Confesión, tales como: "Dios entrega a Moisés las Tablas de la Ley en el monte Sinaí"; "Los dos caminos de la vida"; "Institución del sacramento de la penitencia por Jesús a sus apóstoles"; "La Magdalena abrazada a la cruz", todos con sus respectivas leyendas. 
   La obra finalizó a fines de 1959, con un costo cercano al millón de pesos moneda nacional.  
   En solo ochos años, tiempo que  duró su permanencia en Olavarría, el padre Adducci realizó las siguientes  obras: construyó la casa parroquial (hoy colegio Cáneva); remodeló la iglesia San José); fundó las iglesias San Vicente y Luján; construyó los colegios Cáneva, Fátima, Esquiú; y puso en marcha la santería "San José".
   El 10 de julio de 1960, fue consagrado Obispo Auxiliar por el papa Juan XXIII, y destinado a la Diócesis de Mercedes. El 14 de agosto de 1960,  tuvo lugar en la iglesia San José, la consagración oficial como obispo, ante un público que colmó todo el recinto de la iglesia.  
   Al poco tiempo de su estadía en Mercedes, tuvo conocimiento de la grave dolencia que lo aquejaba. La enfermedad fue irreversible y en la mañana del jueves 3 de mayo de 1962, Vicente Aducci falleció en Buenos Aires. Contaba con tan solo 45 años. En su lecho de convalecencia le pidió a su amigo el presbítero Bartolomé Peri, un último deseo: ser sepultado en la capilla San Vicente de Olavarría, su obra más preciada, por tratarse de su santo patrono. Su deseo se cumplió, y el 11 de mayo de 1962, en una ceremonia realizada en al iglesia San Vicente, sus restos fueron sepultados en la nave central de la capilla. Una lápida sobre la sepultura lleva la frase que él mismo dicto: AQUI ESPERA LA RESURRECIÓN DE LOS MUERTOS.   

Lápida 
En la parte inferior de la lápida, el blasón episcopal, con el característico galero. En la punta del báculo pastoral, una cartela con la leyenda: IN CARITATE (En la caridad / con amor.)

   El artista José Fuentes Rada, había nacido en Granada (Andalucía) el 17 de agosto de 1926; y llegó a la Argentina el 28 de junio de 1950. Aquí se casó con María Esther Alfaro, nativa de Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires, con quien tuvo cinco hijos. Falleció en la ciudad de Bahía Blanca, el  31 de agosto de 2020, a la edad de 94 años. 

Con motivo de un concurso de la Unesco en 2018, él mismo presentaría el siguiente relato de su vida.
   Tengo a bien elevar a Uds. mi trayectoria como pintor decorador y muralista en España y Argentina. Soy José Fuentes Rada, a punto de cumplir 92 años de edad, nacido en Granada-España, el 17 de agosto de 1926.
  Mi vocación por el dibujo, pintura y arte sacro, nació cuando tenía aproximadamente 8 años. Corría el año 1934, cuando mi padre falleció repentinamente a los 44 años, quedando mi familia en una difícil situación económica ante la cual mi madre decide internarme en el asilo de huérfanos San José, en el populoso barrio del Albaizín de Granada. Allí complementariamente a la enseñanza primaria, tenía dibujo artístico e historia sagrada como materias complementarias. El dibujo y la materia más importante para las religiosas –historia sagrada– que a mí me apasionaba en mi encierro, era volar a esos lugares bíblicos llenos de encanto que luego me sirvieron para mi activa vida como pintor de iglesias. El maestro, a quien llamábamos Don Manuel, comienza a ver en mí una habilidad especial hacia el dibujo artístico. (...)Luego, transcurren años duros, plena Guerra Civil Española del 1936-1939. En el año 1938 egreso del asilo y completé mis estudios en la Escuela Pública de la Plaza Nueva. Finalizada la guerra en 1939, con 13 años comienzo a trabajar con un tío que era escultor, con quien hago trabajos de aprendiz, sospecho que luego me sirvió para restaurar imágenes que encontraba deterioradas en las iglesias. Sigo mis estudios en la escuela de Artes y Oficios, cuyos profesores eran maestros de la pintura y escultura. Complementariamente aprendí escenografía en el Teatro Cervantes de Granada, allí me relaciono con una Compañía Juvenil de Zarzuela, a la que me uno para restaurar la escenografía y termino integrándola como cantante, aún conservo el afiche con el que se publicitaban los espectáculos. El Director Pepe Germán, había sido deportado de Madrid por Franco.
   Ante la difícil situación de España, y luego de haber cumplido con el Servicio Militar Obligatorio, vine a la Argentina en el año 1950. Ya en Buenos Aires retomo estudios en la Escuela de Bellas Artes situada en Avda. Elcano y Rosetti, y con quien era uno de mis profesores Don Andrés Gutiérrez hice muchos trabajos particulares. Luego de un tiempo trabajando en empresas de pintura en Buenos Aires, busco progresar y un día paso por una imprenta en la Avda. Santa Fe cerca de la calle Gallo y encargo unas tarjetas personales, el imprentero al tomar mis datos y saber de mi oficio me pide presupuesto para pintar una casa que tenía en Martínez, cerca de mi domicilio. Quedó tan conforme que me recomienda a un amigo de él, el Dr. Atilio Alterini, en ese momento Rector de la UBA, quien tenía una obra a pintar en Olivos, en ese edificio se situaban las oficinas de la empresa Manente y Cía, que tenía una concesión para hacer viviendas por el “Estatuto del Peón”. Allí me ofrecen un trabajo en Saldungaray (Pcia. De Buenos Aires) en la Estancia Santo Tomas de la Sierra, como Capataz de Pintura. Esto me facilita costear el viaje de mi madre, hermanas y una sobrina.
   Ya integrado a la comunidad de Saldungaray me piden colaboración para realizar la escenografía de una obra de género gauchesco “Los Cardales” con el fin de recaudar fondos para construir la torre campanario de la iglesia parroquial de la localidad, allí conozco al párroco P. Felipe Rodríguez. Tres años después, me asigna el primer proyecto artístico, la Iglesia Catedral de Bahía Blanca, Nuestra Señora de la Merced, que había sido dañada en los acontecimientos del 15 de junio de 1955.
   Este fue mi primer trabajo de arte sacro, lo que significó para mi haber alcanzado un sueño el dedicar mi vida a la pintura y un gran desafío a la vez ya que tuve que adquirir la infraestructura necesaria para una empresa de tamaña envergadura.
   A partir de este trabajo, cuya última intervención fue en el año 1981, se fueron sucediendo muchos más, ya mi nombre era conocido en la zona y mi oficio sorprendía por lo inusual(3).
A continuación, detallo las iglesias y otras obras realizadas a lo largo
1957 -Pintura y decoración capilla del Hospital Español de Bahía Blanca
1958 a 1959-Pintura y decoración, Iglesia Parroquial San José de Olavarría (Pcia. de Bs.As.).
1961-Creación del Escudo de Coronel Pringles. (Ganador de concurso realizado a tal fin.)
1960 a 1961-Pintura y decoración Capilla Privada del Arzobispado de Bahía Blanca
1961-Restauración del mural del ábside Capilla Medalla Milagrosa realizado por el Maestro Ubaldo Monachelli, Colegio San Vicente de Paul de Bahía Blanca.
1961 a 1962-Pintura y decoración Iglesia Parroquial de Tornquist (Pcia. de Bs.As.)
1962 a 1963-Pintura y decoración Capilla Hospital Privado del Sur de Bahía Blanca.
1963-Pintura y restauración Iglesia Sagrado Corazón del Colegio Don Bosco de Bahía Blanca.
1963 a 1964-Primera restauración del Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes, Pedro Luro. (Pcia. de Bs. As.). Este Santuario se construyó en 1930 y fue el único restaurador. En años posteriores lo volvió a restaurar en varias oportunidades, 1978, siendo la última en el año 1998.
1964 a 1969-Pintura y decoración Iglesia Parroquial San Francisco de Asís de Bahía Blanca.
Pintura de los vitraux y decoración de la Capilla Franciscana de Hallein, Stroeder (Pcia. de Bs. As.)
Pintura y ornamentación Parroquia Santa Rosa de Coronel Pringles. (Pcia. de Bs.As)
Pintura y ornamentación Parroquia del Inmaculado Corazón de María de Bahía Blanca.
Pintura y ornamentación Parroquia San José de Bahía Blanca
Pintura y decoración Iglesia Parroquial Salesiana Sagrado Corazón de Viedma (Pcia. de Rio Negro)
Pintura y decoración Iglesia San Luis Gonzaga de Bahía Blanca
1970-Pintura y decoración Capilla Casa Provincial de Hallein. Bahía Blanca
1971-Pintura y decoración Capilla Hnas. Siervas de Jesús. Bahía Blanca
1973-Restauración Capilla Salesiana de la Patagonia. Colegio M. Auxiliadora. Carmen de Patagones. (Pcia. de Bs. As.)
1975-Restauración salas y galería decorada Museo San Francisco de Sales. Viedma. (Pcia de Rio Negro)
1978- Restauración parcial santuario María Auxiliadora, Fortín Mercedes. Pedro Luro. (Pcia. Bs As)
1979-Pintura y decoración (primera etapa) Iglesia Nuestra Sra. del Carmen. C. de Patagones. (Pcia. de Bs.As.)
1980-Restauración Catedral Nuestra Sra. de la Merced de Bahía Blanca
1981-Pintura y Ornamentación Iglesia Parroquial Nuestra Sra. del Carmen de Cnel. Suarez. (Pcia. de Bs. As.)
1982- Pintura y decoración (segunda y última etapa) Iglesia Nuestra Sra. del Carmen. Carmen de Patagones. (Pcia. de Bs.As.)
1983-Pintura y decoración Iglesia Parroquial San Pedro de Rauch. (Pcia. de Bs. As.)
1985-Restauración de la Iglesia Matriz de Tandil. Primera restauración desde su construcción en el año 1883.
1988-Restauración y decoración del templete exterior del Santuario M. Auxiliadora de Fortín Mercedes. Pedro Luro. (Pcia. de Bs. As)
1990-Heraldica Escudo Nacional y las 17 comunidades de España. Casa de España de Bahía Blanca.
1995-Restauración Capilla Privada del Cardenal Cagliero. Viedma. (Pcia. Rio Negro)
1997-Pintura y decoración, Parroquia Nuestra Sra. del Carmen de Saavedra. (Pcia. de Bs. As.)
1999-Restauración en el coro del óleo “Los desposorios de María y José”, Altar Mayor “La coronación”, Bautisterio, Sacristía y Oratorio del Santuario M. Auxiliadora de Fortín Mercedes. Pedro Luro. (Pcia. de Bs. As.)
2000- Renovación y restauración de decoración realizada en 1964 aprox. de la Iglesia Inmaculado Corazón de María. Bahía Blanca.
2003-Restauración a nuevo de la pintura y decoración de la Capilla del Hospital Privado del Sur. Bahía Blanca
2005-Restauración Sacristía del Santuario M. Auxiliadora. Fortín Mercedes. (Pcia de Bs.As.)

La reforma de 1978-1984
Construido su techo con chapas de zinc, sostenido con cabriadas de madera y tapadas por un cielo raso de yeso, el templo fue sufriendo los efectos del paso del tiempo. El deterioro de las vigas de madera, muros y paredes superiores hizo que se colocaron gruesas llaves de hierro y tensores para evitar su derrumbe.
Por iniciativa del padre Tommasi, a cargo del templo, se formó una Comisión pro-Templo San José, que presidió el doctor Alejandro Aramburu. Se consultaron distintas instituciones, sociedades y técnicos con la finalidad de intercambiar opiniones respecto a su conservación y restauración. Así es como surgieron propuestas dispares donde no faltó la de aquellos que pensaron en su total demolición. 
Finalmente, una propuesta del arquitecto Luis M. Vivanco de demoler el interior y conservar la fachada fue la que se aprobó. La primitiva iglesia tenía en su interior gruesas columnas para sostener el techo, y en días de gran concurrencia de público, los asistentes ubicados en las naves laterales no podían ver al oficiante ubicado en el altar mayor.
El proyecto de Vivanco proponía la siguiente modificación en el interior de la iglesia: un techo de tres bóvedas construidas en ladrillo, que apoyadas en cinco vigas de hormigón armado, descansen sobre columnas ubicadas a la altura del altar y de la entrada a la iglesia; siendo la altura máxima de la nave central de 14 metros y la superficie cubierta del templo de 720 m2.  
La bóveda central que penetra entre las torres de apoyo tiene un largo de 40 metros, con un voladizo de 8 metros en sus extremos. Las dos bóvedas laterales tiene un largo de 35 metros cada una, pero con un solo voladizo de 8 metros.
Durante 1984 culminaron las obras de remodelación. En ese mismo año se inauguró un vitral donado por la familia Fortabat, que representa la figura de Cristo Triunfante con alegorías de las actividades agrícolas, ganaderas e industriales, realizado por el artista Carlos Uría.
Una placa de bronce a la entrada de la iglesia San José, nos recuerda: “La remodelación de este templo fue proyectada y dirigida Ad-Honorem por el Arq. Don Luis María Vivanco. Se iniciaron las obras el 19-III-1978 y se concluyeron el 19-III-1984...”
En esta última gran reforma se destruiría toda la remodelación que ideó para el interior de la iglesia el padre Vicente Aducci, y proyectó y ejecutó el artista José Fuentes Rada. Imágenes y alegorías que, hoy todavía, muchos de los feligreses recuerdan con nostalgia.
Un final que seguramente Aducci y Fuentes Rada no imaginaron que pasaría cuando  culminaron los trabajos realizados.


Exterior actual de la iglesia
                                                          
Interior actual de la iglesia  


Notas:
(1) Ver en este mismo blog la nota: "La Iglesia frente a la plaza Coronel Olavarría"
(2) Aducci, Walter Minor, página Nº 27.
(3) Crónicas de la Emigración. 

FUENTES
Archivo de la familia de José Fuentes Rada
Blog: Historias e Imágenes de Olavarría
Crónicas de la Emigración
Diario el Orden de Coronel Pringles
Diario El Popular de Olavarría
Minor, Walter, Aducci



martes, 2 de febrero de 2021





EL EDIFICIO DEL EX BANCO DE OLAVARRÍA 

Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María 




    El 15 de febrero de 1900, se realizó en la sede de la Sociedad Italiana Menotti Garibaldi la primera asamblea de suscritores de acciones. En dicha asamblea se conformó el primer directorio del Banco de Olavarría, con los siguientes: presidente, José Lis; vicepresidente 1º, Adolfo Errecart; vicepresidente 2º, Antonio Datelli; vocales: Víctor Ramírez, Dionisio M. Recavarren, Ramón A. Rendón, Juan Graciarena, Fermín Zabaleta, Tomás Iturregui y Enrique Hoffman; síndico titular, Pedro Beghé; síndico suplente, Bernardo Lacanal.
   El personal superior se componía de las siguientes personas: gerente, Pastor Rendón; contador, José Rossovich; y tesorero, Teófilo V. Garrós.
  
José Lis
Presidente fundador

   El capital del banco se constituyó con el aporte de comerciantes, ganaderos e industriales del partido de Olavarría. Siendo el Capital autorizado de $1.200.000, por los decreto del poder ejecutivo de 7 de junio de 1900 y de $ 3.000.00 por decreto de 8 de octubre de 1929.
   El primero de los bancos privados de Olavarría inició sus operaciones el 18 de junio de 1900, en un local ubicado en la esquina de las calles Necochea y Rivadavia.
   

Primer local del Banco de Olavarría


 En julio de 1918, instaló la primera sucursal en Tapalqué, provincia de Buenos Aires.
 En 1906, el Banco de Olavarría se trasladó a un edificio propio que construyó en la esquina de Vicente López y San Martín proyectado por Vicente Monte o Montesi. La empresa constructora fue Galbiatti y Améndola.

Edificio del Banco de Olavarría (circa 1907). Foto del A.H.M.O.

  

  Interior del Banco de Olavarría
     

Entrada al Banco de Olavarría y cochero Ignacio Uzabarrena ( 1909)
                                                      
   De estilo arquitectónico neo-renacentista italianizante; el edificio cuenta, en la parte superior del frente, con figuras de dioses mitológicos y alegorías.

Vista de las figuras y alegorías

    En la parte superior del edificio, que da sobre la calle San Martín, un gran frontón elíptico rebajado que tiene en el interior del tímpano (triángulo) las figuras de la diosa griega Deméter y al dios griego Hermes; separados ambos por un escusón con el monograma del Banco de Olavarría. Las mismas figuras y ornamentos se repiten en el frente que da sobre la calle Vicente López.
  La diosa Deméter, y su equivalente romano Ceres, hija de Cronos y de Rea, es la diosa de la agricultura, es el símbolo de la Madre Tierra dadora de sus frutos, es la tierra cultivada; y uno de sus atributos es la hoz: apero de labranza que sirve para segar, y que está compuesto de una hoja estrecha y curva. A la derecha de Deméter, simbolizando a la ganadería, animales ovinos y bovinos.
  El dios Hermes, y su equivalente romano Mercurio, hijo de Zeus y la ninfa Maya (una de las siete Pléyades), es el dios del comercio y el mensajero de los dioses.
   Uno de los atributos que porta es el caduceo: vocablo de origen griego que significa "vara de olivo adornada con guirnaldas". En la mitología griega, esta vara era llevada por los heraldos o mensajeros; aquí la vara, que sostiene Hermes con su mano derecha, en lugar de guirnaldas posee dos serpientes entrelazadas, y en la punta de la vara dos pequeñas alas. Pequeñas alas que también se ven representadas en el sombrero o yelmo de Hermes y simbolizan diligencia. Según el mito, Hermes vio luchar a dos serpientes en el Monte Citerón, y arrojó una vara en medio de ellas para separarlas y vio cómo, sin hacerse daño, se enrocaron y entrelazaron alrededor de ella con sus cabezas enfrentadas en la parte superior. Los romanos utilizaron el caduceo como símbolo del equilibrio moral y buena conducta; el bastón expresa el poder; las dos serpientes, la sabiduría(1). El otro atributo que porta, con su mano izquierda, es una bolsa para llevar monedas. A la izquierda de Hermes, simbolizando a la industria, dos ruedas dentadas.
  Sobre la parte superior del frontón, a modo de remate, una vasija con tapa, adornada por una guirnalda de laurel frutado. 
   Dos vasijas de menor tamaño y con asas, coronan las puertas laterales que dan a las calles Vicente López y San Martín.
    La entrada principal al banco es por la esquina. Una gran puerta de madera de dos hojas franquea al visitante, con un detalle distintivo: la figura de la cabeza de un león en cada hoja de la puerta. Sobre el marco superior de la puerta, un arco elíptico vidriado; y más arriba un reloj que, años después, sería retirado quedando vacío el escusón que lo contenía.

Vista de la puerta del banco

  Dos columnas jónicas de cada lado son la base de un frontón triangular, que hace de cubierta antes de trasponer la puerta de entrada; y en el friso del frontón, la leyenda: BANCO DE OLAVARRÍA.
  Siguiendo con la descripción de las restantes figuras que observamos en el frente de la esquina y asociándolas por sus características con las que ya describimos, vemos: a la altura del vértice superior del triángulo, delante de una planta hexagonal con aberturas de ojiva rebajada en cada lado y cubierta toda por una cúpula gallonada, las figuras del dios Hefeso y la diosa Hera.
  El dios griego Hefeso, y su equivalente romano Vulcano, hijo de Zeus y la diosa Hera, es el dios del fuego y los volcanes, el forjador de metales. Se ecuentra sentado, portando en su mano izquierda el martillo de herrero y con un pie sobre un yunque, atributos con los que se le representa.
  De pie, coronada y con un cetro, la diosa griega Hera, y su equivalente romano Juno, hija de Cronos y Rea. Reina de los dioses, Diosa Madre. Era además, la diosa del matrimonio y la fidelidad. La protectora de las mujeres casadas y de la familia.
   A la derecha de la diosa Hera, una de las alegorías que tiene el edificio en el frente: la figura de una vasija derramando monedas, simbolizando los frutos del ahorro que el banco vuelca en beneficio de toda la comunidad.

Vista parcial de la parte superior de la entrada

   En el interior del tímpano (triángulo) sobre la entrada principal, otra alegoría: un niño que parece surgir o despegarse del edificio, con el propósito de mostrar  y comunicar al mundo el acontecimiento  (el mundo representado por un globo terráqueo que el niño abraza); mientras parten, en direcciones opuestas, para cumplir con el mensaje, un tren y un barco a vela. Por último, sobre el borde de la parte horizontal del tímpano, simbolizando la difusión de la noticia en todas las direcciones, las figuras de una rueda de tren alada (expresa diligencia), un catalejo, una brújula, cabos, un diario con la fecha 1906 (la fecha del nuevo edificio), un barril, un bulto, un ancla y dos objetos más que no hemos podido identificar claramente.  Y aquí cabría preguntarse: si alegóricamente creemos que el niño representa al joven Banco de Olavarría, en aquel año que se inaugura el edificio; y si la tarea que describimos anteriormente la realiza el niño Heracles, o sea el héroe cuyo nombre latinizado es Hércules. Y esto último surge por la historia que contamos a continuación.


Figura del niño



                   Figura del tren                                                            Figura del barco                          


 Diario con la fecha de la inauguración (1906)



   Hay dos figuras más en el frente de la ochava, y para verlas bien tenemos que situarnos sobre la calle San Martín y mirar hacia la figura de la diosa Hera. En primer lugar vemos una gran bola, que representa a una granada (símbolo de la fecundidad), fruto del árbol denominado granado. Se trata de uno de de los atributos o símbolos, que en algunas representaciones de su figura, porta con una de sus manos, como vemos en la foto.
   Más arriba vemos como Hera tiene apretada con su mano izquierda a una serpiente, y esto tiene la siguiente explicación: descendientes de Perseo, en Tirintos reinaban Alcmena y Anfitrión; Alcmena era una mujer muy bella, y el propio Zeus la deseaba. Zeus, aprovechándose de la ausencia de Anfitrión, que había salido en una expedición contra los telebeos, tomó su forma y aspecto para engañar a Alcmena, y en el curso de una larga noche engendró al famoso héroe Heracles. Cuando a la mañana siguiente regresó el verdadero Anfitrión, se dio a conocer y en lugar de recibirlo con entusiasmo, su esposa parecía extrañamente cansada, indiferente. Cuando comenzó el relato de sus hazañas guerreras, Alcmena le respondió: — Querido mío. Ya contaste anoche. ¿Qué te parece si ahora vamos a dormir un poco? —.
   Anfitrión comprendió así, que había sido engañado por el propio Zeus. Al principio, el odio de Anfitrión no tenía límites y estuvo a punto de matar a su esposa. Pero al final comprendió que ella no había tenido ninguna culpa, y engendro un segundo hijo, que serían gemelos: Heracles e Ificles.
   La diosa Hera, legítima esposa de Zeus, era muy celosa, violenta y vengativa. Como no podía enfrentarse al todopoderoso esposo, perseguía no solo a las amantes de su esposo, sino incluso a los hijos que había tenido con ellas. Zeus había prometido que el primer descendiente del linaje de Perseo reinaría en Argos. La diosa Hera, por intermedio de su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos, primero hizo que el nacimiento de Heracles se retrasase, y se adelantase, en cambio, el nacimiento de su primo Euristeo, hijo Estenelo. De este modo Euristeo nació sietemesino, y Heracles permaneció diez meses en el seno de su madre.
   Después de nueve días de trabajoso parto, Alcmena pudo tener finalmente a sus dos hijos: primero nació Heracles, el hijo de Zeus, y poco después Ificles, el hijo de Anfitrión,
   Cuando los niños tenían ocho o diez meses, un atardecer, Alcmena acostó en una cuna a los gemelos Heracles e Ificles, y se durmieron. A la medianoche, Hera intento librarse para siempre del maldito hijo Heracles, e introdujo a dos enormes serpientes que se enroscaron en el cuerpo de los niños, apretándolos para triturarlos. Ificles se echó llorar con desespe­ración, pero Heracles tomó a los dos reptiles por la garganta, y como si fueran sus juguetes las ahogó. Anfitrión, que había escuchado los sollozos de Ificles, acudió espada en mano, pero no tuvo necesidad de intervenir. Ahí se dio cuenta que Heracles era realmente el hijo de Zeus, a quien los latinos llaman Hércules, el héroe más célebre y popular de la mitología clásica.



La figura de la granada y la serpiente



La diosa Hera representada con un cetro y la granada
  

 En el primer semestre del año 1995, el Banco de Olavarría sufrió una crisis financiera provocada, entre otros motivos, por la devaluación del peso mexicano, comúnmente denominada “Efecto Tequila”; una combinación de crisis de liquidez y de confianza que afectó también a varias entidades financieras de nuestro país. La severa crisis financiera del Banco de Olavarría hizo que, el 16 de agosto de 1995, por Resolución Nº483, el Banco Central de la República Argentina autorizara al Banco Mayo Cooperativo Limitado a adquirir el activo y pasivo del Banco Olavarría S.A. 
   En octubre de 1998, se produjo la intervención y caída del Banco Mayo; quedando poco después la sucursal bancaria de Olavarría a cargo del Citibank. El Citibank trasladó las operaciones a otro lugar, y el edificio de San Martín y Vicente López cerró sus puertas. Años después, sería comprado por un particular. En la actualidad, un comercio ocupa el edificio.


EL EDIFICIO HOY

   La Ordenanza Municipal Nº3934/16, se ocupa del Patrimonio Histórico Cultural del Municipio de Olavarría (PHCMO). Vetada por Dto. D.E. 1485/16 – Anulado el Veto por Dto. D.E. 1650/16.
 En su artículo 1º expresa: "La presente Ordenanza constituye el marco legal referente a la determinación, preservación, restauración, promoción, acrecentamiento y transmisión del Patrimonio Histórico Cultural del Municipio de Olavarría (PHCMO)". A partir del artículo 20 al artículo 24, se establecen las restricciones, preferencias y/o expropiaciones de los bienes que la integran. Y del artículo 26 al artículo 29, de las sanciones por incumplimientos a la normativa vigente. 
  El edificio del ex Banco de Olavarría está incluido en el Patrimonio Histórico Cultural de Olavarría.
  En esta última parte de la nota, nos ocuparemos de señalar faltantes, roturas y otros detalles del edificio, haciendo una comparación entre su estado original y el actual.
   El faltante más visible del edificio, y que todavía vive en la memoria colectiva de la comunidad, es la espléndida puerta de la entrada principal del banco.

Frente original y actual donde se observan los cambios en la entrada.
                           

Frontón de la calle Vicente López
                                              

Figura de Démeter con la hoz                               Figura de Hermes sin el caduceo

    En el interior del tímpano de la calle Vicente López, a la figura del dios Hermes le falta el caduceo, que sí lo tiene el dios Hermes en el tímpano de la calle San Martín. Mientras que la figura de la diosa Démeter, está bien representada con el símbolo de la hoz. 

 Frontón de la calle San Martín

   En el interior del tímpano de la calle San Martín, a la diosa Démeter le falta el atributo de la hoz; y a la figura del dios Hermes, si bien porta el caduceo, a éste le faltan tramos del material que lo recubre.

             Figura de Démeter sin la hoz                     Figura de  Hermes con roturas en el caduceo.
                                          

Vajilla con asas

   A una de las vasijas que se encuentran en la parte alta de edificio, a la altura de las puertas laterales, le falta el material que recubre una de las asas.

Friso con una inscripción que contiene un error histórico

    El nuevo propietario del edificio borró del friso la inscripción BANCO DE OLAVARRÍA, y como vemos la reemplazó por Edificio Histórico Año 1900, cometiendo así un error histórico a la vista de todos. El Banco de Olavarría, como ya hemos mencionado, se fundó en 1900, y el edificio propio se inauguró en 1906, tal como lo dice la figura del diario en el frente.
   Por último, algo que se ve mucho en el casco urbano, es la gran cantidad de cables aéreos que lamentablemente provocan una contaminación visual en la arquitectura de la ciudad.
   Los bienes tangibles e intangibles de una sociedad tienen su propia historia y constituyen un valioso patrimonio social, cultural y arquitectónico. El patrimonio posibilita la formación de una memoria colectiva en la comunidad. Nos habla de nuestra historia y nos muestra como somos como individuos y como sociedad; son bienes que conforman la identidad de un pueblo. 
   Si bien es cierto que, exceptuando la modificación hecha a la entrada principal, el edificio por ahora no registra grandes modificaciones y los daños que presenta estimamos serían fácilmente reparables, creemos que las autoridades y el conjunto de la sociedad deben asumir como algo propio y valioso cuidar y preservar este patrimonio.


NOTAS 
1. Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de Símbolos. (p. 121).

BIBLIOGRAFÍA

Juan Eduardo Cirlot -Diccionario de Símbolos
Pierre Grimal-Diccionario de Mitología Griega y Romana



jueves, 7 de enero de 2021

La Trágica Sublevación del Escuadrón Bahía Blanca
Teniente Jorge Reyes

Autor: Cr. Adolfo Hipólito Santa María

 Jorge Reyes 
                                                                       

  El 8 de marzo de 1852, el gobernador Vicente López y Planes creó por decreto las Guardias Nacionales, y el 28 de abril de 1854, Justo José de Urquiza, dispuso la creación del Ejército Nacional, conformado por el Ejército de Línea, las Guardias Nacionales y las milicias locales.

  Los contingentes de las Guardias Nacionales estaban compuestos, en su mayoría, con ciudadanos cercanos al lugar donde actuaban, con el deber y la obligación de portar armas en defensa de la patria. Tenían una doble función, la militar y la de mantener el orden en las ciudades y la campaña.

  El Ejército de Línea se nutría de soldados enganchados por una paga, y por personas que debían cumplir una pena impuesta por el juez de paz del distrito, o en calidad de enviados por el comandante del regimiento de Guardias Nacionales al que pertenecían; sistema que también utilizaban los extranjeros. 

  La ley de milicias del 19 de diciembre de 1823, reglamentaba el funcionamiento de las Guardias Nacionales en la provincia de Buenos Aires. La misma establecía que contaría con la milicia de infantería y caballería, que se dividirían, al mismo tiempo, en las clases activa —todos los que habiendo cumplido 17 años de edad no excedieran los 45, recayendo preferencialmente en los hombres solteros con arraigo en el país— y pasiva —integrada por los ciudadanos de 45 a 60 años—. En ambos casos, según los artículos 6º y 8º, los milicianos en servicio gozarían del mismo sueldo que las tropas de línea y serían obligados al cumplimiento del Código Militar. A su vez, la ley tenía algunas excepciones al reclutamiento. Quedarían exceptuados del servicio activo los individuos que, por enfermedad o defecto físico, no fueran aptos para el servicio y algunas otras excepciones. 

  El 11 de julio de 1864 se dictaba la ley Nº 88, que ordenaba la movilización de la Guardia Nacional en aquellas provincias que se encontraban amenazadas por los indígenas. Se les pagaba igual salario que a los soldados del ejército regular, siendo relevados cada seis meses. La movilización y convocatoria tenía una duración de dos años. Un año después, con motivo del conflicto con Paraguay, se promulgaba la ley 129 del 5 de julio de 1865, que establecía el reclutamiento de la Guardia Nacional para todos los argentinos cuyas edades queden comprendidas entre los 17 y los 45 años (si fueran casados) y hasta 50 si fueren solteros. 

  Álvaro Barros, cuando tomó el mando de la frontera Costa Sud, nos cuenta como encontró a la Guardia Nacional:

"Llegué allí el 1º de agosto de 1865, y al día siguiente me recibí del mando de la frontera. La guarnición constaba de 400 hombres de la Guardia Nacional, y se hallaban en el más lastimoso estado de miseria. Sin armas suficientes, sin monturas, escasos de caballos y sin nada en fin, no solo de aquello indispensable para las operaciones que requería la defensa, sino aun de aquello indispensable para que los hombres pudiesen soportar el rigor de las estaciones. Comunique al gobierno mi situación; pedí armas, vestuarios y caballos, pero como no era posible que me fuesen remitidos antes de dos o tres meses, después de repartir mi ropa de uso entre los soldados más desnudos, mandé traer del Tandil 200 blusas y 200 pantalones de brin, que existían en depósito, y aquellos desgraciados, al recibir aquellas piezas, en todo el rigor del invierno, se consideraron confortablemente ataviados, para recibir lluvias y nevadas." 1

  Prosigue A. Barros informando de la paupérrima situación de las fuerzas y las irregularidades que había encontrado cuando, el 17 de marzo de 1866, recibió del coronel Machado el mando de la Frontera Sur
“Me recibí del mando de esta frontera, cuya entrega me hizo el coronel Machado (…) y se verificó (el inventario), resultando que solo existían 365 caballos y figuraban 800; y 339 soldados figurando cerca de 900 la última revista.” 
“En cumplimiento de mi deber y dejando a salvo mi responsabilidad, envié al Gobierno los inventarios y recibos” (…) “Dos meses después el Comisario D. Federico Oromí fue a pagar dos meses atrasados a la guarnición y resultó un sobrante de 325.000 ps. procedente de las plazas supuestas que antes figuraban, y que fueron devueltas al tesoro”. 2
  El extranjero, “soldado gringo” enganchado en el ejército, no era muy valorado y generalmente se menospreciaba, de ellos dice Álvaro Barros: "(...) enviaron cien soldados de línea para la guarnición, pero eran extranjeros que en su vida habían montado sobre el lomo de un caballo, y no traían monturas para que pudieran algún día aprender”.
 
  Los soldados "gringos", generalmente agricultores y no siempre buenos jinetes, eran considerados por los jefes militares y soldados nativos poco aptos en la lucha contra el indio. 

  No solo Barros se queja de los extranjeros enganchados en el ejército, también lo hace Ignacio Rivas en una carta que trascribimos:
Azul, abril 20 de 1872. 
A. S. E. el señor Ministro de Guerra y Marina, Coronel D. Martín de Gainza. 

"Cumplo con el deber de poner en conocimiento de V. E. las irregularidades con que continúan recibiéndose los contingentes de G. (Guardias). N. (Nacionales) para el servicio en las fronteras de mi mando. 
La mitad de los hombres que lo componen son extranjeros completamente inútiles para el servicio de la frontera, por ser enfermos la mayor parte y no saber montar a caballo ninguno” (…) “Entre tanto los contingentes así compuestos son perjudiciales en la fronteras; en los casos de marcha rápida es necesario dejar los extranjeros en los fortines, pues son incapaces de acompañar una columna al galope y siempre inutilizan los caballos que montan pues ignoran absolutamente como deben ensillarlos”.

  Y hasta José Hernández, en el libro Martín Fierro, le dedica unos versos al “soldado gringo”.

Yo no sé por qué el gobierno
Nos manda aquí a la frontera
Gringada que ni siquiera
Se sabe atracar a un pingo
¡Si creerá al mandar un gringo
que nos manda alguna fiera!
------------------------------------------
Pa vichar son como ciegos,
No hay ejemplo de que entiendan
Ni hay uno solo que aprienda,
Al ver un bulto que cruza,
A saber si es avestruza
O si es jinete, o hacienda. 
  Mientras las Guardias Nacionales estaban integradas por ciudadanos que cumplían con la obligación de servir a la patria y defender la Constitución y sus leyes, el Ejército de Línea veía completada sus filas con soldados enganchados, veteranos, y "ociosos" y “vagos que cumplían su servicio". 

  El 2 de marzo de 1875, fue dado de alta en el batallón 8 de línea, el teniente 1º Jorge Reyes, cuerpo que estaba a cargo del teniente coronel Antonio Donovan. 

  El 28 de diciembre de 1875, el batallón 8 de línea marchó desde Buenos Aires a la frontera sud, para contener la sublevación de las tribus de Catriel, Namuncurá y Pincén. 

  El coronel Levalle era el jefe de la frontera sud. Para marzo de 1876, el teniente Jorge Reyes había quedado a cargo del destacamento que había en Olavarría. 

  En ese año, la guarnición de Olavarría dependía de una Delegación del Ministerio de Guerra, con asiento en Azul, cuyo jefe era el teniente coronel Eduardo Pico. 

  Los combates con las tribus sublevadas se sucedieron durante varios meses en la provincia. Las fuerzas de Olavarría no pasaban de 120 hombres, a las que se les había agregado una compañía llegada desde Buenos Aires, identificada con el nombre de escuadrón Bahía Blanca, perteneciente al 6 de Línea. 

  El 21 de octubre de 1876, siendo aproximadamente las 11 de la noche, el escuadrón Bahía Blanca se sublevó. Este escuadrón se componía de alrededor de 65 plazas, armado a carabina remington y sables con una dotación de 100 tiros por plaza. 

  El cuartel que ocupaba estaba situado en la esquina de Vicente López y General Paz, en una casa amplia, la única construida en ladrillos, y era propiedad de Blas Dhers, teniendo dentro del corralón en el momento de la sublevación alrededor de 300 caballos.

 Esta misma esquina, el 27 de diciembre de 1875, se constituyó en un refugio para los vecinos del incipiente pueblo de Olavarría, logrando con éxito contener el asedio de las tribus sublevadas. La foto del edificio es de 1906, cuando estaba ya instalado en ese lugar el almacén de Aldasoro, Igarza y Cía. Hoy espacio ocupado por la Confitería La Paris. 
 
  Al iniciarse la rebelión, el teniente Jorge Reyes se encontraba en la oficina de telégrafo, que ocupaba una casa del coronel Nicolás Levalle, situada frente a la plaza a pocos metros del cuartel, en la calle Vicente López entre General Paz y San Martín. Contaba Reyes con dos soldados asistentes pertenecientes al batallón 8 de línea, Cruz Barros y Celestino Martínez, y el teniente Alejandro Azopardo, que se encontraba cumpliendo un arresto impuesto por la Inspección y Comandancia General de Armas.

  Con ellos se dirigió al cuartel, pero en el camino fueron atacados por los sublevados, quienes les hicieron una descarga. En la marcha hacia el cuartel encontraron al alférez Hugo Frasser, herido de muerte; éste era esa noche Oficial de Guardia, e inmediatamente fue llevado a una casa vecina. Prontamente Reyes se dirigió hasta la casa de Patricio Aguilar, y contando además con la ayuda de dos peones del dueño de casa, arma­dos a remington, de improviso entraron al cuartel. 

  El escuadrón se encontraba formado, con todas sus armas y la dotación de tiros correspondiente a 100 por plaza. 

  Ya dentro del cuartel, Reyes logró contener la sublevación y desarmarlos. Entre los cabecillas del movimiento se encontraban los soldados Juan Carrizo y Anacleto Acuña, que fueron los dos que fusilaron primero. 

  Ya desarmados los sublevados, el sargento Fernando Sierra convenció a Reyes que había varios soldados de confianza y que podían armarse, disponiendo entonces que a estos se le devolvieran las armas. Una vez terminado el desarme, comenzaron las ave­riguaciones de los hechos ocurridos, las cuales dieron por resultado constatar que los cuatro centinelas que se encontra­ban apostados, eran todos com­prometidos en la sublevación; a és­tos se los desarmó uno por uno. Este escuadrón se componía de 65 soldados y tenía dos oficiales, el teniente A. Alemán y el subteniente Hugo Frasser. 

  El teniente Alemán, en la noche de la sublevación, se encontraba destacado en el arroyo Nievas, al mando de quince hombres, de manera que en el momento de la sublevación, no había más oficiales que el teniente Jorge Reyes, el subteniente alférez Hugo Frasser, y el teniente Azopardo, que cumplía un arresto y que no pertenecía a la guarnición. 

  La oficina telegráfica estaba a cargo del subteniente Carbone, perteneciente al 2 de caballería, pues el telégrafo en esa época se estaba construyendo y ya llegaba al fuerte Lavalle (Sanquilcó) y los telegrafistas en toda la línea eran oficiales del ejército. 

  Así relataría el teniente Jorge Reyes en su Foja de Servicios, el desenlace final de esta sublevación: 
"Hice llamar a la oficina de Azul, para ponerme en comunicación con el comandante Ipola, lo que pude conseguir al cabo de varias horas, y a las 3 y 30 de la tarde del día 22, recibí en contestación el siguiente telegrama: 

Recibido a las 3 y 55 de 22 de octubre de 1876. 

De Azul, fechado el 22, a la 3 y 30 p.m. 
A teniente Reyes. Olavarría. 

En este momento salgo para ésa. Llevo médico, 3 y 30 p.m.
Apolinario Ipola. 

Por espacio de 22 horas tuve que permanecer en situación bastante difícil, habiendo tenido que tomar la determinación de poner a todos los sublevados en cepo de lazo, los cuales eran custodiados por dos soldados del 8 de línea que antes dejo nombrados, cuatro Guardias nacionales, el teniente Azopardo y yo, que era el jefe interino de la guarnición. 

De los sublevados tan sólo dos lo­graron escapar, siendo tomados pre­sos todos los demás. 

Al siguiente día a las 10 de la noche llegó el Comandante Ipola, con quince hombres. Este jefe llegó acompañado de un médico, pero sus servicios no fue­ron utilizados por cuanto el alférez Frasser había fallecido, pues estaba muy mal herido y había permanecido mucho tiempo sin asistencia médica. 

El señor Ministro de la Guerra, Dr. Adolfo Alsina, dispuso la formación de un Consejo de Guerra verbal, del que fue Presidente el Teniente Coronel D. Apolinario de Ipola, y me acuerdo que los vocales eran: el Ayudante Mayor D. Saturnino García, el que escribe es­tas líneas, el Teniente de Guardia Na­cional D. Patricio Aguilar y otros. 

El Consejo de Guerra terminó sentenciando a muerte a nueve de los reos y los demás sentenciados a los trabajos forzados en la línea avanzada de frontera (Carhué). 

El proceso fue trasmitido por telé­grafo al Dr. Alsina, quien mandó fusi­lar a cinco de los nueve sentenciados a la pena de muerte. 

Los reos fueron ejecutados al día si­guiente, formando las tropas de la guarnición y unos Guardias Nacionales, que se encontraban de tránsito perte­necientes a la provincia de Buenos Aires y que eran mandados por un Mayor Muñoz, fuerzas que habían sido movili­zadas para hacer las zanjas en las lí­neas de frontera. 

El mando del escuadrón Bahía Blan­ca, me había sido confiado dos días antes de producirse la sublevación, pues el jefe nato del mismo era el Mayor Graduado D. Pablo C. Belisle, quien se había ausentado para la Capital de la República y, por lo tanto, quedaba yo en carácter de jefe interino de la guarni­ción y del escuadrón." 3
  Los motivos de este lamentable y triste episodio no han trascendido, y el coronel Jorge Reyes en el relato de los hechos no los menciona, es muy probable que este hecho sea consecuencia de la difícil situación que atravesaban las fuerzas que actuaban en la frontera, estado que suscitaba numerosos conflictos y generalmente terminaban en arbitrariedades, sublevaciones y deserciones, para finalmente, como en este caso, con la muerte de los soldados involucrados. 


Coronel Jorge Reyes

   El coronel Jorge Reyes (1854-1939), ingresó al ejército el el 6 de abril de 1870. 
  Participó en las campañas a Entre Ríos, frontera de Córdoba, Buenos Aires, Chaco y Mendoza. Se encontró en los combates del Sitio de Paraná (1870), Las Mostazas ( 1877) y Fortín Machado (1877), Puente Alsina (1880), Plaza Libertad (1890) y Tucumán (1893); y en la batallas del Talita (1873) y Don Gonzalo (1873). Fue condecorado con la Medalla de Plata (1924), por la expedición al desierto de 1876, y Medalla de Oro por la campaña del Río Negro, Patagonia, y Medalla de Oro por la campaña del Chaco. 


Notas
1. A. Barros- Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur,  pág.158.
2. A. Barros- Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur,  pág.166.
3. Jorge Reyes. Foja de Servicios, pág. 57.

Fuentes consultadas:

Anuario del diario El Popular de Olavarría de 1929
Barros, Álvaro. “Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur”. Hachette, 1957. 
Hernández, José. Martín Fierro.
Reyes, Jorge. Foja de Servicio del Coronel Jorge Reyes. Buenos Aires, 1926.